Pronunciamiento “No permitamos que los pobres mueran de sed”

“Este mundo tiene una grave deuda social con los pobres que no tienen acceso al agua potable, porque eso es negarles el derecho a la vida”.
(Papa Francisco, Laudato Si, n.30)

Muy queridos hermanos y hermanas:

A lo largo de los años, los Obispos de El Salvador hemos acompañado las luchas justas del pueblo salvadoreño; la más reciente culminó felizmente con la aprobación de la ley de prohibición de la minería metálica en nuestro país. En esta ocasión, ante la discusión que se ha iniciado en la Comisión de Medio Ambiente y Cambio Climático de la Asamblea Legislativa sobre el proceso de formación de ley que regulará el uso del agua, expresamos ante la opinión pública lo siguiente:

  1. El agua es un elemento imprescindible para la vida humana, porque sin agua no hay vida. Por eso, con justa razón, en el año 2010 la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU), reconoció “el derecho humano al agua“. Por su parte, el Papa Francisco, en la Encíclica Laudato Sí, afirma que: “el acceso al agua potable y segura es un derecho humano básico, fundamental y universal, porque determina la sobrevivencia de las personas, y por lo tanto es condición para el ejercicio de los demás derechos humanos” (n.30).
  2. Basados en estos criterios incuestionables, pedimos a nuestros diputados y diputadas respetar los 92 artículos consensuados en la legislatura 2012-2015, pues creemos que son una pieza fundamental en dicha ley, ya que responden a las grandes necesidades del pueblo salvadoreño. Como pastores somos testigos del clamor de nuestro pueblo, que pide agua potable en todos los hogares y que no podría pagar los costos si tan vital líquido se convirtiera en una mercancía que esté sometida a las leyes del mercado.
  3. Para responder a tan justa demanda, es indispensable que el ente rector de la administración del agua tenga una Junta Directiva predominantemente estatal, con amplia participación ciudadana. Corresponde al Estado ser el legítimo garante del derecho al agua para todos. Por tanto, estamos en contra de la privatización del agua.
  4. Si se llegara a aprobar una ley que otorgue a una entidad privada el derecho de decidir sobre la distribución del agua en la nación, negándole esta función al Estado, estaríamos ante una ley absolutamente antidemocrática y carente de legitimidad.
  5. Exhortamos a todo el pueblo a hacer uso del derecho de participación ciudadana, exigiendo a la Asamblea Legislativa la aprobación de una Ley General de Aguas que garantice este derecho humano fundamental. Una ley injusta que violente los derechos del pueblo, no puede ser admitida.

San Salvador, 11 de junio del 2018.

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Comunicado sobre el asesinato del sacerdote Walter Osmir Vásquez

Los Obispos de El Salvador, reunidos en asamblea extraordinaria en San Salvador el 30 de mayo de 2018, expresamos a todos nuestro saludo fraterno y los mejores deseos de bien: “La paz esté con ustedes”.

  1. El 29 de marzo del presente año, Jueves Santo y día del sacerdocio, el país entero se conmocionó con la noticia del asesinato del sacerdote Walter Osmir Vásquez, miembro del presbiterio de la Diócesis de Santiago de María. Este hecho sacrílego sucedió en la jurisdicción de Lolotique, Departamento de San Miguel. Tan abominable crimen fue cometido cuando el Padre Walter se dirigía a la Ermita del Cantón Las Ventas para celebrar en esa comunidad, la Solemne Misa de la Cena del Señor, la Institución de la Eucaristía.
  2. La Iglesia Católica en El Salvador, desde el primer momento y en diversas ocasiones ha pedido a las autoridades judiciales de nuestro país que se esclarezca el caso y se lleve ante la justicia a los responsables de tan gravísimo crimen para que no quede en la impunidad. La Diócesis de Santiago de María ha colaborado en todo momento con la investigación y es la primera interesada en que se conozca la verdad y se haga justicia.
  3. Deseamos que todos los crímenes, que lamentablemente a diario se cometen en nuestro país, sean debidamente investigados y que, en todos ellos sin excepción, se administre justicia; porque es sólo así, por la vía de la verdad y la justicia, que llegaremos a la auténtica paz social.
  4. A dos meses de haberse cometido el asesinato del Padre Walter Vásquez, aún no se conoce ningún resultado de investigación. Por tal motivo, como Conferencia Episcopal de El Salvador, hacemos un vehemente llamado a las autoridades correspondientes a que cumplan con su obligación, para que este grave crimen sea esclarecido y se haga justicia. La sociedad tiene inalienable derecho a conocer la verdad y a que se le administre justicia.
  5. Como pastores de la Iglesia en El Salvador, reiteramos nuestra plena solidaridad con la amada Diócesis de Santiago de María, con su Obispo, sus sacerdotes y con la querida familia del Padre Walter.
  6. Al mismo tiempo elevamos nuestras oraciones para que la mencionada diócesis y nuestra Provincia Eclesiástica sean abundantemente bendecidas por El Señor, a fin que donde abundó el pecado sobreabunde la gracia (Cfr. Rm. 5, 20). Que por intercesión de la Reina de la Paz y del Beato Oscar Romero Dios bendiga abundantemente a nuestro país.

Con nuestra bendición de pastores.

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Canonización de Mons. Romero: 14 de octubre en Roma

“El día 14 del mes de octubre del año 2018 será inscrito en el catálogo de los Santos”, así lo anunció el Papa Francisco la mañana de este sábado 19 de mayo, durante el Consistorio Ordinario Público para la Canonización de algunos beatos. Los obispos de El Salvador agradecen al Santo Padre por su ímpetu e impulso en el proceso de canonización del Beato Romero.

En el Consistorio participó el cardenal Gregorio Rosa Chávez, también Obispo Auxiliar de San Salvador, quien describió la jornada como “una mañana inolvidable”. El cardenal no descarta la posibilidad de la visita del Papa el próximo año. “A ver qué dice el Vaticano de la idea de que el Papa pase por El Salvador cuando vaya rumbo a Panamá. Eso se tiene que hablar. Sé que la idea ha gustado aquí”, explicó.

En la misma fecha se canonizará a Pablo VI y cuatro beatos. La canonización se realiza en el marco del Sínodo de los Obispos para los Jóvenes.

Camino a la canonización de Mons. Romero (Fuente Rome Reports)

Ha sido un largo camino. En 1994 comenzó la fase diocesana de su causa de beatificación. Terminó en 1996 y entonces el proceso pasó a Roma. En el Vaticano la causa estuvo paralizada durante mucho tiempo. Benedicto XVI trató de desbloquearla en la última parte de su pontificado pero fue Francisco quien definitivamente lo consiguió.

