LA ÚLTIMA CENA

LA ÚLTIMA CENA

Bernardo di ser Piero da Vinci,nació el 15 de abril de 1452,en Anchiano,Italia. Su nombre de pila era Bernardo. Para identificarlo con su familia,según la costumbre de la época,se le puso el nombre de su padre,"di Pier" (o sea,hijo de Pier). Y para identificarlo con la región de donde era oriunda su familia,se añadió "da Vinci",es decir,de la región  de Vinci.

Bernardo nació para ser genio. Fue,prácticamente,autodidacta. Se guiaba por la fuerza de su espíritu e inclinación por lo bello y lo exacto. Tras el prisma del arte aprendió las matemáticas y descubrió nuevas perspectivas de ella con relación al arte. No menos inclinación manifestó por la ciencia. Su maestro fue la práctica. Hasta que él mismo se convirtió en el maestro genial de la práctica,sobre todo en el dominio del arte,pero también de la ciencia.
Entre 1482 y 1499 trabajó al servicio del duque de Milán,Ludovico Sforza. Fue en este tiempo que pintó para los monjes de un monasterio,el mural de la Última Cena,que los críticos consideran  la obra maestra de su genio.

I. LA ÚLTIMA CENA

¿Cómo apreciar la Última Cena de da Vinci?
El primer presupuesto para admirar y ponderar en su justo valor la obra genial de Da Vinci,es saber que se trata de una obra de arte.
El arte tiene el encanto de despertar la creatividad del ser humano. Efectivamente. Admirar una obra de arte es casi recrearla. Sin embargo,y  no obstante los juicios subjetivos que la admiración de una obra de arte suscita en todo ser humano,éste se ve en la obligación de hacerse también una idea clara y objetiva de lo que el artista quiso expresar. Hay en esto,un símil con la lectura de un libro. El lector,al mismo tiempo que intenta develar con claridad las ideas y planteamientos del autor del libro,va anotando ideas nuevas que dicha lectura suscita en él. 
El segundo presupuesto para una justa ponderación de la Última Cena,es que para realizarla Da Vinci se inspiró de la lectura de un libro. Más precisamente,  del Evangelio de San Juan.
En un caso como este,el admirador de una obra de arte se ve obligado a conocer el contenido del libro que inspiró al artista. Porque,sólo comprendiendo el pensamiento del autor de una obra de arte,podemos apreciar su pensamiento y su sentimiento plasmado en la pintura o en cualquier otra dimensión artística.

Da Vinci el cristiano
Para ser más preciso,Da Vinci se inspiró del capítulo 13 del Evangelio de San Juan. En el mencionado capítulo del cuarto Evangelio leemos que,sabiendo Jesús que había llegado la hora de cumplir en plenitud la misión por la que el Padre lo había enviado a este mundo,una tarde,en aquella en que fue arrestado por la guardia de los sacerdotes,y antes de que esto sucediera,Jesús estaba cenando con sus discípulos.
Los especialistas del Evangelio de San Juan subrayan que el cuarto Evangelio no narra directamente la institución de la Eucaristía. El capítulo 13 forma parte del gran discurso de "Adiós",que en este Evangelio se extiende del capítulo 13 al capítulo 17,incluido.
¿Por qué no hay un cáliz sobre la mesa de la Última Cena?
Muchos han advertido la ausencia del cáliz sobre la mesa del retablo de la Última Cena de Da Vinci. Las explicaciones que se han dado de este vacío son muy variadas. Sólo una es la verdadera. Veamos:
El Evangelio de San Juan no narra la institución de la Eucaristía. Lógicamente no hubo en la mesa  de la última cena ni cáliz ni pan que,según los otros evangelistas,sirvieron para la institución de la Eucaristía. Da Vinci,acucioso en el detalle,ceñido a la ciencia,no podía ir más allá de lo que el texto de su inspiración le ofrecía. Así,tampoco él pinta el cáliz sobre la mesa de la Última Cena.

