VOTAR PENSANDO EN EL FUTURO

Las elecciones de marzo de 1994 revisten particular importancia para el futuro de nuestro país. Los salvadoreños hemos sido convocados a ejercer el derecho del voto. La campaña electoral acaba de comenzar. Cuando,dentro de cuatro meses,tengamos la oportunidad de depositar nuestro voto,debemos hacerlo en forma responsable,apoyando a los candidatos o partidos que puedan contribuir en forma más adecuada y eficiente a la promoción del bien común de todos los salvadoreños.

El "bien común" abarca "el conjunto de aquellas condiciones de vida social con las cuales los hombres,las familias y las asociaciones pueden lograr con mayor plenitud y facilidad su propia perfección" (Gaudium et Spes,n. 74). En palabras de Juan Pablo II,"bien común" es "el bien de todos y cada uno,para que todos seamos verdaderamente responsables de todos" (Sollicitudo Rei Socialis,n. 38).

Convencidos de la trascendencia de los próximos comicios,a fin de que cada salvadoreño acuda a "votar pensando en el futuro" de la Patria,los Obispos de El Salvador queremos compartir con los hijos de la Iglesia y con todos los hombres y mujeres de buena voluntad,las siguientes reflexiones. Es un Mensaje eminentemente pastoral que pretende iluminar las conciencias con la luz del Evangelio de Cristo y la doctrina de la Iglesia.

1. EL CRISTIANO Y LA POLITICA

Entre nosotros predomina el desinterés por la política,considerada como algo sucio. En realidad,muchas cosas deben cambiar en la manera de realizar tan noble actividad. Así lo reconocen los obispos del continente al afirmar en el Documento de Santo Domingo que campos tan vitales como la política "no están guiados por criterios evangélicos" (n. 96). Sin embargo,el Concilio Vaticano II enseña que,de suyo,la política es "la más alta actividad humana porque contribuye al bien común" (Gaudium et Spes  n. 75). En el mismo sentido se expresa el Documento de Puebla: "La fe cristiana no desprecia la actividad política; por el contrario,la valoriza y la tiene en alta estima" (n. 514).

Juan Pablo II describe la política como "la multiforme y variada acción económica,social,legislativa,administrativa y cultural destinada a promover orgánicamente el bien común" (Christifideles Laici,n. 42). En ese importante documento postsinodal,el Santo Padre insiste en el papel que corresponde a los laicos:
"Los fieles laicos de ningún modo pueden abdicar de la participación en la política… Todos y cada uno tienen el derecho y el deber de participar en la vida política,si bien con diversidad y complementariedad de formas,niveles,tareas y responsabilidades" (ibidem).

Si,hay que estar presentes,tanto en la actividad política considerada en su sentido más amplio -y aquí a nadie le es lícito permanecer indiferente- como en el sentido más estricto de "política de partido". Esta se  realiza "a  través de grupos de ciudadanos que se proponen conseguir y ejercer el poder  político para resolver las cuestiones económicas,políticas y sociales según sus propios criterios o ideologías" (Puebla,n. 523). Los cristianos que se sientan llamados al compromiso político como una exigencia de su bautismo,encuentran "en la enseñanza social de la Iglesia los criterios adecuados,a la luz de la visión cristiana del hombre" (Puebla,n. 525).

2. LAS PROXIMAS ELECCIONES Y LA CONSOLIDACION DE LA PAZ

Las elecciones del 20 de marzo de 1994 son las primeras que tendrán lugar después de la firma de los Acuerdos de Paz que pusieron fin a un largo y doloroso conflicto armado que destruyó miles de vidas,sumió a la nación en una aguda crisis de valores y causó incalculables daños a la infraestructura del país. Por eso hemos de empeñarnos para que el ejercicio del sufragio contribuya a la renovación espiritual,a la consolidación de la paz,a la reconciliación y a la reconstrucción nacional.

En diversas ocasiones la Conferencia Episcopal de El Salvador (CEDES) ha llamado la atención sobre el deterioro moral y ético que padece la sociedad salvadoreña. Ahora lo señalamos una vez más porque estamos convencidos de que el nuevo país con que soñamos debe tener como fundamento la vuelta a Dios y la recuperación de los valores espirituales y humanos que han sido tradicionalmente nuestra mayor riqueza.

Insistimos en la renovación espiritual,pero no cerramos los ojos ante los enormes problemas económicos,sociales  y políticos que aquejan a la Patria. Entre ellos sobresalen:
• la extrema pobreza,que persiste a pesar de ciertos logros en el campo económico;
• la alta tasa de desempleo que tanto angustia a innumerables familias;
• la corrupción,el narcotráfico y la delincuencia;
• la falta de una adecuada administración de la justicia;
• el deterioro del medio ambiente,que compromete el futuro de El Salvador.

