ESTE ES MI HIJO AMADO,ESCÚCHENLO

Muy queridos hermaños y hermanas:

Las solemnidades del Divino Salvador del Mundo -cuyo nombre llevan nuestro país,su principal departamento y la ciudad capital- nos ofrecen ocasión propicia para enviar a ustedes este mensaje pastoral. Lo formulamos en el marco de la peregrinación hacia el Gran Jubileo del Año dos mil,al que hemos sido convocados por el Santo Padre Juan Pablo II. En el camino que nos llevara al umbral del Tercer Milenio,1997 es el año dedicado a Jesucristo como único Salvador del Mundo. Si,el es el único Salvador,"porque no hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres por el que nosotros debamos salvarnos" (Hech 4,12). Una verdad tan fundamental es puesta en duda por algunos grupos religiosos o seudorreligiosos.

Otros grupos,que se profesan cristianos,mantienen una permanente campana de insultos contra la Iglesia Católica,la que Jesús fundó sobre Pedro después que éste confesó la divinidad de Nuestro Señor en Cesarea de Filipo (cf. Mt 16,18). De todo eso quisiéramos conversar con ustedes,fieles cristianos confiados a nuestros cuidados pastorales. También nos dirigimos a los hermanos y hermanas que se esfuerzan en servir a Dios en otras confesiones cristianas distintas de la Iglesia Católica y que están abiertos al diálogo.

1. "Que todos sean uno… para que el mundo crea" (Jn 17,21)

En el camino hacia el Gran Jubileo del año dos mil,el Santo Padre está firmemente empeñado en conseguir la unidad de todos los que creemos en Jesucristo. Al tema del ecumenismo ha dedicado la encíclica "Ut unum sint" ("Que todos sean uno"). Y en su Carta Apostólica sobre el Tercer Milenio,escribe: "entre las suplicas más fervientes de este tiempo excepcional… la Iglesia implora al Señor que prospere la unidad entre todos los cristianos" (Tertio Millennio Adveniente,16). El mismo espíritu nos debe animar en nuestras relaciones con los fieles de otras confesiones cristianas. No es una tarea fácil,ya que entre nosotros el ecumenismo -es decir,la búsqueda de la unidad de los cristianos de distintas confesiones- ha tenido una historia bastante difícil,porque ha predominado el proselitismo agresivo de sectas profundamente anticatólicas. ¡Cómo sufren muchos cristianos sencillos y buenos ante las conocidas acusaciones de hermanos separados acerca de la Virgen,el culto a los santos,el poder de perdonar pecados,el Papa,la cuestión del sábado,etc.! Se añade a lo anterior la presión ejercida para arrancar a los católicos del seno de nuestra Iglesia a fin de hacerlos pasar a las filas de su congregación.

2. El proselitismo agresivo de las sectas: un desafió pastoral

Cuando se preparaba la Cuarta Conferencia General del Episcopado Latinoamericano,el Papa recibió a los organizadores de esa trascendental asamblea eclesial y les señaló los principales retos que se presentan en América Latina a la nueva evangelización: "la creciente secularización,el grave problema del avance de las sectas y la defensa de la vida en un continente donde deja sentir su presencia destructiva una cultura de la muerte" (Discurso a la Comisión para América Latina,14.09.91). El secularismo consiste en una especie de ateísmo .práctico,es decir,en vivir como si Dios no existiera.

Sobre el proselitismo agresivo de las sectas hablo nuevamente Juan Pablo II en el discurso inaugural de la Cuarta Conferencia,en Santo Domingo,el 12 de octubre de 1992. Estas fueron sus palabras:

"A ejemplo del Buen Pastor,habéis de apacentar el rebaño que os ha sido confiado y defenderlo de los lobos rapaces. Causa de división y discordia en vuestras comunidades eclesiales son -lo sabéis bien- las sectas y movimientos ‘pseudo-espirituales’ de que habla el Documento de Puebla (n. 628),cuya expansión y agresividad urge afrontar" (n. 12).

El Santo Padre señaló que este fenómeno "pone de relieve un vacío pastoral" (ibid.) en la Iglesia Católica,así como la escasa formación de muchos bautizados y la falta de sentido de Dios en algunos agentes de pastoral. "Tales situaciones -añade el Papa- pueden ser ocasión de que muchas personas pobres y sencillas -como por desgracia está ocurriendo- se conviertan en fácil presa de las sectas,en las que buscan un sentido religioso de la vida que quizás no encuentran en quienes se lo tendrían que ofrecer a manos llenas". Y después de indicar que a veces las sectas pueden ser parte de una estrategia muy bien financiada para debilitar a la Iglesia Católica,indica el camino a seguir:

"Al preocupante fenómeno de las sectas hay que responder con una acción pastoral que ponga en el centro de todo a la persona,su dimensión comunitaria y su anhelo de una relación personal con Dios " (Ibid.). Esto es lo que ofrecen las parroquias realmente evangelizadoras.

El Documento Final de Santo Domingo (nn. 139-146) recogió las reflexiones del Vicario de Cristo y propuso orientaciones pastorales para responder a los desafíos planteados por las sectas. Recordemos algunas: que la Iglesia sea cada vez más comunitaria y participativa; provocar en los católicos la adhesión personal a Cristo y a la Iglesia,por el anuncio del Señor resucitado: desarrollar una catequesis que instruya debidamente al pueblo; promover una Iglesia ministerial; afianzar la identidad de la Iglesia (cf. nn. 142-143). Ya es tiempo de que todos los hijos de la Iglesia pongamos maños a la obra.