En cambio,el artista nos hace ver sobre la mesa pedazos de pan y de pescado; unas pailitas que contienen la salsa para mojar el pan; y varias copitas con el néctar,agua o vino,que sirven normalmente para rociar el bocado y lo ingiera más fácilmente el que come. En una palabra,sobre la mesa de la Última Cena,Da Vinci pinta justamente lo que se necesita para una comida corriente.
Da Vinci fue fiel al texto que lo inspiró.

¿Jesús en el centro?
La fe y la piedad cristiana no pueden imaginarse a otro que no sea Jesús,sentado al centro de la mesa de la última cena. ¿Cómo se presenta esto en el mural de Da Vinci?
Si se lee el capítulo 13 de San Juan,Jesús es el centro de atención en la escena de la Última Cena. Pero,si contemplamos la acción puntual que pinta Da Vinci,y que forma parte de la última cena,es decir,el anuncio de la traición,entonces parece que el centro de atención se ensancha ligeramente.

En efecto,Da Vinci representa en su mural la Última Cena desde un enfoque preciso,o sea,el anuncio que hace Jesús de que uno de sus discípulos lo va a entregar. San Juan nos da esa denuncia de Jesús en los versos 21 al 24 del capítulo 13:

"Dicho esto,Jesús,estremeciéndose,dijo: sí,les aseguro,uno de
 ustedes me va a entregar. Los discípulos se miraban desconcertados
sin saber  por quién lo decía. Uno de ellos,el preferido de Jesús,
 estaba reclinado a su derecha. Simón Pedro le hizo señas para que
 averiguase por quién lo decía".

Los personajes que están involucrados en la denuncia de traición son: Jesús,el traicionado,y Judas Iscariote el traidor. Esto hace que el centro de atención de la Última Cena,que normalmente se circunscribe a Jesús,en el momento del anuncio de la traición se ensancha abarcando a Judas Iscariote.
Es preciso recordar que Da Vinci tenía como principio que el bien sobresale ante los ojos de los hombres cuando se le contrapone el mal. En este sentido,gana la figura del Jesús bondadoso cuando se le acerca a Él la figura  de Judas que perpetra el mal. 

Simétricamente,Jesús sigue siendo el centro del mural de Da Vinci; aunque,el momento que escenifica obliga a llamar la atención del espectador hacia la figura del traidor. ¿Y cómo presenta esta figura ingrata el pintor?
Los discípulos de Jesús

Da Vinci presenta la sala de la Última Cena en desorden. La alarma que ha causado en los discípulos el anuncio que Jesús hace de la traición,ha obligado a algunos a abandonar su asiento y están de pie. Todos parecen querer apiñarse en torno a la persona de Jesús. Quieren saber de la boca misma de Jesús quién es el traidor,pero a la vez manifiestan un respeto temeroso.  Sólo quedan sentados en sus puestos,Andrés,Pedro,Judas Iscariote,Juan,Santiago su hermano,y Simón apodado el zelota.

Es un desorden ordenado. Porque,da Vinci pone orden artísticamente en el desorden,con una simetría asombrosa:  dispone a los discípulos de Jesús en  cuatro grupos de tres discípulos cada uno. Es el resultado de multiplicar tres por cuatro. Sencillo. Claro. Bello. Sereno como el arte de Da Vinci.
¿Cómo pone orden Da Vinci en el desorden?

Jesús en el centro,a un lado y otro de él están los dos hijos del Zebedeo: Juan,el discípulo preferido,a su derecha; y Santiago a su izquierda. Estos dos hijos del Zebedeo habían pedido a Jesús  sentarse uno a la derecha y otro a la izquierda de su trono (Marcos 10,35–37) Según Da Vinci,esta vez se adelantaron a tomar esos puestos junto a Jesús,en la Última Cena. Ellos dos,junto con Pedro,  eran ciertamente los tres discípulos más cercanos a Jesús,en Galilea,por voluntad del mismo Maestro.

Sin embargo,en la escena pintada por Da Vinci,Judas Iscariote está sentado a la mesa entre Juan y Pedro. El traidor se ha colado en el círculo de los tres preferidos de Jesús. ¿Rompe la lógica de la amistad? Quizás no,si se lo ve desde la perspectiva de Jesús que ama al pecador.

