RECONCILIAOS CON DIOS

1. Un pueblo en busca de Reconciliación

Los Obispos de El Salvador,hemos dado gracias a Dios,con todo el pueblo salvadoreño,por la firma de los Acuerdos que inauguran en nuestro país una nueva etapa de paz,después de tantos años de violencia fratricida.

Al mismo tiempo,como pastores de esta noble nación,convocamos hoy al pueblo de Dios a un intenso esfuerzo de reconciliación,porque este es el camino seguro hacia la paz firme y duradera que deseamos.

Tenemos plena conciencia de la magnitud de la tarea reconciliadora porque la guerra ha golpeado cruelmente a innumerables familias y ha causado profundas heridas en muchos corazones. Pero Cristo hace oír de nuevo su voz: "venid a mi todos los que estáis fatigados y sobrecargados,y yo os daré descanso" (Mt. 11,28). Solo el Señor que vino "para dar libertad a los oprimidos" (Lc. 4,18) puede devolvernos la paz del corazón y darnos fuerza para reconstruir la fraternidad,sobre la base del gran mandamiento del amor,que nos lleva a vivir en la justicia y en la verdad de Dios.

2. Reconciliaos en Cristo

La reconciliación que proclamamos no depende,en primer lugar,de las fuerzas humanas,sino que es,ante todo,obra del amor infinito de Dios "misericordioso y clemente,tardo a la cólera y rico en amor y fidelidad" (Ex 34,6). La Sagrada Escritura nos enseña que el Señor no se complace en la muerte de nadie,sino que llama a todos a la conversión y a la novedad de vida: "descargaos de todos los crímenes que habéis cometido contra mi y haceos un corazón nuevo y un espíritu nuevo…Convertíos y vivid" (Ez 18,31-32).

La reconciliación que Dios nos ofrece se realiza en Cristo,"mediador entre Dios y los hombres" (1Tim 2,5),que acoge a los pecadores y los reconcilia con el Padre (cf. Lc 5,20.27 32). Cristo es la reconciliación y la paz: "Porque él es nuestra paz: el que de los dos pueblos hizo uno,derribando el muro que los separaba,la enemistad" (Ef 2,14). Cristo nos reconcilia con Dios "por medio de la Cruz,dando en si mismo muerte a la enemistad" (Ef 2,16).

3. La Iglesia al servicio de la reconciliación

El Señor fundo la Iglesia para ofrecer la salvación a la humanidad. El Espíritu Santo esta presente en ella para realizar la obra redentora de Cristo en el mundo de hoy.

La Iglesia comparte los gozos y esperanzas,las tristezas y angustias de los hombres y mujeres a quienes sirve. En los años recientes,hemos trabajado por la conquista de la paz. Con el mismo empeño la Iglesia debe comprometerse ahora en el ministerio de la reconciliación: "Todo proviene de Dios,que nos reconcilió consigo mismo por Cristo y nos confió el ministerio de la reconciliación" (2Cor 5,18).

Para nosotros,los pastores de la Iglesia,el ministerio de la reconciliación es un mandato apremiante: "Somos,pues,embajadores de Cristo,como si Dios exhortara por medio de nosotros. En nombre de Cristo os suplicamos: ¡reconciliaos con Dios!" (2Cor 5,20),

4. Ser una Iglesia reconciliada y reconciliadora

No podremos ofrecer nuestro aporte a la reconciliación de la familia salvadoreña,si primero no nos reconciliamos nosotros mismos con nuestro Padre Dios y con los hermanos. Por eso,la Conferencia Episcopal de El Salvador (CEDES) ha decidido proclamar un AÑO DE GRACIA Y DE MISERICORDIA,que se iniciará este miércoles de ceniza (4 de marzo de 1992) y concluirá el 2 de febrero de 1993,en la solemnidad de la Presentación del Señor; la inauguración tendrá lugar en la iglesia catedral de cada diócesis,el primer domingo de Cuaresma.

En el marco de este Año de Gracia y Misericordia impulsaremos en todo el país las siguientes iniciativas:

(1) Una CAMPAÑA NACIONAL DE ORACIÓN,centrada en el rezo del rosario en familia;

(2) Una MISIÓN NACIONAL,acorde al plan pastoral de cada diócesis y realizada con el compromiso generoso de los laicos organizados en movimientos apostólicos y asociaciones piadosas;

(3) Una atención esmerada,de parte de los sacerdotes,a la celebración del SACRAMENTO DE LA RECONCILIACIÓN o confesión,para acoger a los penitentes que acudan en busca del perdón de Dios; esta atención se dará en todos los templos,pero de manera particular en los SANTUARIOS DE RECONCILIACIÓN que se designaran en las distintas diócesis.

Exhortamos a nuestros hermanos y hermanas en la fe a orar sin descanso,porque "si el Señor no construye la casa,en vano se afanan los constructores" (Sal. 126,1). Llama os a todos los bautizados a comprometerse en la misión,porque la Nueva Evangelización responde plenamente al formidable desafió que nos presenta una sociedad tan necesitada de reconciliación. Así,ya evangelizados,muchos salvadoreños que tienen quizá su corazón destrozado,redescubrirán con gozo el sacramento de la penitencia. En efecto,en este sacramento Cristo perdona nuestros pecados por medio de su ministro: "Cristo,a quien el hace presente,y por su medio realiza el misterio de la remisión de los pecados,es el que aparece como hermano del hombre,pontífice misericordioso,fiel y compasivo,pastor decidido a buscar la oveja perdida,medico que cura y conforta,maestro único que enseña la verdad e indica los caminos de Dios,Juez de vivos y muertos,que juzga según la verdad y no según las apariencias" (Juan Pablo II,Reconciliación y Penitencia,n.29).

5. Vivir plenamente el Año de Gracia y de Misericordia

Al convocar al AÑO DE GRACIA Y DE MISERICORDIA,tenemos muy presente el hermoso pasaje del profeta Isaías que Jesús se aplicó a sí mismo en la sinagoga de Nazaret: "El Espíritu del Señor esta sobre mí porque me ha ungido para anunciar a los pobres la Buena Nueva,me ha enviado a proclamar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos,para dar libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor" (Lc 4,18-19).

Concluimos nuestro Mensaje al pueblo de Dios que peregrina en El Salvador con un llamado a la concordia y a la esperanza. En esta hora de grandes expectativas,unamos nuestros esfuerzos en un solo ideal; hacer realidad la paz definitiva,"la paz que nace de un corazón nuevo" (Juan Pablo II,XVII Jornada de la Paz),en el que no anide el rencor,el odio,los recelos; un corazón capaz de olvidar los agravios y perdonar.

