MENSAJE DEL EPISCOPADO SALVADOREÑO CON MOTIVO DE LAS PROXIMAS ELECCIONES PRESIDENCIALES DEL 19 DE MARZO DE 1989

Aunque la Iglesia no está ligada a ninguna forma particular de civilización humana ni sistema político alguno,porque su misión no es de orden político,económico o social,sin embargo,es de justicia que pueda en todo momento predicar la fe con auténtica libertad,enseñar su doctrina sobre la sociedad,ejercer su misión entre los hombres sin traba alguna y dar su juicio moral (cfr. Conc. Vat. II,Gaudium et Spes NN.42 y 76).

El mismo Concilio exhorta a loe cristianos a cumplir con fidelidad sus deberes temporales; el que falte a ellos,falta a sus deberes con el prójimo y a sus deberes con Dios (Ibíd. Nº 43).

Precisamente uno de estos deberes es el deber cívico de votar,cuya obligación en conciencia es vinculante,Toda obstaculización,tanto interna como externa,que coarte el derecho al sufragio,es una violación del derecho ciudadano a expresar su opinión por la vía democrática,en la que está fundamentada la patria salvadoreña.

En consecuencia: pedimos y rogamos encarecidamente a todas aquellas agrupaciones violentas,que intentan obstaculizar el derecho al sufragio  en estas elecciones del 19 da marzo,que reflexionando en su actitud y revisando sus principios,se abstengan de violentar aún más a este sufrido país.

Una actitud contraria a esta súplica entraña desprecio por la vida humana y desprecio por los legítimos derechos con que el Creador dotó a sus criaturas,y pisotea la libertad santa de los Hijos de Dios adquirida para todo hombre por el único Redentor Jesucristo.
Con toda verdad y justicia podremos interrogarnos: ¿qué valor
tiene para los grupos violentos la doctrina social y moral de la Iglesia,experta en humanidad,en la cual tantas veces se han amparado?. En ellos está la respuesta.

Que este mensaje sirva para hacer una reflexión profunda a aquellos que están llamados en conciencia a votar,y a quienes obstaculizan esta obligación.

A ejemplo de la Familia de Nazaret,que se paso en camino,a pesar de todos los inconvenientes,para cumplir con la obligación,por ley,de empadronarse,así nosotros,aún con dificultades,emitamos nuestro voto ponderado a la luz del bien común.
Imploramos la bendición de Dios para nuestra querida Patria.

San Salvador,14 de marzo de 1989

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