En 2015 la Iglesia reconoció que Óscar Romero murió mártir, asesinado por odio a la fe. Fue beatificado en una multitudinaria ceremonia ese mismo año en San Salvador. Ahora, tras el anuncio hecho por el Papa, monseñor Óscar Romero está a un paso de ser declarado santo.

Circular para todos los Sacerdotes de la Provincia Eclesiástica de El Salvador

Circular para todos los Sacerdotes de la Provincia Eclesiástica de El Salvador

A nuestros amados sacerdotes:

En nombre de todos los Obispos de El Salvador les expresamos nuestro cordial saludo pascual, deseándoles toda bendición del Resucitado en su Ministerio Pastoral y en sus Personas.

El día Jueves Santo recién pasado, como todos sabemos, fue asesinado el Padre Walter Osmir Vásquez Jiménez , de la Diócesis de Santiago de María. Crimen abominable que hemos condenado, exigiendo a las Autoridades sea esclarecido y llevado a la justicia . Dios, que es tan bueno, concedió al querido Padre Walter, la gracia de llamarle a su presencia el día sacerdotal , después de renovar sus promesas y de camino a celebrar la solemne Cena del Señor.

La muerte violenta de este joven sacerdote en la Semana Santa ha conmovido al país. Queremos llevar ese dolor nuestro y de nuestro pueblo a la presencía del Señor, ofrecíendo en todo el país las Misas del próximo domingo B de abril, Domingo de la Divina Misericordia, por el eterno descanso del Padre Walter Osmir Vásquez Jíménez , en una actitud de auténtica comunión de los santos .

Les invitamos también a orar, con el santo Pueblo de Dios, por nuestro país, para que cese la violencia, la impunidad y la injusticia social; y suplicamos , por intercesión de la Reina de la Paz y nuestro Beato Monseñor Romero, la paz social sea una realidad en nuestra nación.

Reciban de sus Pastores un fraternal abrazo y nuestra bendición.

Descarga la Circular.

Ponte en camino, Yo estaré contigo

Ponte en camino, Yo estaré contigo

(cf. Ex 3, 10.12)

Al concluir nuestra Asamblea Ordinaria del inicio de año nos dirigimos a ustedes, hermanos y hermanas en el Señor confiados a nuestros cuidados, y a todos los compatriotas que cada día se esfuerzan por realizar sus propósitos tanto a nivel personal, como familiar y social: que la paz del Señor que camina con su pueblo, esté con todos ustedes.

Estamos iniciando un año lleno de desafíos, marcado por el temor de que muchos salvadoreños se vean obligados a regresar al país si no se resuelve satisfactoriamente su situación migratoria en los Estados Unidos. Marcada también por las elecciones de alcaldes y diputados que se realizarán en el mes de marzo.

En lo que se refiere a la vida de la Iglesia, en octubre del presente año se realizará el Sínodo de los Obispos para tratar a fondo el tema Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional. Este encuentro de obispos del mundo entero será un momento importante en el camino hacia la Jornada Mundial de la Juventud que reunirá en torno al Santo Padre, dentro de un año, a jóvenes de los cinco continentes. Damos gracias a Dios porque el Papa Francisco acaba de visitar nuevamente América Latina, iluminando desde Chile y Perú el camino de los hombres y mujeres que vivimos en esta tierra que recibió el anuncio de Jesucristo hace más de cinco siglos.

Otro motivo de acción de gracias que sale del fondo del corazón del pueblo salvadoreño, tan noble y tan sufrido, es la inolvidable experiencia del centenario del natalicio del beato Oscar Arnulfo Romero, a quien esperamos ver pronto convertido en el primer santo salvadoreño.

Él describía su oficio de pastor como un proceso en el que, después de meditar profundamente la palabra de Dios tenía también una mirada atenta a la realidad del pueblo. Decía nuestro amado beato: “Lo ilumino (al pueblo) con esta palabra y saco una síntesis para podérsela transmitir, y hacerlo, a este pueblo, luz del mundo” (Homilía 20 agosto 1978). Queremos seguir su ejemplo e invocamos su intercesión al escribir el presente mensaje, en el que examinaremos dos asuntos importantes de la realidad nacional que causan gran preocupación: la situación migratoria de innumerables compatriotas que residen en los Estados Unidos y las elecciones del mes de marzo.

1. Solidaridad con nuestros hermanos y hermanas migrantes

El Papa Francisco ha dedicado el Mensaje de la Jornada Mundial de la Paz correspondiente al presente año a un tema que nos interesa de manera especial: Migrantes y refugiados, hombres y mujeres que buscan la paz. En sus reflexiones el Vicario de Cristo dice unas palabras que parecen escritas para describir la dura realidad de cientos de miles de hijos e hijas de esta tierra:

“Son hombres y mujeres, niños, jóvenes y ancianos que buscan un lugar donde vivir en paz. Para encontrarlo, muchos de ellos están dispuestos a arriesgar sus vidas a través de un viaje que, en la mayoría de los casos, es largo y peligroso”.

Las recientes declaraciones del presidente de los Estados Unidos nos han ofendido profundamente. Respaldamos la declaración del Arzobispo de San Salvador, cuando expresó la solidaridad de la Iglesia con nuestros hermanos migrantes y pidió respeto a su dignidad de personas de bien:

“Una vez más levantamos la voz unidos a Su Santidad el Papa, para pedir al Gobierno y al Parlamento de los Estados Unidos que respeten los derechos de nuestros hermanos migrantes, que los traten con dignidad porque lo merecen, no son criminales por el solo hecho de no tener sus documentos migratorios en regla; son personas de bien que con su trabajo contribuyen aquel país. Merecen que se les ayude a regularizar su situación migratoria”.

Aprovechamos la ocasión para agradecer las muestras de apoyo que han llegado de distintos países del mundo. Una de las más importantes es la de distintas instancias de la Iglesia Católica en los Estados Unidos. El mismo día en que el Departamento de Seguridad Nacional de los Estados Unidos anunció la finalización del Estatus de Protección Temporal (TPS) que favorecía a cerca de doscientos mil salvadoreños, Catholic Relief Services hizo pública una valiente declaración en la que afirma:

“Terminar el TPS desgarrará a las familias, afectará negativamente a las comunidades tanto aquí en los Estados Unidos como en El Salvador que dependen de los titulares de TPS para obtener apoyo económico y socavará el objetivo de los Estados Unidos para reducir la pobreza, disminuir la migración irregular y promover la seguridad ciudadana en la región”.

Como pastores de este pueblo nos comprometemos a acompañarles en la lucha por sus legítimos derechos y, en caso necesario, ofreceremos nuestro pleno apoyo a quienes puedan verse obligados a volver a El Salvador. A la mayor brevedad una delegación compuesta por varios miembros de la Conferencia Episcopal de El Salvador (CEDES) visitaremos a obispos de los Estados Unidos para agradecerles su solidaridad y coordinar con ellos algunas acciones que puedan conducir a una solución justa y permanente.