Si,amados hermanos y hermanas: la reconciliación cristiana se construye en lo más íntimo del corazón. Por eso,en este Año de Gracia y de Misericordia,elevemos nuestra oración humilde al Señor: "Oh,Dios,crea en mi un corazón puro,renuévame por dentro con espíritu firme; no me arrojes lejos de tu rostro,no me quites tu santo espíritu" (Sal 50,12-13).

Que la Virgen María,Madre de Dios y madre nuestra,en cuyo corazón inmaculado floreció plenamente la Palabra divina,nos acompañe y nos lleve a Jesús,el fruto bendito de su vientre. El es nuestra salvación,él es nuestra paz,él es nuestra reconciliación.

En su nombre,les bendecimos de corazón.

San Salvador,3 de marzo de 1992.

LA IGLESIA EN DEFENSA DE LA VIDA HUMANA

Al concluir nuestra Asamblea Ordinaria,los Obispos de El Salvador saludamos en Cristo -"luz que ilumina a todo hombre que viene a este mundo" (Jn. 1,9) – al pueblo de Dios que peregrina en El Salvador,y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad.

Los trabajos de la Conferencia Episcopal de El Salvador se han desarrollado cuando todavía está fresco el recuerdo del "Pentecostés con María". Este acto providencial marcó la inauguración oficial de la conmemoración del Quinto Centenario de la evangelización de América Latina y los ciento cincuenta años de la creación de la diócesis de San Salvador. Vamos a celebrarlos impulsando la Nueva Evangelización,la cual -en palabras lapidarias del Papa Juan Pablo II- debe ser "nueva en su ardor,en sus métodos,en su expresión".

La obra evangelizadora de la Iglesia responde a los desafíos de cada época. Por eso homos examinado,"con ojos y corazón de pastores",los graves problemas de nuestra sociedad,para iluminarlos con la luz eterna que brota del Evangelio de Cristo. Al hacerlo,toda la Iglesia -es decir,nosotros y el pueblo fiel al que servimos- asume el compromiso .de ofrecer lo que tiene de más propio y original; la palabra y la gracia salvadora de Jesucristo,el Redentor del hombre.

I. PREOCUPACIONES PASTORALES

a) La Violencia
Un problema que angustia al pueblo salvadoreño es la violencia de la guerra,que parece ir alejando indefinidamente el anhelado momento de la paz. A la sombra de ese cruento conflicto proliferan otras formas de violencia que añaden aún más dolor a toda la nación.

Es tan devastador este fenómeno,que la violencia se ha convertido en algo rutinario que ya no sorprende. Sin embargo,en el fondo de esa realidad se esconde un desprecio tan brutal por el valor de la vida humana,que,con toda razón,se puede hablar de una "cultura de muerte".

b) "La matanza de los inocentes"
Sabemos bien que las amenazas contra la vida humana aún no nacida forman parte del. panorama del mundo de hoy. En efecto,la humanidad asiste indiferente a una nueva forma de "matanza de inocentes",al mismo tiempo que clama en alta voz en favor del respeto a los derechos humanos.

Para nosotros es obvio que el derecho a la vida es el derecho primario y fundamental del hombre. El Santo Padre acaba de reafirmarlo con vehemencia,en carta dirigida a todos los obispos del mundo:
"La Iglesia no sólo quiere reafirmar el derecho a la vida,cuya violación ofende al mismo tiempo a la persona humana y al Dios Creador,fuente amorosa de toda vida,sino que quiere ponerse cada vez con mayor entrega al servicio concreto de la defensa y promoción de tal derecho".

c) La pornografía
A esa agresión que golpea inmisericordemente a las familias,ha venido a sumarse,en los últimos años,la fuerte carga de pornografía que llega a los hogares a través de algunos medios de comunicación social o que se exhibe en teatros y salas de cine del país.

Contra esta ofensa a la decencia y el pudor se han alzado valientemente algunas voces,a las que unimos las nuestras; el tema también ha sido objeto de discusión y reflexión entre los miembros de la Asamblea Legislativa y otros órganos del Estado encargados de velar por la salud mental y espiritual de la población.

Desgraciadamente,desde el mismo Gobierno se impulsan o toleran políticas claramente contrarias a la ética y a la moral cristiana; los casos más notables son las prácticas antinatalistas,algunas de las cuales tienen efectos abortivos,y la permisión del aborto; igualmente condenables son ciertos medios recomendados para evitar el SIDA.

II. UNA RESPUESTA DESDE LA NUEVA EVANGELIZACION

Hemos señalado con sinceridad algunas llagas de nuestra sociedad,no para hacer un reproche sino para invitar a la conversión porque sólo desde un corazón nuevo se construye la esperanza y la vida. Nuestra Iglesia esta llamada a una permanente  conversión para que la luz de Cristo brille en su rostro. Aceptamos,pues,con humildad,que la realidad de pecado que acabamos de denunciar,es también consecuencia de los pecados de los hijos de la Iglesia en El Salvador. No podemos anunciar a Jesucristo con "nuevo ardor" si permanecemos sordos a la llamada a la santidad que brota de nuestro bautismo.

a) Anunciar el "Evangelio de la vida"
La Iglesia existe para evangelizar: ésa es su identidad mas profunda. Pero no se trata de evangelizar de cualquier manera: "Lo que importa es evangelizar no de una manera decorativa,como un barniz superficial,sino de manera vital,en profundidad,y hasta sus mismas  raíces,la cultura y las culturas del hombre" (Evangelii Nuntiandi,n. 20).

La violencia,el desprecio de la vida humana y la  degradación de las costumbres son un desafió para los cristianos. La violencia destruye la convivencia humana y siembra la muerte en campos y ciudades. El aborto deja en evidencia un lamentable debilitamiento de la conciencia moral. La pornografía corrompe la mente de las nuevas generaciones. ¿Cómo  podríamos permanecer indiferentes ante tan graves males?

En esta "cultura de la muerte" los cristianos estamos llamados a anunciar el "Evangelio de la Vida" que hemos recibido del Señor. Debemos hacerlo con valentía y sin ningún miedo -incluso con el riesgo de ir contra corriente-,con las palabras y con las obras. El Papa nos lo acaba de recordar: "la Nueva Evangelización,que es una exigencia pastoral fundamental en el mundo actual,no puede prescindir del anuncio del derecho inviolable a la vida,cuyo  titular es cada hombre desde su concepción hasta su término natural" (Carta a los Obispos del Mundo).

b) Iluminar las conciencias
La Iglesia es Madre y Maestra. Como maestra,esta llamada a formar rectamente las conciencias. La "matanza de los inocentes" en el seno materno es consecuencia directa de la ofuscación de la conciencia moral,al ir perdiendo el ser humano la capacidad de distinguir claramente entre el bien y el mal,en algo tan fundamental como es el valor de la vida humana.