Da Vinci pinta a Judas en un frente a frente con Juan. La cercanía del mal (Judas) al bien (Juan),sirve al pintor para poner de relieve el cinismo de Judas. Pero,poniendo a Judas en el grupo de los más cercanos de Jesús,Da Vinci pone también de relieve el amor que Jesús tiene para el pecador. 
¿Se ciñe Da Vinci al orden de los apóstoles que dan los Evangelios?
De los cuatro evangelistas,solamente Juan no da la lista entera de los que Jesús llamó para que integraran los Doce. Al final de su Evangelio (ver,Juan 21,2-3),el cuarto evangelista nos da la lista de los que se fueron a pescar. La encabeza Pedro,sigue Tomás,luego Natanael,por fin,los dos hijos del Zebedeo (Juan y Santiago),más otros dos.

Da Vinci no se ciñe al orden de los apóstoles como aparecen en la lista de los otros tres evangelistas,porque ellos mismos no escriben en el mismo orden los nombres de los apóstoles. Mateo,Marcos y Lucas,coinciden en que Pedro encabeza la lista y en que Judas Iscariote la clausura. Por el resto Mateo y Lucas siguen más o menos el mismo orden. Marcos,en cambio,sigue el suyo propio.

¿Cómo procede Da Vinci?
El pintor procede con la libertad que le dan las listas de los evangelistas. Toma como cabezas de los cuatro grupos a Juan,el discípulo preferido de Jesús; a Santiago,el hermano de Juan; a Simón,apodado el zelota; y a Santiago,conocido como el hermano de Jesús.

A la izquierda de Jesús está el grupo encabezado por  Santiago el mayor; se le identifica por los brazos extendidos en forma de cruz. Está en una actitud de sorpresa indignada,como quien dice: "pero ¡cómo puede ser Señor!" Este es el discípulo que un día dijo a Jesús que estaba dispuesto a tomar el trago amargo que Jesús iba a tomar,con tal,claro está,de que Jesús le permitiera sentarse a la derecha de su trono (ver: Mateo 20,20-24) Con él estan Tomás y Felipe. Tomás con su dedo levantado parece recordar a Jesús que él prometió ir con él a la muerte si a la muerte tenía que ir (ver: Juan 11,16) Fuera de estos dos que parecen estar seguros de que no son traidores,vemos a Felipe,representado con una cara de niño ingenuo enclavada en un cuerpo robusto,tiene la actitud de alguien que está horrorizado de sólo pensar que podría ser él el traidor. Realmente,él no conoce bien a Jesús  (ver,Juan 14,7-12).

A la extrema izquierda de Jesús,vemos otro grupo de tres discípulos: Mateo,Tadeo y Simón. Dos de ellos,Mateo y Tadeo,dan la espalda a Jesús. Parecen más interesados en hablar con Simón,quizás porque,apodado el zelota (ver,Lucas 6,15),lo tienen por sospechoso de ser el traidor. Judas Tadeo y Mateo estarían cerciorándose de ello.   

En el otro extremo de la mesa,a la derecha de Jesús,encontramos el grupo de Bartolomé,Santiago el menor y Andrés. Están realmente consternados. Santiago,pintado por Da Vinci con enorme parecido a Jesús,fiel a la tradición oral que lo llamaba "el hermano de Jesús",tiene su mano puesta sobre el hombro de Pedro,como instándole a que le diga lo que Juan le podría revelar. Natanael,el hombre sin dobles,está de pie,firme como la justicia,delante de una traición inadmisible. Andrés parece recibir de Santiago un susurro al oído,como quien le pregunta si sospechaba de alguien. Con sus manos abiertas y levantadas delante de su pecho,Andrés parece decir a Santiago que él no sabe nada de nada. El asombro se nota en su rostro.
Siempre a la derecha de Jesús,pero mucho más cerca de él,encontramos los tres discípulos que Da Vinci ha querido poner de relieve en esta representación pictórica del anuncio de la traición que hace Jesús en el contexto de la Última Cena. Este grupo está conformado por Pedro,Juan y Judas Iscariote.