2. Ante las próximas elecciones de autoridades parlamentarias y municipales

En este contexto de dolor e incertidumbre por el futuro de miles de familias nuestras que se verían afectadas por la revocatoria del TPS, El Salvador se prepara para elegir diputados y alcaldes el próximo mes de marzo. Notamos en el ambiente bastante apatía, desencanto y frustración porque muchos de nuestros dirigentes políticos no han estado a la altura de lo que el pueblo espera y necesita. Por ese motivo son tantos los que consideran la política como una práctica caracterizada por la demagogia, la superficialidad y la corrupción. Es decir, como una actividad que tiene como fin el beneficio propio o de su partido político, a costa de la población.

Esta concepción es contraria a lo que enseña la Iglesia en su doctrina social y engendra graves males que no podemos aceptar como conformes a la voluntad de Dios. En diciembre del año recién pasado el Papa Francisco explicó el sentido cristiano de la política a líderes católicos de casi todos los países latinoamericanos reunidos en Bogotá. Entre sus reflexiones, les invitamos a meditar las siguientes:

  • La política, decía Pío XII, es una “alta forma de la caridad”.  Es “un servicio inestimable de entrega para la consecución del bien común de la sociedad”.
  • Este servicio exige sacrificio y entrega para conseguir el bien común “sin el cual los derechos y las más nobles aspiraciones de las personas, de la familia, de los grupos intermedios en general no podrían realizarse plenamente, porque faltaría el espacio ordenado y civil en los cuales vivir y actuar”.
  • El bien común es como la “atmósfera de crecimiento de la persona, de la familia y de los grupos intermedios”.
  • “La Iglesia católica alaba y estima la labor de quienes, al servicio del hombre, se consagran al bien de la cosa pública y aceptan las cargas de este oficio”.

El Papa, a la luz de estos principios, concluye que es necesario “rehabilitar la dignidad de la política”. Es así porque en el ámbito político se toman decisiones importantes que afectan positiva negativamente a toda la población.

El Vicario de Cristo es plenamente consciente “del descrédito popular que están sufriendo todas las instancias políticas, las crisis de los partidos políticos, la ausencia de debates políticos de altura que apunten a proyectos y estrategias nacionales…” que vayan más allá de los intereses inmediatos o egoístas. Por eso el Santo Padre lamenta que “con frecuencia el diálogo abierto y respetuoso que busca convergencias posibles, con frecuencia se sustituye por esas ráfagas de acusaciones recíprocas y planteamientos demagógicos. Falta también la formación y el recambio de nuevas generaciones políticas”.

Sin embargo, la realidad negativa que acabamos de describir no justifica la indiferencia y el desprecio con que muchos ciudadanos miran su propia responsabilidad: creen que ya no se puede hacer nada y que lo mejor es alejarse de ese mundo nauseabundo y repulsivo. Por eso faltan “laicos comprometidos” en los campos donde se toman las decisiones que nos afectan a todos. Dice el Papa Francisco: “¿Qué significa para nosotros, pastores, que los laicos estén trabajando en la vida pública? Significa buscar la manera de poder alentar, acompañar y estimular los intentos, esfuerzos que ya hoy se hacen por mantener viva la esperanza y la fe en un mundo de contradicciones, especialmente para los más pobres”.

En este sentido, el sucesor de Pedro alaba al creyente “que muchas veces quema su esperanza en la lucha cotidiana por vivir su fe”; la fe debe vivirse también en el compromiso político. Hacemos nuestro el llamado vehemente del Papa: “Es necesario que los laicos católicos no queden indiferentes a la cosa pública, ni replegados dentro de los templos, ni que esperen las directivas y consignas eclesiásticas para luchar por la justicia, por formas de vida más humanas para todos”.

Este era también el deseo de Monseñor Romero: “Dios quiere salvarnos como pueblo. No quiere una salvación aislada. De ahí que la Iglesia de hoy, más que nunca, está acentuando el sentido de pueblo. Y por eso la Iglesia sufre conflictos. Porque la Iglesia no quiere masa, quiere pueblo… ¿Qué es el pueblo? Pueblo es una comunidad de hombres donde todos conspiran al bien común” (Homilía del 5 de enero de 1978).

3. Algunas orientaciones pastorales

Conscientes de la gravedad del momento que vivimos, tanto por la situación angustiosa que pasan muchos compatriotas en los Estados Unidos como por la violencia brutal que arrebata tantas vidas en nuestro país, mientras se acerca el día de las próximas elecciones, ofrecemos las siguientes orientaciones pastorales:

  1. El pueblo salvadoreño siempre se ha distinguido por la fuerte solidaridad que existe dentro de la familia. Por eso, nuestra primera palabra es para exhortar a fortalecer la familia tanto aquí como fuera de nuestro país. Sabemos bien que la migración, sobre todo si es forzada, debilita la familia. Para fortalecerla es indispensable, en primer lugar, cultivar nuestra relación con Dios, sobre todo mediante la escucha de su palabra y de la oración. Es necesario también cultivar la unidad familiar y los valores que garantizan su solidez: el amor verdadero, el diálogo y la comunicación sincera dentro del hogar, la comprensión, la capacidad de perdonar y de pedir perdón, la vida recta y la preocupación por los más débiles. El proyecto divino sobre la familia es maravilloso. Como enseña el Papa Francisco, “la familia es el mejor invento de Dios”.
  2. La sociedad salvadoreña está muy enferma sobre todo por el cáncer de la corrupción y la impunidad, la indiferencia de muchos ante el dolor ajeno y la débil conciencia de nuestra responsabilidad como ciudadanos. Pero en medio de ese panorama desolador, hay signos de esperanza como la solidez de las instituciones que tienen que ver con el ejercicio de la democracia, sobre todo algunas de las surgidas después de la firma de los Acuerdos de Paz. Como ciudadanos responsables debemos luchar para que estas instancias cumplan a cabalidad la misión.  “Trabajar por el bien común es un deber del cristiano” (Papa Francisco). Sólo de esta manera la política recuperará su dignidad.
  3. Un instrumento fundamental del sistema democrático es la posibilidad de emitir el voto. El voto debe ser libre, consciente y responsable. Para ello no debemos dejarnos llevar por mensajes propagandísticos ni por promesas vacías o imposibles de cumplir. Votar es un derecho, pero es también un deber: un ciudadano responsable debe votar por el proyecto que busque el bien común de todos, pero sobre todo de los más pobres y desprotegidos.
  4. Un tema crucial que ningún partido y ningún candidato o candidata responsable puede pasar por alto es el de la violencia, sobre todo la violencia homicida. Sería imperdonable que quienes aspiran a gobernarnos pasen por alto o traten este grave problema en forma frívola o superficial. La situación ha llegado a ser tan insoportable que merece la mayor atención y un compromiso firme y decidido.  Pedimos al Señor que ilumine la mente y fortalezca el corazón de quienes pretenden gobernarnos o legislar.
  5. Para concluir este mensaje pastoral hacemos un llamado a la conciencia de todos los violentos. No conocemos qué hay en su corazón y qué hay en su mente para que los brazos se armen para arrebatar la vida de hermanos o hermanas que tienen derecho a vivir en paz. Pero estamos íntimamente convencidos de que toda persona puede cambiar. También creemos firmemente que la pobreza y la exclusión pueden conducir a la violencia y por eso insistimos en que todo ser humano, tiene derecho a una verdadera oportunidad de superación; mediante el estudio y un trabajo digno.