3. ¿Un nuevo Mesías? Las pretensiones de la secta Moon

Hay una cara amable de la secta Moon. La hemos conocida en los últimos meses personalmente o a través de los medios de comunicación social. Es la que reflejan las mujeres -todas ellas venidas de Corea y otros países orientales- quienes con celo admirable se han esforzado en comunicar su mensaje a pesar de sus limitaciones de lenguaje. Se presentan como personas que buscan la salvación de las familias y la santidad del matrimonio. Tienen un objetivo inmediato muy concreto: preparar una ceremonia multitudinaria que presidiría el Señor Moon en una fecha próxima. No pocos incautos se dejaron envolver por su mensaje aparentemente sano; algunas parejas incluso "contrajeron matrimonio" delante de estas misioneras extranjeras.

Pero no han faltado las voces de alerta dentro y fuera de la Iglesia Católica. Uno de nosotros -el arzobispo de San Salvador- previno a los párrocos acerca de un Congreso sobre la Familia que la secta Moon organizó en un hotel capitalino; él mismo hizo ver el carácter anticristiano de esta agrupación religiosa. También el semanario "Orientación" ofreció importante información al respecto. En otros medios de comunicación se habló de la oscura historia de su fundador Sun Myung Moon y de los peligros que el proselitismo de sus seguidores significaba para el país.

Para una comprensión mas amplia es oportuno estudiar lo que afirma el Documento de Santo Domingo cuando se refiere a los "nuevos movimientos religiosos". Entre estos existen varias corrientes: semicristianas como los Testigos de Jehová y los Mormones,esotéricas,orientales,derivadas de las grandes religiones asiáticas,etc. Hay también "empresas socio-religiosas como la secta Moon o la Nueva Acrópolis,que tienen objetivos ideológicos y políticos bien precisos". (n. 147). Es conocida la inmensa fortuna del fundador de la secta Moon,sus problemas con la justicia por evasión de impuestos y su visceral anticomunismo. Pero lo más grave es su abusiva pretensión de presentarse como el nuevo Mesías y el atrevimiento de afirmar que Dios le ha confiado la misión de concluir la obra de Jesucristo.

4. Anunciemos a Cristo y amemos a su Iglesia

Estamos en el año de Jesucristo,"plenitud de los tiempos y Señor de la historia". Hagamos vida lo que rezamos en este año de gracia: "Haz que,fieles a las promesas del bautismo,vivamos con coherencia nuestra fe,dando testimonio constante de tu palabra,para que en la familia y en la sociedad resplandezca la luz vivificante del Evangelio".

¿Qué estamos haciendo para que el nombre de Jesucristo esté presente "en el corazón y en los labios" de todos los salvadoreños? En los pocos meses que faltan para que termine el Año dedicado a Jesucristo,debemos evangelizar con entusiasmo. "Evangelizar -nos dice Pablo VI- significa para la Iglesia llevar la Buena Nueva a todos los ambientes de la humanidad y,con su influjo,transformar desde dentro,renovar a la misma humanidad" (E. N.,18). Y con clarividencia afirma la necesidad de un anuncio explícito de Jesucristo: "No hay evangelización verdadera,mientras no se anuncie el nombre,la doctrina,la vida,las promesas,el reino,el misterio de Jesús de Nazaret Hijo de Dios" (Ibid.,22). Pero esto no se queda solamente en el interior de los corazones porque "la Iglesia evangeliza cuando,por la sola fuerza divina del Mensaje que proclama,trata de convertir al mismo tiempo la conciencia personal y colectiva de los hombres,la actividad en la que ellos están comprometidos,su vida y ambiente concretos" (Ibid.,18).

Conscientes de nuestras responsabilidades bautismales,pidamos la gracia de ser una Iglesia realmente misionera: "Tú,palabra del Dios vivo,renueva en la Iglesia el ímpetu misionero,para que todos los pueblos lleguen a conocerte,verdadero Hijo de Dios y verdadero Hijo del Hombre,único mediador entre el hombre y Dios" (Oración de Juan Pablo II para el Año de Jesucristo). Sabemos bien que nadie se nombra a sí mismo para cumplir la tarea evangelizadora. Es la Iglesia evangelizada la que envía a evangelizar,como lo expresa tan bellamente Pablo VI en su magistral exhortación apostólica "Evangelii Nuntiandi": Esta Iglesia nace de la acción evangelizadora de Jesús y de los Doce; nace de la misión de Jesús y es enviada por él; comienza por evangelizarse a sí misma; ella es la depositaria de la Buena Nueva de Nuestro Señor; y ella,enviada y evangelizada y evangelizadora,envía a los evangelizadores (cf. Ibid.,15). Por eso afirmamos con gozo que la Iglesia Católica es inseparable de Cristo y concluimos con la penetrante pregunta del Papa Montini: "¿Cómo va a ser posible amar a Cristo sin amar a la Iglesia,siendo así que el más hermoso testimonio dado en favor de Cristo es el de San Pablo: ‘Amó a la Iglesia y se entregó por ella?’" (Ibid.,16).

En nombre del Divino Salvador del Mundo,les bendecimos de corazón.
San Salvador,6 de agosto de 1997,en la solemnidad de la Transfiguración del Señor.