Pedro es el discípulo que enfadó a Jesús,por más de una vez; por ejemplo,cuando se opuso a que Jesús marchara a Jerusalén,habiendo anunciado Jesús que debía ir para morir y cumplir así la voluntad de su Padre celestial. Jesús reprendió fuertemente a Pedro delante de los demás. "Apártate de mí Satanás" le dijo. Y añadió: "tú me estorbas en el camino" (Marcos 8,33) En el mural de la Última Cena reconocemos a Pedro por dos señales: la primera,porque está susurrando al oído de Juan para que indague con el Maestro quién es el traidor; en segundo lugar,porque su mano derecha,escondida detrás de la espalda de Judas Iscariote,empuña la espada que sacará en el Huerto de Olivos para defender a Jesús de sus raptores. Lo vemos ansioso por saber quién es el traidor. Su ansiedad se explica porque ya varias veces él había cometido errores,casi involuntarios.

Judas Iscariote aparece integrando este grupo de tres. En realidad no lo integra. Está allí para guardar las proporciones del orden y del equilibrio que Da Vinci inyecta a su mural. De hecho,la actitud como lo ha pintado Da Vinci proyecta la imagen  de alguien que está aislado,seguro de sí mismo. Es el único que no parece inmutado. Su brazo derecho se apoya en la mesa,como proyectando la imagen de que él es dueño de la situación. Su mano derecha empuña firmemente la bolsa. Su mano izquierda,suavemente encrespada hacia arriba como la cabeza de una serpiente que se dispone a cazar su presa,se adelanta hacia la mano de Jesús. Su cara airosamen1te levantada,su mentón en alto,proyecta una actitud desafiante.

Juan es el discípulo "preferido de Jesús" (Juan 13,23)  Entre los que Jesús llamó,es el más joven. Apenas tenía dieciocho años. Prácticamente está en el séquito de Jesús gracias a que su hermano mayor escuchó el llamado de Jesús y lo siguió. Siguiendo a su hermano,Juan termina por seguir a Jesús. Ambos,Santiago y Juan,eran hijos del Zebedeo. 

Da Vinci lo pinta con un rostro todavía por definirse en la masculinidad. Además,lo agracia con un rostro de ángel. La tradición sostiene que este apóstol fue casto y puro. Juan se siente fuertemente jalado por Pedro que le pone la mano en el hombro para que acerque su oído a su boca. Teniendo en cuenta de que el mismo Pedro es jalado por Santiago el Alfeo porque él mismo querría saber qué es lo que le dice Juan,se comprende la fuerte inclinación del cuerpo de Juan hacia su derecha.

II. DAN BROWN  Y SU NOVELA ESCRITA

Dan Brown es el autor de una novela ficción que titula  El Código Da Vinci. En este libro,como en otros del mismo estilo,Brown  da muestra de que sabe cómo explotar una ficción para que parezca verdad. Sabe cómo explotar una mentira haciéndola novela. Sabe cómo explotar los recursos económicos de una generación humana dispuesta a dar todo con tal de que le ofrezcan ficciones bellas o morbosas que parezcan verdades. En esta ocasión,Dan Brown explota ciertas verdades relativas para hacer creer mentiras absurdas que atacan verdades absolutas.

La novela

Novela es un género literario que narra una acción que es en todo o en parte totalmente imaginada,fruto de la ficción,aun cuando esgrima elementos de la realidad. El fin de una novela,como obra literaria,es causar placer estético a los lectores.

La novela Código Da Vinci
En las palabras de agradecimiento,en el pórtico de su libro,Dan Brown reconoce que su libro es una novela. Escribe: "Finalmente,en una novela que le debe tanto a la divinidad femenina,sería un olvido imperdonable que no se mencionara a las extraordinarias mujeres que han iluminado mi vida"
Como hechos reales que vienen a cuento en su novela cita tres: la existencia de un priorato,llamado Priorato de Sión; la existencia del Opus Dei,y las descripciones de obras de arte,edificios ,documentos y rituales secretos " que aparecen en esta novela",escribe el propio autor.

Síntesis de la novela de Dan Brown
Un hombre es asesinado. Se llama Jacques Sauniére. Era experto en divinidades femeninas. Muere llevándose uno de los mayores secretos de la humanidad que,si se develan,podría poner en apuros a la Iglesia Católica. Razón por la cual,según el novelista,la Iglesia hace todo lo posible para que no se conozca.