Que Jesucristo, príncipe de la Paz, titular de nuestra República, nos conduzca por los caminos de la concordia, la justicia, la misericordia y el perdón. Ponemos nuestras peticiones en las manos benditas de Nuestra Señora de la Paz.

Dado en la Sede de la CEDES, San Salvador, 25 de enero de 2018, fiesta de la conversión de San Pablo.

Descarga el Mensaje.

PRONUNCIAMIENTO DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL DE EL SALVADOR ANTE EL CONFLICTO ENTRE EL ORGANO LEGISLATIVO Y LA SALA DE LO CONSTITUCIONAL

I. La Conferencia Episcopal de El Salvador (CEDES) ve con mucha preocupación el conflicto suscitado entre algunos diputados del Órgano Legislativo y la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia,sobre el cumplimiento de las sentencias de inconstitucionalidad emitidas por la referida Sala,referentes a la elección de magistrados de la Corte Suprema de Justicia en los años 2006 y 2012.

II. Nuestra preocupación ciudadana y pastoral se ve aumentada a raíz de los últimos acontecimientos,que más que poner fin al conflicto,lo han agudizado,sin vislumbrarse una pronta salida al mismo.

III. La norma jurídica suprema del País es la Constitución de la República,y todos los salvadoreños tenemos la obligación de respetarla y de hacerla cumplir.

IV. La Constitución de la República establece,en su artículo 183,que a la Sala de lo Constitucional le corresponde,de forma exclusiva,conocer del procedimiento de inconstitucionalidad de leyes,decretos y reglamentos; con la facultad de interpretar la Constitución cuando es activado,mediante petición ciudadana,el control concentrado de la constitucionalidad. En el caso de las sentencias aludidas,la Sala de lo Constitucional ha actuado en el uso legítimo de sus potestades constitucionales.

V. Las sentencias pronunciadas por la Sala de lo Constitucional son de obligatorio cumplimiento,producen efectos erga omnes,y no admiten recurso alguno; toda persona natural o jurídica,así como todo funcionario u órgano del Estado,tienen que darles el debido cumplimiento.

VI. Por el bien común de la nación salvadoreña,respetuosamente instamos a la Honorable Asamblea Legislativa a dar el debido cumplimiento a las sentencias de la Sala de lo Constitucional.

VII. Las sentencias de la Sala de lo Constitucional declaran inconstitucionales los decretos de nombramiento de los magistrados,es decir los actos legislativos,pero no atacan a las personas elegidas por dichos actos,o sea a los magistrados mismos. Consideramos que la forma más adecuada y legal de solucionar el conflicto es que la actual Legislatura elija nuevamente a los magistrados electos en el año 2006,quienes en la actualidad desempeñan su ejercicio jurisdiccional; y se considere,en aras del bien común,y tomando en cuenta lo resuelto por la Sala de lo Constitucional,convalidar a los magistrados que no han tomado posesión de sus cargos.

VIII. Imploramos la sabiduría divina en la toma de decisiones de las autoridades del País,y oramos incesantemente para que este conflicto tenga pronta solución en beneficio de nuestra amada nación salvadoreña.

Dado en la Sede de la Conferencia Episcopal de El Salvador,San Salvador,28 de junio de 2012 

CONSTRUYAMOS JUNTOS UNA AUTÉNTICA DEMOCRACIA

Queridos Hermanos:

Dentro de pocos días elegiremos al nuevo Presidente de la República de El Salvador. Queremos recordarles,como pastores de la Iglesia católica en El Salvador",que cada ciudadano,al depositar su voto en las urnas electorales,está asumiendo una enorme responsabilidad ante Dios,ante su conciencia y ante la sociedad en la que vive.
Hacemos un llamado a todos los ciudadanos,hombres y mujeres de buena voluntad,a discernir con seriedad y en clima de oración por quién votar en las elecciones del 15 de marzo.

Como afirmábamos en el Mensaje de la Conferencia Episcopal del 1 de enero de este año,"Votar es un derecho,pero es también un deber. Por eso,abstenerse de acudir a las urnas sin tener para ello motivos que realmente lo justifiquen,sería una grave irresponsabilidad social".
Pensamos que es muy importante ya al final de la campaña electoral que vivamos este momento con sentido democrático,en respeto mutuo,evitando todo tipo de violencia,provocación o amenazas entre las personas de diferente opción política. También,hacemos un llamado a las instituciones y personas,a quienes corresponda ,garantizar un proceso electoral transparente,y a la ciudadanía,respetar y aceptar los resultados de la elección legalmente realizada.

En este momento tan especial para nuestra Patria,encomendamos nuestra nación a Dios nuestro Señor,y le pedimos a la Santísima Virgen María,Reina de la Paz,Patrona de El Salvador,que nos acompañe con su intercesión y protección.

Con nuestro afecto y bendición.
San Salvador,6 de marzo 2009.

RESPONSABILIDAD PASTORAL Y CIUDADANA

Queridos Hermanos:

Estamos a las puertas de las elecciones generales.
Al respecto,los Obispos de la Conferencia Episcopal de El Salvador deseamos ser fuente de reflexión responsable,objetiva y orientadora sobre la conveniente conducta ministerial de los Clérigos y Religiosos.
Por eso,basados en el Magisterio de la Iglesia y en el Código de Derecho Canónico,recomendamos al Clero Diocesano y Religioso lo siguiente:

1. Fomenten los Clérigos siempre la conservación de la paz y de la concordia,de la comunión y del diálogo,armonizando de tal manera las diversas mentalidades en la comunidad de los fieles.( Canon n. 287; Pastores dabo Vobis,n.18).

2. Los Clérigos sean defensores del bien común,cuyo cuidado tienen en nombre del Obispo,y,al mismo tiempo,defensores intrépidos de la verdad,como recomienda San Pablo (Ef. 4,14) y la Presbiterorum Ordinis,n.9,del Concilio Vaticano II.