La Iglesia,aleccionada por la palabra de Dios,enseña que el embrión humano es ya una persona,dotada por consiguiente de alma inmortal. De ahí que el aborto constituye el crimen más abominable.

Como pastores,nos corresponde también formar las conciencias para el amor efectivo y la solidaridad,en la línea de la enseñanza social: "La Nueva Evangelización….debe incluir entre sus elementos esenciales el anuncio de la doctrina social de la Iglesia…  (porque) no existe verdadera solución para la ‘cuestión social" fuera del Evangelio" (Centesimus Annus,n.5).

Los desafíos son colosales y nuestra debilidad es grande. Pero contamos con la asistencia del Señor de la historia. Confiados en su gracia y en la intercesión de su bendita Madre,la Reina de la Paz,  continuemos nuestra marcha al servicio de la Nueva Evangelización. "Jesucristo es el mismo ayer,hoy y siempre" (Hebr. 13,8).

En su nombre les bendecimos de corazón.

San Salvador,11 de julio de 1991.

CONVERTIOS Y CREED EN EL EVANGELIO

1. CUARESMA: "TIEMPO DE GRACIA Y DE SALVACIÓN"

Los Obispos de El Salvador hemos realizado la primera reunión ordinaria de este año de gracia que con todo el pueblo deseamos ver convertido en el ”año de la paz". El tiempo de cuaresma que acabamos de iniciar con la solemne imposición de la ceniza nos recuerda,por una parte,la fragilidad humana "acuérdate que eres polvo y en polvo te has de convertir" – y por otra,el poder misericordioso de Dios: "no quiero la muerte del pecador sino que se convierta y viva” (Ez. 33,11).

La Iglesia ha sido fundada por Jesucristo para continuar su obra salvadora en la historia concreta de los pueblos. Por eso,los cristianos no podemos estar ausentes en el esfuerzo común por construir una convivencia social más acorde al plan de Dios. Claramente lo señala el Santo Padre en un mensaje de cuaresma para este año: "aunque los bienes de la creación estén destinados a todos,hoy una gran parte de la humanidad está sufriendo todavía el peso intolerable de la miseria. En esta situación son necesarias una caridad y una solidaridad concretas,como lo he afirmado en la encíclica ‘Sollicitudo Rei Socialis’,señalando cuán urgente sea dedicarse al bien de los demás y estar dispuesto a olvidarse de sí mismo para servir a los demás en vez de explotarlos en beneficio propio".

2. CONVERSION PERSONAL Y SOCIAL

El mensaje cuaresmal del Vicario de Cristo se inscribe dentro del año centenario de la encíclica social "Rerum Novarum",de León XIII,que abrió un nuevo capítulo en la doctrina social de la Iglesia. "Una constante de esta enseñanza – escribe Juan Pablo II – es la firme incitación al compromiso solidario,encaminado a superar la pobreza y el subdesarrollo en que viven millones de seres humanos". La cuaresma es "tiempo de gracia  y de salvación" porque el Padre misericordioso cura nuestro egoísmo,nos da un corazón nuevo y un espíritu nuevo que nos impulsan a hacer presente su amor no sólo en el círculo íntimo de la familia,sino también en los distintos ambientes del mundo.

Por consiguiente,la fe tiene que influir más allá del santuario íntimo de la conciencia,fermentando con el Evangelio todas las acciones humanas,sean estas culturales,educativas,sociales,económicas o políticas. Desgraciadamente la política ha sido considerada muchas veces,erróneamente,como indigna de los hombres honestos. En este punto los Pastores estamos llamados a formar rectamente la conciencia del pueblo cristiano.

3. RESPONSABILIDAD POLÍTICA DEL CRISTIANO

Ante el acontecimiento cívico de las próximas elecciones los obispos de El Salvador queremos recordar la enseñanza de la Iglesia sobre el papel de  los fieles cristianos en la política. El tema  ha sido ampliamente tratado por el Santo Padre Juan Pablo II en la Exhortación Apostólica  sobre la Vocación y Misión  de los fieles cristianos laicos en la Iglesia y en el mundo  (Christifjdeles Laici,  n.  42). De ahí tomamos los siguientes criterios pastorales:

a) En primer lugar conviene señalar que "la Iglesia por razón de su  misión,de su competencia,no se confunde en  modo alguno con la comunidad política,ni está ligada a criterio político alguno".

b) En cambio,corresponde por propia vocación a los fieles cristianos laicos "ordenar según Dios las estructuras temporales" (L.G. n. 31). Es decir,son ellos los que,con su propia responsabilidad,siguiendo los dictámenes de su conciencia bien formada,sin ostentar representación  alguna  de  la  Iglesia,realizan la tarea política.

c) "Esto exige que los fieles laicos estén cada vez más animados de una real participación en la vida de la Iglesia e iluminados por su doctrina social".

Si bien no es propio de la Jerarquía eclesiástica la acción política directa,debemos sin embargo los Pastores preocuparnos de que la vida de la gracia,las enseñanzas del  evangelio y la doctrina social de  la Iglesia formen la conciencia de los fieles cristianos laicos a quienes corresponde la acción política. En casos necesarios y dentro del ámbito de nuestra responsabilidad pastoral,nos  corresponde discernir,a la luz del evangelio,hechos y doctrinas y  aún denunciar abusos,dando prioridad al anuncio del evangelio sobre la denuncia del error.

4. CONCEPCION CRISTIANA DE LA POLITICA

Para animar  cristianamente el orden temporal  en el sentido de servir  a la persona  y a  la sociedad,los  fieles laicos de ningún modo pueden abdicar de la participación en la política,es decir,en la multiforme y  variada acción destinada a promover orgánica e institucionalmente el BIEN COMUN; es decir el bien de todos los hombres,y de todo el hombre.

Lo anterior contrasta con la penosa experiencia en El Salvador,donde  política ha sido para muchos sinónimo de corrupción,enriquecimiento ilícito y ambición desordenada. ¿Cómo extrañarse entonces,de la indiferencia o  rechazo de  muchos compatriotas ante la presente campaña electoral,si el insulto,la manipulación mediante la propaganda y la difamación  del adversario ha sido el pan cotidiano? Urge,por tanto,devolver a esta noble actividad,su perdida dignidad.

Según la doctrina de la Iglesia,la política debe orientarse a la DEFENSA  Y PROMOCION DE LA JUSTICIA "entendida como virtud en la que todos  deben ser educados y como fuerza moral que sostiene el empeño por favorecer los derechos y deberes de todos y de cada uno,sobre la base de la dignidad personal del ser humano" (ibidem,n. 42).