El panorama es sombrío,pero sus desafíos no deben desalentarnos. Contamos con la ayuda de Dios,que nos concedió el don de la paz. Contamos asimismo con los valores que distinguen al pueblo salvadoreño. Cada uno debe asumir su responsabilidad para que de las llamadas "elecciones del siglo" surja un Gobierno que tenga entre sus prioridades la consolidación de la paz y la instauración de una auténtica democracia. La paz descansa -nos ha dicho el Papa Juan XXIII- sobre cuatro pilares: la verdad,la justicia,la libertad y el amor (cf. Encíclica  "Pacem in Terris"),Y la verdadera democracia no se reduce al mecanismo de las elecciones sino que implica la  participación de todo el pueblo en la promoción y el disfrute del bien común.

3. VOTAR PENSANDO EN EL FUTURO

Los Obispos de El Salvador hemos titulado este Mensaje así: "Votar pensando en el futuro". ¿Cómo debemos votar? Esta es la pregunta que con frecuencia los  católicos formulan a sus pastores. Partiendo del supuesto de  que el voto es un derecho y un deber,presentamos algunas orientaciones:

En primer lugar,el voto es secreto. Por tanto,debe decidirse en lo íntimo de la conciencia. El cristiano que acude a las urnas con una conciencia bien formada,es decir,con una clara noción del bien y del mal,emitirá su voto a la luz de su fe y de acuerdo a sanos criterios humanos.
El voto es libre. Esto significa que debe emitirse sin coacción; libre de  toda presión física,moral o social; libre de presiones ideológicas o sentimentales; libres de prejuicios de épocas pasadas o situaciones ya superadas.
Finalmente,el voto debe ser responsable. Esto quiere decir que el ciudadano debe saber por quién,por qué,para qué emite su voto. De ahí la necesidad de conocer y analizar con sentido crítico -a la luz de la fe- los principios y programas de los diferentes partidos.

De lo dicho hasta aquí se deduce que ningún católico debería votar pensando en ventajas personales,de familia o de grupo sino en las exigencias del bien común.

4. NUESTRA PALABRA A LOS DIRIGENTES DE LOS PARTIDOS POLITICOS

Concluimos el presente Mensaje con una palabra fraterna a los dirigentes de los partidos políticos porque sobre ellos recae una tremenda responsabilidad. Nos referiremos en primer lugar a los partidos y luego a los valores que deben estar en la base de la actividad política partidarista.

Según la enseñanza de la Iglesia "los partidos políticos deben promover todo lo que a su juicio exige el bien común; nunca sin embargo,esta permitido  anteponer sus intereses al bien común" (Gaudium et Spes,n. 75). Dicho en otras palabras: no se gobierna para un partido sino para la nación entera.

A los dirigentes políticos,Juan Pablo II les recuerda cuál es la actitud que les debe guiar en su actividad:
"En el ejercicio del poder político es fundamental el espíritu de servicio,que,unido a la necesaria competencia y eficacia,es el único capaz de hacer transparente o limpia la actividad de los hombres políticos,como justamente lo exige la gente" (Christifideles Laici,n. 42).

De los criterios enunciados brotan algunos imperativos éticos que deben ser tomados en cuenta durante la campaña electoral. Exhortamos,pues,a los dirigentes y candidatos de los diversos partidos políticos a:

dignificar  la  propaganda  política,evitando el lenguaje confrontativo,los ataques personales y la demagogia;
presentar análisis claros de los grandes problemas nacionales y exponer con objetividad que proponen para resolverlos;
evitar la manipulación o instrumentalización de los lugares y expresiones religiosas o eclesiales para fines propagandísticos.

En cuanto a los programas de Gobierno,la Conferencia Episcopal de El Salvador (CEDES) considera que en los mismos se debe:

prestar atención prioritaria al  fortalecimiento de la familia y a la defensa de la vida,que es el primero y fundamental de los derechos humanos;

favorecer claramente a las grandes mayorías en sus legitimas aspiraciones de educación,salud,vivienda,trabajo,tierra,seguridad social,etc.;

asumir un firme compromiso en favor de la recta administración de la justicia y del irrestricto respeto a los derechos humanos;

combatir con decisión la corrupción,la venalidad y la impunidad.

En la fiesta de Nuestra Señora de la Paz,Patrona de El Salvador,pedimos al Divino Salvador del Mundo que bendiga a  pueblo salvadoreño y lo conduzca por los caminos de la plena reconciliación,para que podamos ver en el futuro  cercano "un cielo nuevo y una tierra nueva" (Apoc. 21,1).

San Salvador,21 de noviembre de 1993, solemnidad de Nuestra Señora de la Paz,Patrona de El Salvador.

About the author

Deja un comentario