3. Absténganse los Clérigos de toda participación activa en la política. La Iglesia,en efecto,por su universalidad y catolicidad,no puede atarse a las contingencias históricas y,como consecuencia,conviene sumamente al Sacerdote,así como al Religioso – en cuanto portavoces de Cristo,cuando proclaman la Redención humana,y en cuanto Ministros suyos,cuando aplican sus frutos en todos los campos y niveles de la vida – evitar todas las actividades ajenas al estado clerical y al anuncio del Misterio de la Salvación (Directorio para el Ministerio y Vida de los Presbíteros,1994,n.33).

4. Sin embargo los Clérigos,como todos los ciudadanos,tienen el derecho a su opinión política personal y a ejercer en conciencia el derecho al voto; teniendo en cuenta que la manifestación pública de las preferencias políticas personales,en el ejercicio del ministerio sacerdotal,no se ajusta a las exigencias de un ministerio pastoral que quiera llegar a todos y quiera anunciar el Evangelio en plenitud,siendo signo válido de unidad entre los hombres; considerando,además,que las opciones políticas son contingentes por naturaleza y no expresan total,adecuada y perennemente el Evangelio (Sínodo de los Obispos 1971; Discurso de Juan Pablo II en la Audiencia General del 28 de Julio de 1993).

Al impartirles nuestra Bendición,pedimos a María,Reina de la Paz,Patrona de El Salvador,que acompañe siempre a la Iglesia de su Hijo y a nuestra querida Patria.
San Salvador,1 de Noviembre de 2008,Solemnidad de todos los Santos.

UNA IGLESIA EN MISION PERMANENTE

Muy queridos hermanos y hermanas:

Cada año contemplamos el rostro de Jesucristo en el misterio de su transfiguración. El Divino Salvador,que da nombre a nuestra querida nación,es el Hijo de Dios hecho hombre,el siervo sufriente que murió por nosotros en la cruz y que resucitó para nuestra salvación.

A la luz de este misterio tan entrañable contemplamos también a la comunidad salvadoreña,sintiéndonos solidarios con sus angustias y esperanzas,con sus tristezas y alegrías.

En el marco de las fiestas agostinas del presente año,los obispos de El Salvador les saludamos en el nombre del Señor Jesús: que su paz y su amor reinen en el corazón de cada uno y de cada una de ustedes.

En esta solemne ocasión deseamos unirnos a toda la Iglesia que vive y celebra su fe en los distintos países de América Latina y el Caribe,porque el domingo 17 del mes en curso se inaugurará la Misión Continental,según el compromiso asumido por el episcopado latinoamericano en Aparecida,Brasil.
En ese insigne santuario mariano los pastores del continente reunidos en Conferencia General,expresaron así su esperanza:

Será un nuevo Pentecostés que nos impulse a ir,de manera especial,en búsqueda de los católicos alejados y de los que poco o nada conocen a Jesucristo,para que formemos con alegría la comunidad de amor de nuestro Padre Dios. Misión que debe llegar a todos,ser permanente y profunda (Mensaje Final,5).

1. "He venido para que tengan vida"

Como sabemos,la Quinta Conferencia General del episcopado latinoamericano y caribeño examinó el tema: Discípulos y misioneros de Jesucristo para que nuestros pueblos,en él,tengan vida.
Con un corazón rebosante de gratitud escuchamos una vez más las palabras de Jesús: He venido para que tengan vida y la tengan en abundancia (Jn 10,10). La Iglesia está llamada no sólo a anunciar a Cristo y su Evangelio,sino también a trabajar para que el Reino de Dios se haga presente en la historia concreta de la patria,de los distintos ambientes,de la familia y de cada persona.

El Documento de Aparecida toma como hilo conductor esta promesa de Jesús. Lo hace examinando cómo está la vida de nuestros pueblos (primera parte),para luego reflexionar sobre la vida de Cristo en nosotros (segunda parte) y ofrecer al final luminosas orientaciones para que nuestros pueblos,en él,tengan vida (tercera parte).

Con gozo reconocemos que haber encontrado al Señor es lo mejor que nos ha sucedido en nuestra vida y por eso sentimos el impulso de compartir esta experiencia con todos nuestros hermanos,pero de manera especial con quienes,por razones que sólo Dios conoce plenamente,han abandonado la Iglesia o se encuentran lejos de ella.

Esto se debe,en muchos casos,a que no todos los bautizados han tenido la experiencia de un encuentro personal con Jesucristo porque no han sido plenamente evangelizados. Otra de las causas es,sin duda,la falta de testimonio de parte de muchos de los que nos llamamos discípulos del Señor. Sabemos bien que quien ha encontrado a Cristo no puede guardar sólo para sí ese tesoro,ya que él es la perla preciosa. En él debemos fijar nuestra mirada,a él hay que conocer,amar e imitar,para vivir con él la vida trinitaria y transformar con él la historia hasta su perfeccionamiento en la Jerusalén celeste (NMI,29).

Por su parte,el Papa Benedicto XVI nos recuerda que
no se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea,sino por el encuentro con un acontecimiento,con una Persona,que da un nuevo horizonte a la vida y,con ello,una orientación decisiva" ( Deus Caritas est,1).

2. "Tengo compasión de la gente"

La bella imagen de un pueblo congregado en torno a Jesucristo,después de haberle acompañado en la procesión de La Bajada,expresa en forma elocuente lo que queremos ser: discípulos del Señor,atentos a la voz del Padre que resonó en la cumbre del Tabor: Este es mi Hijo,el amado; este es mi elegido,escúchenlo (Mt 17,5).

Nos viene también a la mente otra imagen del Evangelio: la de Jesús que,al ver a la multitud hambrienta de su palabra,sintió compasión de ellos porque estaban como ovejas sin pastor (Mc 6,34). Acto seguido,nuestro Señor se puso a enseñarles largamente (Ibid.) los misterios del Reino que él ha venido a anunciar y a hacer presente.

A los discípulos que se le acercan preocupados porque se ha hecho tarde y le piden que despida a la gente,nuestro Señor les responde: Denles ustedes de comer (Mc 6,37). En esa actitud de Jesús está resumida su misión: él ha venido para que tengamos vida en abundancia,y esto incluye tanto el anuncio del evangelio como la promoción humana integral.

De esta manera,Cristo nos ha enseñado la actitud con la que debemos contemplar a las multitudes que caminan como ovejas sin pastor: la compasión. El siervo de Dios Juan Pablo II comenta bellamente estas palabras del Señor:

En este caso hay que recurrir a esa nueva fantasía de la caridad que ha de promover no tanto y no sólo la eficacia de la ayuda prestada,sino la capacidad de hacerse cercano a quien está necesitado,de modo que los pobres se sientan en cada comunidad cristiana como en su propia casa ( Pastores Gregis,73).

Con esa actitud deseamos acercarnos a las innumerables familias que padecen distintos tipos de carencia,tanto material como espiritual.

Son realidades que contradicen el plan del Padre para la comunidad salvadoreña porque están marcadas por el dolor,el sufrimiento y la marginación.