En la acción política,ya sea ejerciendo consciente y responsablemente  el derecho del voto o sirviendo en un cargo publico,los cristianos deben empeñarse en "derrotar la imperante cultura del egoísmo,del odio,de la venganza y de la enemistad,y en desarrollar en todos los niveles la cultura de   la SOLIDARIDAD".  Solamente así se podrán salvaguardar  "aquellos valores  humanos y evangélicos,como son la libertad y la justicia,la solidaridad,la dedicación leal y desinteresada al bien de todos,el amor preferencial por los pobres".

5. EXHORTACION FINAL

Las elecciones que están a las puertas ofrecen a todos los salvadoreños la ocasión propicia de contribuir decisivamente a la paz,porque -en luminosa expresión del Santo Padre- "el fruto de la actividad política solidaria es la paz". Nuestra responsabilidad cívica es mayor si tenemos en cuenta que,gracias a Dios,largos años de violencia que han traído tantas lágrimas,muerte y destrucción,parecen acercarse a su final,al imponerse en la conciencia de nuestro pueblo,la convicción de la esterilidad del camino de las armas y la fecundidad de la vía racional.

Desde un corazón convertido,dispuesto a la reconciliación y al perdón,pidamos al Señor que callen las armas de la guerra y se encuentre una solución justa porque "la justicia y la paz se abrazan (Salmo 85,11). Como pastores,nos comprometemos nuevamente a cumplir la misión evangelizadora,ya que la evangelización "constituye el primer servicio que la Iglesia puede prestar a cada hombre y a la humanidad" (Juan Pablo II," Redemptoris Missio,n. 2).

Confiamos a la intercesión de la Reina de la Paz estas intenciones,para que se establezca entre nosotros,como fruto de la autentica evangelización,"la civilización de la verdad y de la vida,da,de la .justicia,de la paz y del amor" (Juan Pablo II,Mensaje a la Pontificia Comisión para América Latina,diciembre 1989).

San Salvador,21 de Febrero de 1991.

CARTA ABIERTA DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL DE EL SALVADOR A LA CONFERENCIA EPISCOPAL DE ESTADOS UNIDOS

Venerables hermanos en el Episcopado:

Con fraterno saludo pascual,sentimos la necesidad de dirigirnos a ustedes para hacerles partícipes de una grave preocupación pastoral:

1. Ha llegado a nuestro conocimiento que El Consejo Nacional de las Iglesias (NATIONAL COUNCIL OF CHURCHES) de ese país,está promoviendo un boicot generalizado al café salvadoreño como medida coactiva que obligue,más al gobierno salvadoreño que a la guerrilla,a poner fin a la guerra mediante el diálogo y la negociación; a que se respeten en el país los derechos humanos; a que se esclarezca el crimen de los Padres Jesuitas y se castigue a los culpables,etc.

2. La Conferencia Episcopal de El Salvador esta de acuerdo en que se ponga fin cuanto antes a la guerra mediante el diálogo y la negociación; en que se respeten por ambas partes los derechos humanos,especialmente de la población civil; en que se esclarezca el crimen de los Padres Jesuitas,de la doméstica y su hija; en que se sancione a todos loa culpables del mismo; y en que se haga presión moral para que los anhelos del pueblo salvadoreño se logren…

3. Pero rechazamos plenamente el boicot al café salvadoreño por ser una medida que lesiona la justicia,ya que indiscriminadamente daña no solo a los caficultores sino también al pueblo que vive del trabajo del café y es un golpe rudo a la precaria economía del país.

4. Nosotros consideramos que ese boicot es una actitud política,no evangélica,a fin de continuar en el exterior la guerra a la economía del país cuya infraestructura ha sido sistemáticamente destruida por el FMLN en estos diez años de conflicto.

5. Como Pastores,nuestra solidaridad es con el pueblo salvadoreño y con la causa de la justicia,de la libertad y del derecho para con todos los ciudadanos. Queremos añadir que oportunamente trataremos en una Carta Pastoral los problemas originados por el estilo con que tradicionalmente se ha manejado en el país la industria del café.

6. Rogamos pues,Venerables Hermanos,hagan del conocimiento de los católicos estadounidenses nuestro pensar y,a través de sus representantes u observadores en el seno del Consejo Nacional de las Iglesias,gestionen ante ese organismo,un cambio de actitud en ese gravísimo y delicado problema.
Invocamos sobre Us

tedes y Nosotros la luz del Espíritu Santo que renueva la faz de la tierra. Con un cordial y fraterno saludo,nos suscribimos afectísimos hermanos en Cristo.
San Salvador,23 de mayo de 1990

COMUNICADO PASTORAL

A  los  sacerdotes,  religiosos  y  religiosas,  a todos los laicos de la Iglesia que peregrina en El  Salvador y  a todos los hombres de buena voluntad; gracia y paz.

I. Marco doctrinal

Fieles a  nuestra conciencia de Obispos,legítimos sucesores de los Apóstoles,puestos por el Espíritu Santo para pastorear la Iglesia  (Hech   20,28),  cumplimos  con  nuestra  obligación  de proclamar que,a la luz de  la Palabra  de Dios,  de la verdadera tradición cristiana y del magisterio perenne de la Iglesia:

1) Hay un solo Dios Padre,Hijo y Espíritu Santo,Dios-Amor,vivo y personal y que no hay otro dios fuera de El (Ex. 20,3,Mt.  28,19).

2)  Dios,nuestro Padre,se hace presencia visible en Jesucristo,  verdadero  Dios  y  verdadero  hombre,Señor de la historia y Salvador de la humanidad (Cf. Jn. 1,14).

3) Jesucristo,  por obra  del Espíritu Santo,nació de Santa Maria Virgen según las Escrituras (Is 7,14; Mt. 1,22-23),lo que hace  merecedora  de  un  singular  honor,pues es verdaderamente Madre de  Dios,por  lo cual  todas las  generaciones la llamamos bienaventurada (Lc. 1,48).

4)  Cristo,  El  Señor,  instituye  la Iglesia,comunidad de salvación,la que quiere una unida en la fe,en la autoridad,en los sacramentos y en el  amor; ciertamente con pluralidad de carismas,funciones y ministerios,  pero unida  como en  "un solo rebaño" (Jn,  10,16),en  "un solo  cuerpo y en un solo Espíritu" (Rom. 12,4-5; Ef. 2.16; Col 1,18; 3,15).

5) El Señor Jesús confía su Iglesia a los Apóstoles,al frente de los cuales puso a Pedro (Mt. 16,18; Jn. 21,15-17; Ef. 2,20).