En su desgraciada agonía Sauniére deja escrito,con sangre,en el suelo,esta frase: "buscar a Robert Langdon",  y,además,unas palabras en clave. La policía conocía a Langdon,hombre de ciencia,experto en simbología. Le encomienda buscar el secreto contenido en las palabras misteriosas. Estas palabras estaban destinadas a una nieta de Sauniére llamada Sofía,la única capaz de comprender su contenido. Sauniére  quería develar a su nieta secretos de la familia. Él mismo había sido Gran Maestro en una institución agnóstica,llamada  Gran Priorato de Sión.

Sofía y Langdon viven intrigados por saber quién mató a Sauniére y por qué. De agente de la policía,Langdon se vuelve perseguido de la misma policía francesa que lo había contratado para descubrir el misterio que encerraba el asesinato de Sauniére. La policía sospechaba que el asesino fuese el mismo Langdon.

Sofía,con la ayuda de Langdon,descifra las palabras  escritas en clave. Por ahí salta  una pista que conduce a nuestros dos investigadores  directamente a la obra artística de Leonardo Da Vinci. Ambos van al museo del Louvre,en Paris. Tras examinar las principales obras pictóricas de Da Vinci,Langdon revela a Sofia la existencia del Priorato de Sión donde probablemente se guardaban secretos que podían dar vuelta a la historia y ciertamente a la historia de la Iglesia Católica. Este secreto tiene que ver con el cáliz en que Jesús,por vez primera,cambió el vino en su sangre.
El secreto de esta sangre estaría escondido en la palabra "grial" que significaría "sangre real",cuyo significado es que en las venas de una descendencia de la Magdalena que vivirían en Francia,correría la sangre de Jesús. Porque,la mujer de quien Jesús sacó siete demonios,habría tenido relaciones conyugales con el mismo Jesús,su salvador. "Grial" entonces se convierte en palabra clave que significa la tumba de la Magdalena. Tumba que hay que buscar porque ahí están los escritos que revelan todos los secretos que unían Jesús a la Magdalena.

Mientras tanto,la Iglesia Católica,por los servicios del Opus Dei,también está en búsqueda de la tumba de la Magdalena,para apoderarse de sus secretos y para que no salgan a la publicidad. La novela se vuelve entonces una carrera contra reloj para quienes,de un lado o de otro,buscan la mentada tumba o "santo grial".

Langdon logra descubrir que la tumba está a la entrada del museo de Louvre,en Paris. Pero cuando llega allí,apenas tiene tiempo para arrodillarse y muere en desenlace fatal. El famoso secreto del grial nunca nadie lo conoció.

La pregunta clave

La pregunta del siglo es entonces la siguiente. Si nadie conoció el secreto,¿cómo es que Dan Brown lo supo y sobre él fabricó su novela?
La razón primera es obvia: porque el libro de Dan Brown es precisamente una novela,es decir,obra de la imaginación para los que aman vivir fuera de la realidad.
La segunda razón es que,dentro de la fantasía de la novela,Sofia y Langton detectaron pistas del secreto en el famoso mural de la Última Cena de Da Vinci.

El morbo de la novela de Dan Brown
Dentro de la lectura de la novela de Dan Brown se dice que Sofía y Langton se sorprenden de ver a una mujer formando parte del grupo de los apóstoles que rodean a Jesús en la Última Cena. ¿Una mujer?    Sí,  al lado derecho de Jesús,sentada y ligeramente inclinada hacia Pedro que le susurra algo al oído. Pedro parece amenazarla con un gesto duro. Según el novelista,se debe a que Magdalena,que habría estado en la Última Cena sentada a la derecha de Jesús,habría sido una rival de Pedro,al principio del cristianismo,disputándole el liderazgo de la Iglesia Católica.
Se sorprenden además nuestros imaginarios investigadores,porque no ven el cáliz de la sangre de Cristo sobre la mesa. Descifran este misterio y encuentran que el cáliz es el vientre mismo de la Magdalena que contiene la sangre de Jesús en el embrión de una niña que el mismo Jesús ha engendrado en el vientre de la exorcida.