Son rostros concretos que reflejan la angustia porque se hace cada vez más difícil conseguir el pan de cada día,la zozobra por el incremento constante del costo de la canasta básica,el drama del desempleo y subempleo,y la amenaza permanente de las distintas formas de violencia.

El Santo Padre lo señaló en Aparecida como un desafío colosal que debemos asumir en América Latina y el Caribe a fin de que el continente de la esperanza sea también el continente del amor (Discurso inaugural,4).

3. Discípulos y misioneros de Jesucristo

Pero es en estas situaciones dramáticas donde emerge con fuerza la riqueza más grande que anida en el corazón del pueblo salvadoreño: su fe profunda en Jesucristo,el Divino Salvador del Mundo. Una fe que la mayoría de nuestros compatriotas bebió de las fuentes puras de la Iglesia Católica,donde encontró el don de la palabra de Dios y el don de la Eucaristía,en una atmósfera en la que se experimenta la ternura de la Virgen María,Madre del Salvador.

Una fe que se expresa en las distintas formas de la piedad popular.
El Documento de Aparecida afirma el aprecio profundo de los pastores hacia esta forma de expresión de la fe cristiana en la cual aparece el alma de los pueblos latinoamericanos (Discurso inaugural,1); es nuestro deber como guías del pueblo de Dios,promoverla,protegerla y,cuando sea necesario,evangelizarla o purificarla para que conduzca a los fieles al encuentro personal con Jesucristo (cf. Documento de Aparecida,258-265).

Para cultivar esa fe queremos impulsar en todas las parroquias,asociaciones,movimientos apostólicos,centros de educación católica y,en primer lugar en las familias,un proceso de formación que tenga como punto de partida el encuentro personal con Jesucristo. De esta manera llegaremos a ser verdaderos discípulos del Señor.

Una de las grandes contribuciones de la Quinta Conferencia fue precisamente señalar que el encuentro con Jesucristo desencadena un proceso que lleva a la conversión,al discipulado,a la comunión y a la misión (cf. DA 278). A lo largo del documento vamos aprendiendo que,según la enseñanza del Vicario de Cristo,todo auténtico cristiano debe ser discípulo y misionero. En efecto,

Discipulado y misión son como las dos caras de una misma medalla: cuando el discípulo está enamorado de Cristo,no puede dejar de anunciar al mundo que sólo él nos salva ( Discurso inaugural,3).

En la misma línea se expresan los obispos latinoamericanos en el Mensaje Final:

La primera invitación que Jesús hace a toda persona que ha vivido el encuentro con él,es la de ser su discípulo,para poner sus pasos en sus huellas y formar parte de su comunidad. ¡Nuestra mayor alegría es ser discípulos suyos! El nos llama a cada uno por nuestro nombre,conociendo a fondo nuestra historia (cf. Jn 10,3),para convivir con él y enviarnos a continuar su misión (cf. Mc 3,14-15) (Mensaje,2).

Por eso,la formaci ón de discípulos seguirá siendo,una de nuestras prioridades. Aparecida enumera algunos criterios que asumiremos con decisión y entusiasmo (cf. DA 279-285).

Es un proceso permanente que nos exige asumir con humildad el reto que los obispos latinoamericanos designan como la conversión pastoral de la Iglesia.

Esta implica
escuchar con atención y discernir ‘lo que el Espíritu está diciendo a las Iglesias’ ( Ap 2,29) a través de los signos de los tiempos en los que Dios se manifiesta (DA,366).

El fruto precioso de tal proceso será una Iglesia que se hace discípula y forma discípulos dispuestos a cumplir con responsabilidad y audacia la tarea misionera. Evidentemente,no podemos ser discípulos misioneros si no aprendemos a escuchar al Maestro y si no cultivamos la amistad con él mediante la oración:

En un mundo sediento de espiritualidad y conscientes de la centralidad que ocupa la relación con el Señor en nuestra vida de discípulos,queremos ser una Iglesia que aprende a orar y enseña a orar. Una oración que nace de la vida y el corazón y es punto de partida de celebraciones vivas y participativas que animan y alimentan la fe ( Mensaje,3).

4. Una Iglesia en estado de misión

El documento conclusivo de la Quinta Conferencia,recordando el mandato del Señor de ir y hacer discípulos de todos los pueblos (Mt 28,20),desea despertar un gran impulso misionero en nuestras naciones. Tal como lo propone el CELAM en un sugestivo documento sobre la Misión Continental,para conseguirlo,con la ayuda de Dios,estamos llamados a:

· "aprovechar intensamente esta hora de gracia;
· implorar y vivir un nuevo Pentecostés en todas las comunidades cristianas;
· despertar la vocación y la acción misionera de los bautizados,y alentar todas las vocaciones y ministerios que el Espíritu da a los discípulos de Jesucristo en la comunión viva de la Iglesia;
· salir al encuentro de las personas,las familias,las comunidades y los pueblos para comunicarles y compartir el don del encuentro con Cristo,que ha llenado nuestras vidas de sentido,de verdad y amor,de alegría y de esperanza.

El Espíritu Santo nos precede en este camino misionero. Por eso confiamos que este testimonio de Buena Nueva constituya,a la vez,un impulso de renovación eclesial y de transformación de la sociedad" (La Misión Continental para una Iglesia misionera,pp. 9-10).

No se trata de algo nuevo,puesto que la misión es parte constitutiva de la identidad de la Iglesia,llamada por el Señor a evangelizar a todos los pueblos: Su razón de ser es actuar como fermento y como alma de la sociedad,que debe renovarse en Cristo y transformarse en familia de Dios (Gaudium et Spes,40).

Por eso,la misión que se realice como fruto del Encuentro de Aparecida,debe,ante todo,animar la vocación misionera de los cristianos,fortaleciendo las raíces de su fe y despertando su responsabilidad para que todas las comunidades cristianas se pongan en estado de misión permanente.
Así,la misión nos llevará a vivir el encuentro con Jesús como un dinamismo de conversión personal,pastoral y eclesial capaz de impulsar hacia la santidad y el apostolado a los bautizados,y de atraer a quienes están alejados del influjo del evangelio y a quienes aún no han experimentado el don de la fe.

Esta experiencia misionera abre un nuevo horizonte para la Iglesia de todo el continente,que quiere recomenzar desde Cristo,recorriendo junto a él un camino de maduración que nos capacite para ir al encuentro de toda persona,hablando el lenguaje cercano del testimonio,de la fraternidad,de la solidaridad.

Sí,lo sabemos bien,la fe actúa por medio del amor. La Eucaristía,sacramento de comunión,nos lleva a la solidaridad. Este fue el deseo ferviente expresado por el Vicario de Cristo al inaugurar los trabajos de la Quinta Conferencia:

¡Sólo de la Eucaristía brotará la civilización del amor que transformará Latinoamérica y el Caribe para que además de ser el Continente de la esperanza,sea también el Continente del amor! ( Discurso Inaugural,4).