6) Otorga a los Apóstoles y en ellos a todos sus legítimos sucesores,  la  potestad  necesaria  para  cumplir  su  misión de evangelizar,santificar  y regir  al Pueblo de Dios en su nombre,como un triple catolicidad o universalidad:

Vayan por todo el mundo (catolicidad territorial)
Bauticen a todas las gentes (catolicidad personal)
Enseñen  todo  lo  que   yo  les   he  mandado  (catolicidad doctrinal)
(Mt. 28,19-20; Jn. 20,21-23).

7) Los  Apóstoles,para  dar continuidad a la obra de Jesús,designaron   sucesores- Obispos,Presbíteros y Diáconos- transmitiéndoles la  respectiva potestad mediante la consagración o imposición de manos (Hech 6,6; Tim.1,6; Tim. 1,5; Hech 20-28).

8) San Pablo expresa su dolor porque cristianos de su tiempo se dejan engañar por quienes predican "otro Jesús" o un "Evangelio diferente" del  que el predicaba (Cf. 2 Cor 11,4); porque algunos "se pasan tan pronto a otro evangelio",por quienes "perturban al pueblo y  quieren deformar  el Evangelio de Cristo";  y no repara en lanzar su anatema contra quienes tales cosas hacen (Gal. 1,6-9).

II. Recordamos  este marco  doctrinal porque  hay  motivos eclesiales que nos instan a ellos:

1) La invitación del  Papa a  una nueva  evangelización como preparación a  la celebración de los 500 años de la llegada de la fe católica a nuestro continente y al tercer milenio,cuyos retos para la fe serán muy grandes.

2)  Por  el  compromiso  de  dar  nuestro  aporte  a  la  IV Conferencia  General    del  Episcopado  Latinoamericano  que  se celebrará en Santo Domingo en 1992.

3) La comprobación de la vitalidad de la Iglesia Católica en nuestro país manifestada a través de:
– Círculos bíblicos
– grupos apostólicos,
– movimientos laicales,
– nuevas diócesis,
– aumento de vocaciones sacerdotales y religiosas,
– parroquias bien organizadas,
– preocupación de la Iglesia por la salvación integral  del hombre y  de la sociedad,y especialmente por la conquista de  la paz.

4) Porque los laicos nos han pedido una  palabra orientadora ante el proselitismo de sectas protestantes que en estos meses se han intensificado a través de campanas  y medios  de comunicación social y que presentan estos aspectos:

– Multiplicidad de  "iglesias",sectas  a agrupaciones religiosas de distinta Índole que desde hace  algunos años  se multiplican y crecen en El Salvador,al amparo de la ley de libertad de cultos.

– Estas  agrupaciones  tienen  diferentes cunas,nombres,cultos,autoridades y hasta se diferencian en doctrinas de fe y  de moral muy importantes.
– Algunas presentan  el cristianismo fácil y permisivo en materia de fe y de moral,en contradicción con la verdad del Evangelio de Jesús.

– Muchas  de  esas  agrupaciones  disponen de cuantiosas sumas de dinero  para  comprar  espacios  en  los  medios  de comunicación colectiva  y  atraer  a  sus  filas  gentes  necesitadas de ayuda material.

– Encuentran fácil campo  para  su  proselismo  en  la ignorancia religiosa de muchos,en el resentimiento sociopolítico de otros o simplemente en el deseo de novedad de no pocos.

III. Aplicaciones pastorales.

Fieles a  nuestra misión  pastoral instamos a todos los católicos a:
1) Que no se dejen seducir por una propaganda sutil y audaz,apoyada en el imperialismo del dinero.

2) Pedimos  a los propietarios de los medios de comunicación colectiva  tomar  conciencia  de  que  muchos   de  los  mensajes difundidos por  estos grupos van en contra de los intereses de la verdadera fe cristiana y de la unidad  religiosa  de nuestro pueblo.

3) Los  grupos religiosos  y las  sectas a que nos referimos están destruyendo la unidad  del  núcleo  familiar  al  atacar su verdadera  fe  cristiana,  sintetizada  en  tres verdades que han configurado nuestra religiosidad tradicional y nuestra identidad histórica nacional: el amor a Cristo Eucaristía,la devoción a la Virgen María y el respeto y veneración a la persona del Papa,como sucesor  de Pedro y Vicario  de Cristo en la tierra,centro visible de la unidad de la Iglesia querida por Jesús.

4) A quienes por pretextos sociopolíticos se han apartado de la Iglesia,  y a quienes han cambiado de conducta al calor de una agrupación  religiosa  extraña,  decimos  a  los   primeros,  que procuren conocer  mejor la doctrina social de la Iglesia; y a los segundos,que para cambiar de vida o conducta no hay  que cambiar de fe ni abandonar la verdadera Iglesia.

5) Exhortamos  a las  Autoridades a velar porque se cumpla el artículo 25 de la Constitución Política que tutela la libertad de cultos,pero  exige que  se salvaguarde el orden público y moral,protegiendo la tranquilidad de  los hogares  y comunidades contra emisiones ensordecedoras e insultantes.

6) Pedimos a nuestros fieles católicos:
– Estudiar más la palabra de Dios y la verdadera doctrina de Jesús ensenada por el magisterio de la Iglesia.
– Vivir mejor su fe con la  participación frecuente  en los sacramentos,particularmente la reconciliación y la Eucaristía.
– Testimoniar con las buenas obras -con la misma vida- la fe que profesamos.
– Difundir la fe católica y apostólica.
– Y oremos unos con otros para que la verdadera luz de Jesús ilumine nuestras vidas y sea pronto una realidad la oración del Señor "Que todos sean uno como Tú,Padre,en Mí y Yo en Tí,que ellos sean también uno en nosotros,para que el mundo crea que Tú me has enviado" (Jn. 17,21).
Confiamos nuestras  comunidades a  la maternal protección de María que por voluntad de Cristo acompañó a los Apóstoles y forma parte de la Historia de nuestra Salvación.

