HE VENIDO PARA QUE TENGAN VIDA (Jn 10,10

Queridos hermanos y hermanas:

Que la paz del Señor Jesús,esté con todos ustedes.

1. Cada año,en enero,los obispos de El Salvador nos reunimos durante tres días en asamblea ordinaria,para tratar asuntos importantes de la vida de la Iglesia y del país. Al final de nuestra reunión,hacemos votos por su pleno bienestar en el Señor que vino "para que nuestros pueblos,en él,tengan vida",como leemos en el tema de la Quinta Conferencia General del episcopado latinoamericano.

Lo hacemos inspirados en el Mensaje del Papa Benedicto XVI para la Jornada Mundial de la Paz del presente año,la cual tiene como tema: "La familia humana,comunidad de paz". En efecto,"la primera forma de comunión entre las personas es la que el amor suscita entre un hombre y una mujer decididos a unirse establemente para construir juntos una nueva familia" (Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 2008,n. 1).
Sabemos bien que "la familia es el núcleo natural y fundamental de la sociedad y del Estado",constituyéndose así en "la primera e insustituible educadora de la paz" (Ibid.,3). Por esa razón,como lo hemos reiterado en muchas ocasiones,vale la pena empeñarse en procurar el bienestar integral de la familia.

2. Durante estos días de intercambio fraterno hemos prestado especial atención a la vida de los seminarios,habiendo comprobado con alegría que muchos jóvenes están respondiendo a la llamada del Señor para que se consagren a su servicio y al servicio del pueblo cristiano. Invitamos al pueblo de Dios a rogar con fervor "al dueño de la mies para que envíe obreros a su mies"  (Lc 10,2).

También hemos conversado sobre la aplicación del documento de la Quinta Conferencia General del episcopado latinoamericano en nuestro país. Damos gracias a Dios por el entusiasmo con que dicho documento ha sido acogido por la mayoría de sacerdotes,religiosos,religiosas y laicos,que han encontrado en él una inspiración para avanzar en el seguimiento de Cristo y asumir con mayor entrega su responsabilidad en la misión confiada a  la Iglesia.

Conocer el Documento de Aparecida e interiorizarlo es el primer paso para echar a andar en cada una de nuestras diócesis la Gran Misión a la que la Iglesia nos convoca,como parte integral del "Acontecimiento Aparecida". No se trata de una misión pasajera,al estilo tradicional,sino de lograr que todas las comunidades cristianas de las parroquias,asociaciones piadosas y movimientos apostólicos se pongan "en estado de misión". 

Una de las primeras iniciativas que realizaremos a nivel nacional,en el próximo mes de mayo,es el Primer Congreso Misionero Salvadoreño; el tema que hemos aprobado para el referido Congreso es Parroquia,comunidad misionera. El Señor nos llamó a ser sus discípulos y misioneros,"aprendiendo y practicando su estilo de vida,su amor y obediencia filial al Padre,su compasión entrañable ante el dolor humano,su cercanía a los pobres y pequeños,su fidelidad a la misión encomendada,su amor servicial hasta el don de su vida" (Documento de Aparecida,146). 

3. Otro tema que ha ocupado nuestra atención  de pastores del pueblo de Dios es la legislación que se prepara sobre la protección integral de la niñez y la adolescencia de nuestro país. Al respecto,deseamos reafirmar la doctrina de la Iglesia,que proclama la defensa de la vida humana,desde su concepción hasta su término natural. Reafirmamos,asimismo,el derecho primario de los padres a la educación de sus hijos. 

En relación con el bienestar de la población salvadoreña,hemos vuelto a reflexionar sobre la explotación de minas de metales preciosos en el territorio nacional. En este asunto,seguimos sosteniendo que dicha actividad es inaceptable,debido al daño irreversible que causa a las personas y al medio ambiente. El Santo Padre escribe al respecto:

"Hemos de cuidar el medio ambiente: éste ha sido confiado al hombre para que lo cuide y lo cultive con libertad responsable,teniendo siempre como criterio orientador el bien de todos" (Mensaje para la Jornada de la Paz 2008,n. 7). 

Como pastores,no podemos pasar de lado otros ámbitos de la realidad de El Salvador,en la que se combinan aspectos positivos y  negativos. A pesar de que las sombras parecen dominar el panorama,encontramos en nuestra fe en el Señor de la historia,la fortaleza para no desfallecer en el camino. Hemos dialogado acerca de la violencia,el alto costo de la vida y los múltiples elementos relacionados con las elecciones del próximo año. En su momento daremos a conocer nuestra opinión pastoral sobre una cuestión tan importante para el futuro de nuestra querida nación. 

Concluimos nuestro mensaje pidiendo sus oraciones para el buen éxito de la visita que haremos a finales de febrero,al Santo Padre y a sus más cercanos colaboradores. Las orientaciones del Vicario de Cristo,en esta visita "Ad limina",serán para nosotros guía segura en el cumplimiento de nuestra misión.

San Salvador,18 de enero de 2008.

About the author

Deja un comentario