5. Algunas orientaciones pastorales

La Iglesia en El Salvador,junto con las Iglesias hermanas en todo el continente se declara este día en estado permanente de misión. Hemos querido aprovechar la fecha tan especial de la fiesta titular de la República para lanzar oficialmente la Misión Continental en nuestro país. Será un tiempo de gracia,un camino de renovación,de conversión personal,social y pastoral. De esta manera podremos responder adecuadamente a los grandes desafíos de nuestra época.

Para ello,delante de la bendita imagen del Divino Salvador del Mundo,renovamos nuestra profesión de fe,como lo hicieron los obispos reunidos en Aparecida:

Somos amados y redimidos en Jesús,Hijo de Dios,el Resucitado vivo en medio de nosotros; por él podemos ser libres del pecado,de toda esclavitud,y vivir en justicia y fraternidad. ¡Jesús es el camino que nos permite descubrir la verdad y lograr la plena realización de nuestra vida! ( Mensaje,1).
La misión que hoy anunciamos se realizará en cada una de las diócesis de acuerdo a los respectivos planes pastorales,en sintonía con las Iglesias particulares del continente y con momentos celebrativos vividos en común a nivel latinoamericano. El objetivo es llegar a ser una Iglesia que vive en misión permanente.

Conocemos los diversos esfuerzos que se están realizando en parroquias,asociaciones,movimientos apostólicos,comunidades de vida consagrada y otros grupos cristianos. Es algo que vemos con gran esperanza y que alentamos de corazón. Por nuestra parte,como pastores encargados de guiar al pueblo católico en la tierra del Divino Salvador,ofrecemos las siguientes orientaciones pastorales,a fin de que el esfuerzo que se realiza con tanta generosidad,sea coronado con abundantes frutos que lleven a más y más salvadoreños al encuentro personal con Jesucristo y a la experiencia maravillosa de convertirse,a su vez,en sus discípulos y misioneros:

a) En primer lugar,debemos tener siempre presente la necesidad absoluta de pedir al dueño de la mies,no sólo que envíe más obreros sino que quienes estamos trabajando en su viña,lo hagamos en su nombre y con la fuerza de su Espíritu.

b) Nuestra palabra se dirige ante todo a los sacerdotes. De ustedes,queridos hermanos,depende en gran parte el buen éxito de la misión: de su entusiasmo,de su testimonio,de su entrega generosa para que el Documento Conclusivo de la Quinta Conferencia sea conocido y puesto en práctica. La propuesta de Aparecida sobre la renovación parroquial debe encontrar en ustedes una actitud de cálida acogida,dispuestos a responder al llamado insistente a una profunda conversión,no sólo personal sino también pastoral,con todo lo que ello implica (cf. DA,365-372).

c) La parroquia renovada que soñamos no puede contentarse con una pastoral de conservación,sino que debe configurarse como una auténtica parroquia misionera. Se escucha con frecuencia el lamento de que no pocos hijos e hijas de la Iglesia han abandonado o están abandonando a la madre que les engendró a la fe. Esto nos obliga a un sincero examen de conciencia,para ver hasta dónde imitamos a Jesús,el buen pastor,que salió a buscar a la oveja que no estaba en el redil.

d) En el nivel diocesano,cada uno de los obispos está impulsando procesos evangelizadores según las líneas pastorales que orientan la acción de su respectiva Iglesia Particular. La misión no pretende sustituirlas sino potenciarlas.

e) Una Iglesia misionera no puede ser indiferente a los desafíos que nos presenta la realidad de El Salvador,tanto en el campo religioso como a nivel económico,político,social y cultural. Debemos mirar de frente problemas como el secularismo creciente,la migración de católicos a otros grupos religiosos,la inhumana pobreza que impide a tantas familias una vida digna,el fenómeno de tantos compatriotas que abandonan su casa y su patria,buscando mejores condiciones económicas,con las consecuencias dolorosas que a menudo ello conlleva en el seno familiar,como lo hemos señalado tantas veces. En estas realidades dolorosas hay una llamada del Señor a que seamos profetas de esperanza y a que comuniquemos la vida nueva del resucitado en el corazón de las personas y en los distintos ambientes del mundo.

6. Elementos centrales de la misión

Pero todo nuestro empeño será frágil si no damos una prioridad fundamental a la formación de verdaderos discípulos misioneros de Jesucristo. Una formación que tenga en cuenta los medios o instrumentos que nos propone el documento del CELAM antes citado (cf. pp. 18-23):

· Beber de la palabra,lugar de encuentro con Jesucristo
Para ello queremos dar un impulso particular a la pastoral bíblica,entendida como animación bíblica de la pastoral,que sea escuela de interpretación o conocimiento de la Palabra,de comunión con Jesús u oración con la Palabra,y de evangelización inculturada o de proclamación de la Palabra (DA,248).

· Alimentarse de la Eucaristía
Debe darse especial relieve a la liturgia,sobre todo a los sacramentos de la iniciación cristiana (bautismo,confirmación y Eucaristía),signos que expresan y realizan la vocación de discípulos de Jesús a cuyo seguimiento somos llamados. Ahora más que nunca es necesario tomar plena conciencia de que la Eucaristía es el lugar privilegiado del encuentro del discípulo con Jesucristo y,a la vez,fuente inagotable de la vocación cristiana y del impulso misionero

· Construir la Iglesia como casa y escuela de comunión
El siervo de Dios Juan Pablo II afirmaba que el gran desafío del tercer milenio es la comunión. En efecto,un tercer espacio de encuentro con Jesucristo es la vida comunitaria: "Jesús está presente en medio de la comunidad viva en la fe y en el amor fraterno. Allí el cumple su promesa: ‘Donde están dos o tres reunidos en mi nombre,allí estoy yo en medio de ellos’ (Mt 18,20)" (DA,256). Formar comunidad implica adoptar la actitud de Jesús,asumir su destino pascual con todas sus exigencias,participar en su misión,estar en actitud de permanente conversión y mantener la alegría del discípulo misionero al servicio del Reino. Esta exigencia evangélica demandará la renovación de las estructuras pastorales,a fin de impulsar una nueva forma de ser Iglesia: más fraterna,expresión de comunión,más participativa y más misionera.