Dado en  la sede de la Conferencia Episcopal de El Salvador,a 23 de Abril de 1990.
Nota:
Este Comunicado fue publicado en los periódicos y en el Semanario Orientación con el consentimiento  de todos los Señores Obispos,

A  los  sacerdotes,  religiosos  y  religiosas,  a todos los laicos de la Iglesia que peregrina en El  Salvador y  a todos los hombres de buena voluntad; gracia y paz.
I. Marco doctrinal
Fieles a  nuestra conciencia de Obispos,legítimos sucesores de los Apóstoles,puestos por el Espíritu Santo para pastorear la Iglesia  (Hech   20,28),  cumplimos  con  nuestra  obligación  de proclamar que,a la luz de  la Palabra  de Dios,  de la verdadera tradición cristiana y del magisterio perenne de la Iglesia:
1) Hay un solo Dios Padre,Hijo y Espíritu Santo,Dios-Amor,vivo y personal y que no hay otro dios fuera de El (Ex. 20,3,Mt.  28,19).
2)  Dios,nuestro Padre,se hace presencia visible en Jesucristo,  verdadero  Dios  y  verdadero  hombre,Señor de la historia y Salvador de la humanidad (Cf. Jn. 1,14).
3) Jesucristo,  por obra  del Espíritu Santo,nació de Santa Maria Virgen según las Escrituras (Is 7,14; Mt. 1,22-23),lo que hace  merecedora  de  un  singular  honor,pues es verdaderamente Madre de  Dios,por  lo cual  todas las  generaciones la llamamos bienaventurada (Lc. 1,48).
4)  Cristo,  El  Señor,  instituye  la Iglesia,comunidad de salvación,la que quiere una unida en la fe,en la autoridad,en los sacramentos y en el  amor; ciertamente con pluralidad de carismas,funciones y ministerios,  pero unida  como en  "un solo rebaño" (Jn,  10,16),en  "un solo  cuerpo y en un solo Espíritu" (Rom. 12,4-5; Ef. 2.16; Col 1,18; 3,15).
5) El Señor Jesús confía su Iglesia a los Apóstoles,al frente de los cuales puso a Pedro (Mt. 16,18; Jn. 21,15-17; Ef. 2,20).
6) Otorga a los Apóstoles y en ellos a todos sus legítimos sucesores,  la  potestad  necesaria  para  cumplir  su  misión de evangelizar,santificar  y regir  al Pueblo de Dios en su nombre,como un triple catolicidad o universalidad:
Vayan por todo el mundo (catolicidad territorial)
Bauticen a todas las gentes (catolicidad personal)
Enseñen  todo  lo  que   yo  les   he  mandado  (catolicidad doctrinal)
(Mt. 28,19-20; Jn. 20,21-23).

7) Los  Apóstoles,para  dar continuidad a la obra de Jesús,designaron   sucesores- Obispos,Presbíteros y Diáconos- transmitiéndoles la  respectiva potestad mediante la consagración o imposición de manos (Hech 6,6; Tim.1,6; Tim. 1,5; Hech 20-28).
8) San Pablo expresa su dolor porque cristianos de su tiempo se dejan engañar por quienes predican "otro Jesús" o un "Evangelio diferente" del  que el predicaba (Cf. 2 Cor 11,4); porque algunos "se pasan tan pronto a otro evangelio",por quienes "perturban al pueblo y  quieren deformar  el Evangelio de Cristo";  y no repara en lanzar su anatema contra quienes tales cosas hacen (Gal. 1,6-9).
II. Recordamos  este marco  doctrinal porque  hay  motivos eclesiales que nos instan a ellos:
1) La invitación del  Papa a  una nueva  evangelización como preparación a  la celebración de los 500 años de la llegada de la fe católica a nuestro continente y al tercer milenio,cuyos retos para la fe serán muy grandes.
2)  Por  el  compromiso  de  dar  nuestro  aporte  a  la  IV Conferencia  General    del  Episcopado  Latinoamericano  que  se celebrará en Santo Domingo en 1992.
3) La comprobación de la vitalidad de la Iglesia Católica en nuestro país manifestada a través de:
– Círculos bíblicos
– grupos apostólicos,
– movimientos laicales,
– nuevas diócesis,
– aumento de vocaciones sacerdotales y religiosas,
– parroquias bien organizadas,
– preocupación de la Iglesia por la salvación integral  del hombre y  de la sociedad,y especialmente por la conquista de  la paz.
4) Porque los laicos nos han pedido una  palabra orientadora ante el proselitismo de sectas protestantes que en estos meses se han intensificado a través de campanas  y medios  de comunicación social y que presentan estos aspectos:
– Multiplicidad de  "iglesias",sectas  a agrupaciones religiosas de distinta Índole que desde hace  algunos años  se multiplican y crecen en El Salvador,al amparo de la ley de libertad de cultos.
– Estas  agrupaciones  tienen  diferentes cunas,nombres,cultos,autoridades y hasta se diferencian en doctrinas de fe y  de moral muy importantes.
– Algunas presentan  el cristianismo fácil y permisivo en materia de fe y de moral,en contradicción con la verdad del Evangelio de Jesús.
– Muchas  de  esas  agrupaciones  disponen de cuantiosas sumas de dinero  para  comprar  espacios  en  los  medios  de comunicación colectiva  y  atraer  a  sus  filas  gentes  necesitadas de ayuda material.
– Encuentran fácil campo  para  su  proselismo  en  la ignorancia religiosa de muchos,en el resentimiento sociopolítico de otros o simplemente en el deseo de novedad de no pocos.
III. Aplicaciones pastorales.
Fieles a  nuestra misión  pastoral instamos a todos los católicos a:
1) Que no se dejen seducir por una propaganda sutil y audaz,apoyada en el imperialismo del dinero.
2) Pedimos  a los propietarios de los medios de comunicación colectiva  tomar  conciencia  de  que  muchos   de  los  mensajes difundidos por  estos grupos van en contra de los intereses de la verdadera fe cristiana y de la unidad  religiosa  de nuestro pueblo.
3) Los  grupos religiosos  y las  sectas a que nos referimos están destruyendo la unidad  del  núcleo  familiar  al  atacar su verdadera  fe  cristiana,  sintetizada  en  tres verdades que han configurado nuestra religiosidad tradicional y nuestra identidad histórica nacional: el amor a Cristo Eucaristía,la devoción a la Virgen María y el respeto y veneración a la persona del Papa,como sucesor  de Pedro y Vicario  de Cristo en la tierra,centro visible de la unidad de la Iglesia querida por Jesús.
4) A quienes por pretextos sociopolíticos se han apartado de la Iglesia,  y a quienes han cambiado de conducta al calor de una agrupación  religiosa  extraña,  decimos  a  los   primeros,  que procuren conocer  mejor la doctrina social de la Iglesia; y a los segundos,que para cambiar de vida o conducta no hay  que cambiar de fe ni abandonar la verdadera Iglesia.
5) Exhortamos  a las  Autoridades a velar porque se cumpla el artículo 25 de la Constitución Política que tutela la libertad de cultos,pero  exige que  se salvaguarde el orden público y moral,protegiendo la tranquilidad de  los hogares  y comunidades contra emisiones ensordecedoras e insultantes.
6) Pedimos a nuestros fieles católicos:
– Estudiar más la palabra de Dios y la verdadera doctrina de Jesús ensenada por el magisterio de la Iglesia.
– Vivir mejor su fe con la  participación frecuente  en los sacramentos,particularmente la reconciliación y la Eucaristía.
– Testimoniar con las buenas obras -con la misma vida- la fe que profesamos.
– Difundir la fe católica y apostólica.
– Y oremos unos con otros para que la verdadera luz de Jesús ilumine nuestras vidas y sea pronto una realidad la oración del Señor "Que todos sean uno como Tú,Padre,en Mí y Yo en Tí,que ellos sean también uno en nosotros,para que el mundo crea que Tú me has enviado" (Jn. 17,21).
Confiamos nuestras  comunidades a  la maternal protección de María que por voluntad de Cristo acompañó a los Apóstoles y forma parte de la Historia de nuestra Salvación.
Dado en  la sede de la Conferencia Episcopal de El Salvador,a 23 de Abril de 1990.
Nota:
Este Comunicado fue publicado en los periódicos y en el Semanario Orientación con el consentimiento  de todos los Señores Obispos,

