LA IGLESIA EN DEFENSA DE LA VIDA HUMANA

Al concluir nuestra Asamblea Ordinaria,los Obispos de El Salvador saludamos en Cristo -"luz que ilumina a todo hombre que viene a este mundo" (Jn. 1,9) – al pueblo de Dios que peregrina en El Salvador,y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad.

Los trabajos de la Conferencia Episcopal de El Salvador se han desarrollado cuando todavía está fresco el recuerdo del "Pentecostés con María". Este acto providencial marcó la inauguración oficial de la conmemoración del Quinto Centenario de la evangelización de América Latina y los ciento cincuenta años de la creación de la diócesis de San Salvador. Vamos a celebrarlos impulsando la Nueva Evangelización,la cual -en palabras lapidarias del Papa Juan Pablo II- debe ser "nueva en su ardor,en sus métodos,en su expresión".

La obra evangelizadora de la Iglesia responde a los desafíos de cada época. Por eso homos examinado,"con ojos y corazón de pastores",los graves problemas de nuestra sociedad,para iluminarlos con la luz eterna que brota del Evangelio de Cristo. Al hacerlo,toda la Iglesia -es decir,nosotros y el pueblo fiel al que servimos- asume el compromiso .de ofrecer lo que tiene de más propio y original; la palabra y la gracia salvadora de Jesucristo,el Redentor del hombre.

I. PREOCUPACIONES PASTORALES

a) La Violencia
Un problema que angustia al pueblo salvadoreño es la violencia de la guerra,que parece ir alejando indefinidamente el anhelado momento de la paz. A la sombra de ese cruento conflicto proliferan otras formas de violencia que añaden aún más dolor a toda la nación.

Es tan devastador este fenómeno,que la violencia se ha convertido en algo rutinario que ya no sorprende. Sin embargo,en el fondo de esa realidad se esconde un desprecio tan brutal por el valor de la vida humana,que,con toda razón,se puede hablar de una "cultura de muerte".

b) "La matanza de los inocentes"
Sabemos bien que las amenazas contra la vida humana aún no nacida forman parte del. panorama del mundo de hoy. En efecto,la humanidad asiste indiferente a una nueva forma de "matanza de inocentes",al mismo tiempo que clama en alta voz en favor del respeto a los derechos humanos.

Para nosotros es obvio que el derecho a la vida es el derecho primario y fundamental del hombre. El Santo Padre acaba de reafirmarlo con vehemencia,en carta dirigida a todos los obispos del mundo:
"La Iglesia no sólo quiere reafirmar el derecho a la vida,cuya violación ofende al mismo tiempo a la persona humana y al Dios Creador,fuente amorosa de toda vida,sino que quiere ponerse cada vez con mayor entrega al servicio concreto de la defensa y promoción de tal derecho".

c) La pornografía
A esa agresión que golpea inmisericordemente a las familias,ha venido a sumarse,en los últimos años,la fuerte carga de pornografía que llega a los hogares a través de algunos medios de comunicación social o que se exhibe en teatros y salas de cine del país.

Contra esta ofensa a la decencia y el pudor se han alzado valientemente algunas voces,a las que unimos las nuestras; el tema también ha sido objeto de discusión y reflexión entre los miembros de la Asamblea Legislativa y otros órganos del Estado encargados de velar por la salud mental y espiritual de la población.

Desgraciadamente,desde el mismo Gobierno se impulsan o toleran políticas claramente contrarias a la ética y a la moral cristiana; los casos más notables son las prácticas antinatalistas,algunas de las cuales tienen efectos abortivos,y la permisión del aborto; igualmente condenables son ciertos medios recomendados para evitar el SIDA.

II. UNA RESPUESTA DESDE LA NUEVA EVANGELIZACION

Hemos señalado con sinceridad algunas llagas de nuestra sociedad,no para hacer un reproche sino para invitar a la conversión porque sólo desde un corazón nuevo se construye la esperanza y la vida. Nuestra Iglesia esta llamada a una permanente  conversión para que la luz de Cristo brille en su rostro. Aceptamos,pues,con humildad,que la realidad de pecado que acabamos de denunciar,es también consecuencia de los pecados de los hijos de la Iglesia en El Salvador. No podemos anunciar a Jesucristo con "nuevo ardor" si permanecemos sordos a la llamada a la santidad que brota de nuestro bautismo.

a) Anunciar el "Evangelio de la vida"
La Iglesia existe para evangelizar: ésa es su identidad mas profunda. Pero no se trata de evangelizar de cualquier manera: "Lo que importa es evangelizar no de una manera decorativa,como un barniz superficial,sino de manera vital,en profundidad,y hasta sus mismas  raíces,la cultura y las culturas del hombre" (Evangelii Nuntiandi,n. 20).

La violencia,el desprecio de la vida humana y la  degradación de las costumbres son un desafió para los cristianos. La violencia destruye la convivencia humana y siembra la muerte en campos y ciudades. El aborto deja en evidencia un lamentable debilitamiento de la conciencia moral. La pornografía corrompe la mente de las nuevas generaciones. ¿Cómo  podríamos permanecer indiferentes ante tan graves males?

En esta "cultura de la muerte" los cristianos estamos llamados a anunciar el "Evangelio de la Vida" que hemos recibido del Señor. Debemos hacerlo con valentía y sin ningún miedo -incluso con el riesgo de ir contra corriente-,con las palabras y con las obras. El Papa nos lo acaba de recordar: "la Nueva Evangelización,que es una exigencia pastoral fundamental en el mundo actual,no puede prescindir del anuncio del derecho inviolable a la vida,cuyo  titular es cada hombre desde su concepción hasta su término natural" (Carta a los Obispos del Mundo).

b) Iluminar las conciencias
La Iglesia es Madre y Maestra. Como maestra,esta llamada a formar rectamente las conciencias. La "matanza de los inocentes" en el seno materno es consecuencia directa de la ofuscación de la conciencia moral,al ir perdiendo el ser humano la capacidad de distinguir claramente entre el bien y el mal,en algo tan fundamental como es el valor de la vida humana.

La Iglesia,aleccionada por la palabra de Dios,enseña que el embrión humano es ya una persona,dotada por consiguiente de alma inmortal. De ahí que el aborto constituye el crimen más abominable.

Como pastores,nos corresponde también formar las conciencias para el amor efectivo y la solidaridad,en la línea de la enseñanza social: "La Nueva Evangelización….debe incluir entre sus elementos esenciales el anuncio de la doctrina social de la Iglesia…  (porque) no existe verdadera solución para la ‘cuestión social" fuera del Evangelio" (Centesimus Annus,n.5).

Los desafíos son colosales y nuestra debilidad es grande. Pero contamos con la asistencia del Señor de la historia. Confiados en su gracia y en la intercesión de su bendita Madre,la Reina de la Paz,  continuemos nuestra marcha al servicio de la Nueva Evangelización. "Jesucristo es el mismo ayer,hoy y siempre" (Hebr. 13,8).

En su nombre les bendecimos de corazón.

San Salvador,11 de julio de 1991.

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