· Servir a la sociedad,en especial,a los pobres
Un cuarto medio de encuentro con Jesucristo y de acción misionera es el servicio a la sociedad para que nuestros pueblos tengan la vida de Cristo y,de un modo especial,el servicio a los pobres,enfermos y afligidos (cf. Mt 25,37-40),que reclaman nuestro compromiso y nos dan testimonio de fe,paciencia en el sufrimiento y constante lucha para seguir viviendo. ¡Cuántas veces los pobres y los que sufren realmente nos evangelizan! En el reconocimiento de esta presencia y cercanía y en la defensa de los derechos de los excluidos,se juega la fidelidad de la Iglesia a Jesucristo (cf. NMI,49). El encuentro con Jesucristo en los pobres es una dimensión constitutiva de nuestra fe en Jesucristo. De la contemplación de su rostro sufriente en ellos y del encuentro con él en los afligidos y marginados,cuya inmensa dignidad él mismo nos revela,surge nuestra opción por ellos. La misma adhesión a Jesucristo es la que nos hace amigos de los pobres y solidarios con su destino (DA,257).

Concluimos nuestra exhortación pastoral haciendo nuestro el vehemente llamado de la Quinta Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y Caribeño,al terminar sus trabajos en Aparecida:
¡Que nadie se quede con los brazos cruzados! Ser misionero es ser anunciador de Jesucristo con creatividad y audacia en todos los lugares donde el Evangelio no ha sido suficientemente anunciado o acogido,en especial,en los ambientes difíciles y olvidados y más allá de nuestras fronteras ( Mensaje,4).

El reciente Congreso Misionero Salvadoreño,que despertó tantas energías evangelizadoras y tanto ardor apostólico,ha creado el clima que necesitamos para ponernos en camino desde nuestros propios lugares y responsabilidades. En al Año Paulino surge de nuestro corazón el grito del Apóstol de los gentiles: ¡Ay de mí si no anuncio el Evangelio! (I Cor 9,16).
Invocando una especial bendición del Divino Salvador,inauguramos hoy la gran misión en este país que lleva su nombre. Que la Virgen María,Madre de Cristo y de la Iglesia,la perfecta discípula y misionera,nos acompañe en nuestro caminar.
San Salvador,6 de agosto de 2008.

HE VENIDO PARA QUE TENGAN VIDA (Jn 10,10

Queridos hermanos y hermanas:

Que la paz del Señor Jesús,esté con todos ustedes.

1. Cada año,en enero,los obispos de El Salvador nos reunimos durante tres días en asamblea ordinaria,para tratar asuntos importantes de la vida de la Iglesia y del país. Al final de nuestra reunión,hacemos votos por su pleno bienestar en el Señor que vino "para que nuestros pueblos,en él,tengan vida",como leemos en el tema de la Quinta Conferencia General del episcopado latinoamericano.

Lo hacemos inspirados en el Mensaje del Papa Benedicto XVI para la Jornada Mundial de la Paz del presente año,la cual tiene como tema: "La familia humana,comunidad de paz". En efecto,"la primera forma de comunión entre las personas es la que el amor suscita entre un hombre y una mujer decididos a unirse establemente para construir juntos una nueva familia" (Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 2008,n. 1).
Sabemos bien que "la familia es el núcleo natural y fundamental de la sociedad y del Estado",constituyéndose así en "la primera e insustituible educadora de la paz" (Ibid.,3). Por esa razón,como lo hemos reiterado en muchas ocasiones,vale la pena empeñarse en procurar el bienestar integral de la familia.

2. Durante estos días de intercambio fraterno hemos prestado especial atención a la vida de los seminarios,habiendo comprobado con alegría que muchos jóvenes están respondiendo a la llamada del Señor para que se consagren a su servicio y al servicio del pueblo cristiano. Invitamos al pueblo de Dios a rogar con fervor "al dueño de la mies para que envíe obreros a su mies"  (Lc 10,2).

También hemos conversado sobre la aplicación del documento de la Quinta Conferencia General del episcopado latinoamericano en nuestro país. Damos gracias a Dios por el entusiasmo con que dicho documento ha sido acogido por la mayoría de sacerdotes,religiosos,religiosas y laicos,que han encontrado en él una inspiración para avanzar en el seguimiento de Cristo y asumir con mayor entrega su responsabilidad en la misión confiada a  la Iglesia.

Conocer el Documento de Aparecida e interiorizarlo es el primer paso para echar a andar en cada una de nuestras diócesis la Gran Misión a la que la Iglesia nos convoca,como parte integral del "Acontecimiento Aparecida". No se trata de una misión pasajera,al estilo tradicional,sino de lograr que todas las comunidades cristianas de las parroquias,asociaciones piadosas y movimientos apostólicos se pongan "en estado de misión". 

Una de las primeras iniciativas que realizaremos a nivel nacional,en el próximo mes de mayo,es el Primer Congreso Misionero Salvadoreño; el tema que hemos aprobado para el referido Congreso es Parroquia,comunidad misionera. El Señor nos llamó a ser sus discípulos y misioneros,"aprendiendo y practicando su estilo de vida,su amor y obediencia filial al Padre,su compasión entrañable ante el dolor humano,su cercanía a los pobres y pequeños,su fidelidad a la misión encomendada,su amor servicial hasta el don de su vida" (Documento de Aparecida,146). 

3. Otro tema que ha ocupado nuestra atención  de pastores del pueblo de Dios es la legislación que se prepara sobre la protección integral de la niñez y la adolescencia de nuestro país. Al respecto,deseamos reafirmar la doctrina de la Iglesia,que proclama la defensa de la vida humana,desde su concepción hasta su término natural. Reafirmamos,asimismo,el derecho primario de los padres a la educación de sus hijos. 

En relación con el bienestar de la población salvadoreña,hemos vuelto a reflexionar sobre la explotación de minas de metales preciosos en el territorio nacional. En este asunto,seguimos sosteniendo que dicha actividad es inaceptable,debido al daño irreversible que causa a las personas y al medio ambiente. El Santo Padre escribe al respecto:

"Hemos de cuidar el medio ambiente: éste ha sido confiado al hombre para que lo cuide y lo cultive con libertad responsable,teniendo siempre como criterio orientador el bien de todos" (Mensaje para la Jornada de la Paz 2008,n. 7). 

Como pastores,no podemos pasar de lado otros ámbitos de la realidad de El Salvador,en la que se combinan aspectos positivos y  negativos. A pesar de que las sombras parecen dominar el panorama,encontramos en nuestra fe en el Señor de la historia,la fortaleza para no desfallecer en el camino. Hemos dialogado acerca de la violencia,el alto costo de la vida y los múltiples elementos relacionados con las elecciones del próximo año. En su momento daremos a conocer nuestra opinión pastoral sobre una cuestión tan importante para el futuro de nuestra querida nación. 

Concluimos nuestro mensaje pidiendo sus oraciones para el buen éxito de la visita que haremos a finales de febrero,al Santo Padre y a sus más cercanos colaboradores. Las orientaciones del Vicario de Cristo,en esta visita "Ad limina",serán para nosotros guía segura en el cumplimiento de nuestra misión.

San Salvador,18 de enero de 2008.