Por fin,detectan nuestros dos imaginarios investigadores otra señal que Da Vinci,habría dejado en el espacio que en forma de  "V"  media entre Jesús y la presunta Magdalena. La "V" sería el emblema de una divinidad femenina.  María Magdalena sería la divinidad femenina en la Iglesia Católica. Nuestros imaginarios investigadores se dan cuenta además,que la "V",viéndola desde otra perspectiva,se convierte en "M",símbolo del matrimonio. Claro indicio para ellos de que la Magdalena se habría casado con Jesús.
Después de estas pistas,sólo restaba a los imaginarios investigadores encontrar el "grial",es decir la tumba de la Magdalena en donde,según la imaginación de la novela,estarían los documentos que aseguraban todo lo que la Última Cena de Da Vinci mostraba en señales secretas.

III  QUÉ JUICIO SE MERECE LA OBRA DE DAN BROWN

El libro de Dan Brown como novela
Si quisiéramos dar una calificación al libro de Dan Brown,como novela o literatura de ficción,debemos reconocer que  ha tenido en el  mundo entero una aceptación enorme. Su estilo novelístico es realmente agradable.
Contribuye al éxito de su novela el argumento "morbo" que conlleva,es decir,pretender que Jesús estuvo casado con la Magdalena y con ella tuvo una hija. La sangre de esta progenie estaría hoy todavía viva en las venas de alguna descendencia,en Francia.
Dada la mentalidad cada vez menos culta de nuestra generación,para quienes la televisión y el cine son los nuevos maestros y educadores,la novela de Dan Brown promete tener incidencia muy fuerte en la débil conciencia de quienes no tienen sólidos criterios formados en su religión y en su fe.

El éxito de la novela de Dan Brown se debe además a que contribuye a dar "aire de verdad" a ciertas acusaciones emanadas en algunos círculos sectarios de un cierto protestantismo anticatólico que,desde mucho tiempo atrás,acusan a la Iglesia Católica de mantener en la ignorancia a sus feligreses,escondiéndoles cosas como la que esta novela presenta,es decir,que Jesús fue casado,que con su mujer tuvo una hija,y que,de este modo,dejó a sus seguidores una divinidad femenina que la Iglesia Católica ha mantenido en secreto desde tiempo inmemorial.

Como obra que incide en la religión y en la fe
La novela de Dan Brown,cuya lectura y argumentación ficticia podría incidir en la fe de los creyentes,merece una calificación de perniciosa,porque pretende convertir mentiras en  verdad,medias verdades en mentiras,y sembrar duda infundada donde hay fe,quizás todavía  raquítica. 
Ciñéndonos solamente a los elementos que conciernen a la revelación divina contenida en la Biblia,específicamente en el Nuevo Testamento,y más concretamente en los Evangelios,cabe decir que:

 1. La novela de Dan Brown supone que los católicos están mal informados sobre los datos de la Biblia y por eso se puede escribir una novela como la suya en que se manejan datos de la revelación divina con espirítu de falsedad,esperando que los católicos los lean sin réplica alguna,y despertando el gozo de quienes,sin fundamento serio,atacan a la Iglesia Católica.

2.   La novela de Dan Brown deja en duda que Jesucristo sea verdadero Dios,pone por el suelo una verdad fundamentalísima de la fe cristiana y no sólo de los católicos.

3.   La novela de Dan Brown equipara,sin juicio crítico,-con carencia de crítica literaria y crítica histórica-,datos extraídos de documentos apócrifos de valor dudoso,con datos firmes de la revelación divina contenidos en los Evangelios del Nuevo Testamento,de inspiración divina.

4.   La novela de Dan Brown pretendería hacer creer que la Iglesia Católica ha sido antifeminista desde sus inicios,soslayando los datos revelados que sobre este asunto ofrece el Nuevo Testamento  en general,San Lucas en particular.

5.   La novela de Dan Brown pretende hacer pensar que la Iglesia Católica ha ocultado  los documentos apócrifos y,en ese sentido,ha mantenido engañados a sus feligreses. La verdad es que tales documentos están,y han estado siempre a disposición de cualquier investigador serio que los quiera estudiar; guardados,claro en archivos públicos,para protegerlos del deterioro.

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