SOLIDARIDAD CON LOS COMPATRIOTAS QUE VIVEN EN LOS ESTADOS UNIDOS

1. Los Obispos de El Salvador hemos conocido con preocupación la difícil situación que están afrontando muchos de nuestros compatriotas en los Estados Unidos,debido a las recientes medidas migratorias aprobadas por las autoridades de ese país.

2. Al mismo tiempo hemos visto cómo nuestros hermanos y hermanas que pasan por tan graves dificultades han recibido muchas muestras de solidaridad. De manera particular damos gracias a Dios por el fraterno apoyo de la Iglesia Católica norteamericana y de otras instituciones religiosas y civiles.

3. Como pastores de la Iglesia en El Salvador queremos expresar nuestra cercanía espiritual con quienes viven momentos de tanta angustia y dolor. Nos comprometemos asimismo a hacer cuanto esté de nuestra parte para que se encuentre una solución justa y conveniente a esta problemática. Ya hemos iniciado el contacto con las máximas autoridades de la Iglesia Católica en los Estados Unidos. Juntos procuraremos realizar las gestiones que sean necesarias en beneficio de nuestros compatriotas.

4. Nuestro pueblo ha dado pruebas de gran fortaleza espiritual en los momentos difíciles. Los salvadoreños y salvadoreñas hemos sabido ser solidarios en el dolor y estar unidos en la esperanza. Por eso,con profunda fe cristiana,debemos unimos en oración quienes estamos aquí en la patria como quienes se encuentran en el gran país del Norte. El Divino Salvador del Mundo,que protege a sus hijos e hijas permanentemente,no les abandonará.

5. A la oración debemos unir el esfuerzo humano,acudiendo a las instancias que puedan colaborar en la búsqueda de una solución que devuelva la tranquilidad y la seguridad a las personas y familias afectadas.

6. Al concluir este mensaje,nos dirigimos respetuosamente al Gobierno norteamericano,con las palabras de Su Santidad Juan Pablo II,el 4 de octubre de 1995,a su llegada a ese país: "Desde sus comienzos hasta ahora,Estados Unidos ha sido un puerto para numerosas generaciones de nuevos llegados. Hombres,mujeres y niños han acudido aquí desde todos los rincones de la tierra,construyéndose una nueva vida y formando una sociedad de rica diversidad étnica y racial,basada en el compromiso de una visión común de la dignidad y la libertad humana. Espero fervientemente que Estados Unidos persevere en sus mejores tradiciones de apertura y oportunidad".

Ese es también nuestro deseo y nuestra oración. Como prenda de solidaridad y compromiso,les bendecimos de corazón.

San Salvador,11 de abril de 1997.