Dejaos conciliar con Dios

Al concluir los trabajos de nuestra primera asamblea ordinaria de esta nueva década,los obispos de la Iglesia que peregrina en El Salvador queremos compartir con vosotros,amados fieles confiados nuestro cuidado,las siguientes reflexiones:

1. En nuestra oración y reflexión ha estado muy presente la figura tan cercana del Santo Padre,cuya preocupación pasto¬ral por la familia salvadoreña suscita en nosotros profunda gratitud. Siguiendo su ejemplo,los obispos de El Salvador hemos renovado el compromiso de ser,en esta querida nación desgarrada por una injusta y larga lucha fratricida,signos e instrumentos de comunión. Sabemos bien que la unidad entre nosotros es esencial para que tenga credibilidad nuestra acción evangelizadora y de reconciliación.

Según la luminosa enseñanza del Concilio Vaticano II,cada uno de los obispos es,"individualmente,el principio y fundamento visible de unidad en sus Iglesias particulares" o diócesis (Lu¬men Gentium 23). Pero es también imperativo para nosotros vivir a fondo el espíritu de colegialidad afectiva y efectiva,para lo cual nos ofrece un espacio privilegiado nuestra pertenencia a la Conferencia Episcopal.

Por eso,en espíritu de comunión,hemos examinado algunas cuestiones urgentes que tocan a la vida de la Iglesia y de la sociedad salvadoreña: de nuestra Iglesia,  que deseamos ver cada día mas digna de ser la Esposa de Cristo; y de la familia salvadoreña,  que anhelamos contemplar cuanto antes reconciliada y en paz.

2. Los dolorosos acontecimientos de los meses pasados,han puesto al descubierto el deterioro moral en que ha caído parte de nuestro pueblo. Decadencia que,  en el marco de la guerra fratricida,  se manifiesta especialmente en el desbordamiento de odio,calumnia,destrucción de vidas y de bienes,y lo que es más grave,en la profanación del Santísimo Sacramento y de personas consagradas al Señor.

Nos alienta,sin embargo,constatar que en medio de los mementos más difíciles,hubo muestras de solidaridad y de exquisita caridad entre vecinos,familiares y aun extraños,y que la violencia hace surgir cada vez más fuertemente los anhelos de paz que laten en los corazones salvadoreños.
La prolongación de la violencia,que hace más difícil la vida de los pobres,no se justifica por ningún motivo,y ello nos mueve a lanzar un nuevo y vehemente llamado a la paz y a la concordia. Conscientes de la tarea que el Señor nos ha confiado,"os suplicamos en nombre de Cristo: dejaos reconciliar con Dios"  (2 Cor. 5,20).

Sabemos que la paz es fruto de la justicia y del perdón,pero al mismo tiempo es un "don de Dios confiado a los hombres" (Juan Pablo II).  Urgimos,  pues,  a todos los salvadoreños de buena voluntad,a pedir con perseverancia tan preciado don y a trabajar eficazmente  para alcanzarlo,  anteponiendo  los  intereses de la patria a los intereses particulares y de grupo. Sólo así será posible reconstruir  la convivencia de los salvadoreños sobre las sólidas bases de la verdad,la justicia y el amor.

La dolorosa huella dejada por esta década de lucha entre hermanos nos ha enseñado de sobra que la violencia sólo engendra violencia,y que ningún dialogo puede conducir a la paz si no hay sinceridad y autentico deseo de encontrar la verdad y de construir el bien común.

3.  Concluimos nuestro mensaje ofreciendo al Señor la sangre y el sufrimiento de las innumerables víctimas inocentes y unimos nuestras voces a la palabra del Papa "para que el sacrificio de los religiosos asesinados induzca a todos a rechazar la violencia y a respetar la vida de los hermanos,para así conseguir los frutos de paz y reconciliación."
Confiamos esta intención en las manos de Nuestra Señora de la Paz,patrona de El Salvador.
San Salvador,18 de Enero de 1990

TODOS ARTESANOS DE LA PAZ

Los Obispos de El Salvador,conscientes del momento histórico que vive nuestra Patria,tras casi diez años de padecer la inmisericorde violencia de la guerra,deseamos estimular la esperanza surgida después de la reciente reunión de Presidentes Centroamericanos realizada en Tela (Honduras).
En este espíritu nos dirigimos a diversos sectores del país para expresarles lo siguiente:

1. A todos los Salvadoreños,les invitamos vehementemente a elevar sus oraciones a Dios,para que nos conceda el precioso don de la Paz y a trabajar con generosidad cumpliendo cada uno con sus obligaciones,a fin de superar los efectos de la guerra y de todo terrorismo.

2. A quienes dirigen los destinos de la Patria,les exhortamos a conjugar la responsabilidad y la firmeza con la oportuna flexibilidad y comprensión,de modo que puedan encontrar – dentro del espíritu de la Constitución Política que considera a la persona humana como centro y razón de ser del Estado – el camino que conduzca a la Paz.

3. A las Fuerzas Armadas,les pedimos que,en su responsabilidad de guardar el orden y defender la democracia,sepan siempre respetar la dignidad de la persona humana,aún la de aquellos que no la respetan; pues a pesar de su conducta desviada,han sido creados a imagen y semejanza de Dios.

4. A los dirigentes de los Partidos Políticos,les decimos con el Papa Juan Pablo II,en su Exhortación Postsidonal "Los Fieles Cristianos Laicos": "el fruto de la actividad política solidaria es la Paz" (n. 42),para que,resistiendo a la tentación de anteponer intereses partidistas,busque,con espíritu de sacrificio,la Paz que beneficie a todos.

5. A los alzados en armas,cuya representatividad popular no consta,les recordamos que "el fin no justifica los medios" y que con terrorismo   y acciones violentas,no se ayuda al pueblo salvadoreño ni se puede alcanzar la paz.

6. A las Organizaciones Internacionales de Ayuda Humanitaria,les rogamos vehementemente que tomen en cuenta las necesidades de los salvadoreños desplazados no organizados políticamente,que son cientos de miles  en toda la República.

7. A los profesionales de los Medios de Comunicación Social,tanto nacionales como internacionales,les hacemos un llamado para que informen  con objetividad y equidad,destacando todo lo que contribuya a crear un clima de diálogo y de reconciliación.

8. Terminamos esta Exhortación dirigiéndonos de forma especial a los Católicos de esta nación tan sufrida para que  juntos lancemos,a nivel Nacional,LA CRUZADA DE ORACIÓN POR LA PAZ suplicando al Señor y a su Madre Santísima,la Reina de la Paz,nos concedan este precioso don de la Paz. Pues como dice el Papa Juan Pablo II en la Exhortación anteriormente citada,"nadie puede permanecer indiferente,extraño o perezoso ante todo lo que es negación o puesta en peligro de la Paz" (n. 42)
Con nuestra Bendición,

San Salvador,22 de agosto de 1989,festividad de Santa María Virgen,Reina.

COMUNICADO

La Conferencia Episcopal de El Salvador (C.E.D.E.S.),desea manifestar a la Congregación de Hermanas de la Caridad del Verbo Encarnado su solidaridad en el dolor ante el asalto sufrido por las Hermanas Juana Margarita Flores,Ana Maria Brangan y Estanislau Mackey,ésta última gravemente herida.

Solicitamos a las autoridades que se investigue este hecho de forma pronta,imparcial y exhaustiva para que se deduzcan responsabilidades lo cual redundará en beneficio de la justicia en nuestra patria.

Ofrecemos al Señor el dolor de éstas nuevas víctimas de la violencia,implorando su misericordia en favor del pronto restablecimiento de la paz en nuestra patria.

San Salvador,22 de junio de 1989.

COMUNICADO DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL DE EL SALVADOR

Con viva preocupación hemos venido observando una latente  espiral de violencia que culminó en los últimos acontecimientos que segaron la vida del Dr. José Antonio Rodríguez Porth,Ministro de la Presidencia,así como también la de sus acompañantes,los Señores Juan Gilberto,Clara Carranza y Benjamín Pérez Jiménez.

Pasados dichos acontecimientos y de una forma serena,pero no por eso menos enérgica,deseamos enfatizar de nuevo,por su misma actualidad,lo que los Obispos dijimos en la Declaración intitulada "NO MATARAS" que,con motivo de las recién pasadas elecciones presidenciales,emitimos el día 19 de enero de 1989.

En aquella ocasión decíamos: "A las voces autorizadas que han condenado categóricamente tales acciones,unimos la nuestra; no podemos callar,ya que el claro precepto del Señor "No Mataras" (Ex. 20,13),debe estar siempre presente en nuestra conciencia. El Santo Padre acaba de recordarlo:

"atacar indiscriminadamente,matar a personas inocentes o llevar a cabo represalias sangrientas no favorece una justa valoración de las reivindicaciones presentadas por las minorías en favor de las cuales pretenden actuar" (Juan Pablo II,Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz de 1989,N.10)".

El pueblo Salvadoreño ha optado por la democracia y quiere ser autor de su propia identidad y destino. En una democra¬cia,aunque sea incipiente como la nuestra,las ideas se combaten con ideas; la tolerancia en las posiciones políticas de cualquier persona o grupo social,es fundamental. La solidaridad  y la libertad deben  fundamentarse en el amor a Dios y al prójimo y favorecer las relaciones entre los individuos y la sociedad. Precisamente porque tenemos una democracia incipiente,frágil,no exenta de peligros,es por eso que,con mayor razón,debemos abocarnos a ella con máximo cuidado y responsabilidad.

Aquellos que quieren subvertir el orden constitucional,los adoradores de la violencia,cuyo modo de actuar ya se volvió una enfermedad  cancerosa,demencial,en nada ayudan; es más,entorpecen toda conciencia social e impiden el deseo de nuestro pueblo de llegar a ser "artesanos de la paz".
Encomendamos a la misericordia de Dios tanto a víctimas como a victimarios que en los nueve largos años de nuestro conflicto arroja una cifra muy alta.
Terminamos esta reflexión,invocando la intercesión de la Reina de la Paz en favor de nuestra patria.
San Salvador,15 de junio de 1989.

MENSAJE DEL EPISCOPADO SALVADOREÑO CON MOTIVO DE LAS PROXIMAS ELECCIONES PRESIDENCIALES DEL 19 DE MARZO DE 1989

Aunque la Iglesia no está ligada a ninguna forma particular de civilización humana ni sistema político alguno,porque su misión no es de orden político,económico o social,sin embargo,es de justicia que pueda en todo momento predicar la fe con auténtica libertad,enseñar su doctrina sobre la sociedad,ejercer su misión entre los hombres sin traba alguna y dar su juicio moral (cfr. Conc. Vat. II,Gaudium et Spes NN.42 y 76).

El mismo Concilio exhorta a loe cristianos a cumplir con fidelidad sus deberes temporales; el que falte a ellos,falta a sus deberes con el prójimo y a sus deberes con Dios (Ibíd. Nº 43).

Precisamente uno de estos deberes es el deber cívico de votar,cuya obligación en conciencia es vinculante,Toda obstaculización,tanto interna como externa,que coarte el derecho al sufragio,es una violación del derecho ciudadano a expresar su opinión por la vía democrática,en la que está fundamentada la patria salvadoreña.

En consecuencia: pedimos y rogamos encarecidamente a todas aquellas agrupaciones violentas,que intentan obstaculizar el derecho al sufragio  en estas elecciones del 19 da marzo,que reflexionando en su actitud y revisando sus principios,se abstengan de violentar aún más a este sufrido país.

Una actitud contraria a esta súplica entraña desprecio por la vida humana y desprecio por los legítimos derechos con que el Creador dotó a sus criaturas,y pisotea la libertad santa de los Hijos de Dios adquirida para todo hombre por el único Redentor Jesucristo.
Con toda verdad y justicia podremos interrogarnos: ¿qué valor
tiene para los grupos violentos la doctrina social y moral de la Iglesia,experta en humanidad,en la cual tantas veces se han amparado?. En ellos está la respuesta.

Que este mensaje sirva para hacer una reflexión profunda a aquellos que están llamados en conciencia a votar,y a quienes obstaculizan esta obligación.

A ejemplo de la Familia de Nazaret,que se paso en camino,a pesar de todos los inconvenientes,para cumplir con la obligación,por ley,de empadronarse,así nosotros,aún con dificultades,emitamos nuestro voto ponderado a la luz del bien común.
Imploramos la bendición de Dios para nuestra querida Patria.

San Salvador,14 de marzo de 1989