EL SALVADOR DICE SI A LA VIDA Y A LA FAMILIA

Queridos hermanos y hermanas:

1. Los Obispos de la Provincia Eclesiástica de El Salvador nos dirigimos a ustedes en el marco solemne de las fiestas del Divino Salvador del Mundo,excelso titular de la República. Lo hacemos en el Año de la Familia proclamado por la Organización de las Naciones Unidas y acogido con entusiasmo por la Iglesia. En esta ocasión queremos referirnos a la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo que tendrá lugar dentro de un mes -del 5 al 13 de septiembre- en El Cairo (Egipto) porque de lo que allí se decida depende en gran parte el futuro de la familia y,por tanto,de la humanidad.

Hay que defender el valor sagrado de la vida humana

2. En el presente mensaje ampliamos las reflexiones contenidas en dos documentos recientes de la Conferencia Episcopal de El Salvador (CEDES) que recibieron una acogida muy favorable: el pronunciamiento sobre el aborto,del 31 de mayo del año pasado,y la Carta Pastoral "Defendamos la vida",que entregamos al pueblo de Dios el 19 de marzo,fiesta de San José.

3. Gracias a Dios la mayoría de los salvadoreños tiene clara conciencia de que toda vida es sagrada también la del ser inocente e indefenso que se desarrolla en el vientre de su madre. Por eso hay en nuestro país un rechazo masivo al aborto,lo cual es signo de salud moral.

4. También consuela el arraigado sentido de familia que caracteriza a nuestro pueblo. Pero tan venerada institución experimenta una profunda crisis,lo cual nos obliga a dar un lugar prioritario a la pastoral familiar. Así lo expresamos en la Carta Pastoral "Defendamos la vida". En ella anunciamos el plan de Dios sobre la familia,creada por El como santuario de la vida y del amor. Además,allí examinamos su dramática realidad y describimos sus principales problemas como consecuencia de la "cultura de la muerte". En respuesta a tan formidable desafío proponemos la creación de la "cultura de la vida",la cual se construye sobre los valores del Evangelio. La segunda parte de la Carta Pastoral indica caminos concretes para conquistar la meta anhelada: la consolidación de la familia salvadoreña. Recomendamos vivamente su lectura a quienes aún no la han estudiado.

Algunas inquietudes ante la Conferencia de El Cairo

5. En los números 41 y 42 de la Carta Pastoral de la CEDES antes mencionada,expusimos brevemente algunas de las inquietudes que surgen en nuestro corazón de pastores al examinar el Documento Preparatorio de la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo. Esas inquietudes persisten al leer el Proyecto de Documento Final que se someterá a la consideración de los delegados de los Estados en El Cairo. De ellas queremos hablar a los católicos y a toda la comunidad salvadoreña porque hieren profundamente la visión cristiana de la persona,de la vida,de la familia y de la sexualidad. Para comprender mejor el tema,haremos primero una pequeña introducción histórica.

6. La Conferencia de El Cairo es la tercera en su género. La primera tuvo lugar en Bucarest en 1974. Diez años más tarde se celebró la segunda,en la ciudad de México. En el documento final de Bucarest se afirma tajantemente que "en ningún caso se debe promover el aborto como método de planificaci6n familiar"; en cambio,el proyecto de documento final de El Cairo defiende sutilmente,entre los derechos de la mujer,el derecho al aborto. Sin embargo,nada se dice de los derechos del niño aún no nacido. Otro error grave se refiere al concepto de familia: mientras en Bucarest y en México  se reconocía claramente que "la familia es la unidad básica de la sociedad" (Declaración Universal de los Derechos Humanos,art. 16,3),el proyecto de documento final de El Cairo se queda en una noción tan vaga de familia que se podría considerar como tal incluso la unión de dos personas homosexuales.

La Carta del Papa a los Jefes de Estado del mundo entero

7. Fue tal el asombro y el desconcierto del Papa al leer el Provecto de Documento Final de la Conferencia de El Cairo,que decidió -en un gesto sin precedentes en la historia de la Iglesia- escribir una carta personal a los Jefes de Estado de los países que forman parte de la ONU. Dada su importancia,se publicará en los periódicos. El Santo Padre comunica a los dirigentes de las naciones estas consideraciones:
"Las innovaciones que contiene,tanto a nivel de conceptos como de terminología,lo convierten en un texto muy diferente de los documentos de Bucarest y Ciudad de México. No se puede por menos de temer funestas consecuencias morales,que podrían llevar a la humanidad hacia una derrota,y cuya primera víctima seria el hombre mismo".

8. Entre las afirmaciones más proféticas de la carta autógrafa de Juan Pablo II,destacamos las siguientes:

"La concepción de la sexualidad que subyace en este texto es totalmente individualista,en la medida en que el matrimonio aparece como algo superado. Ahora bien,una institución natural tan fundamental y universal como la familia no puede ser manipulada por nadie".

"Resultan aun más graves las numerosas propuestas de un reconocimiento generalizado,a escala mundial,del derecho al aborto sin ninguna restricción".

9. Al final de su carta,el Santo Padre propone el objetivo que se debe tratar de conseguir en el Documento Final de El Cairo,en vista del impacto que el mismo tendrá en las políticas de población y desarrollo durante los próximos años:

"Es importante no debilitar al hombre,su sentido del carácter sagrado de la vida,su capacidad de amar y de sacrificarse. Se trata de temas sumamente sensibles por medio de los cuales se puede consolidar o destruir una sociedad".

Los pastores del continente americano alzan su voz

10. Los pastores del mundo entero han acogido con veneración las orientaciones del Vicario de Jesucristo. Entre las numerosas reacciones que apoyan los planteamientos de la más alta autoridad espiritual de la tierra,hemos escogido dos que nos tocan muy de cerca: la carta de los obispos de los Estados Unidos al Presidente Bill Clinton; y el "Mensaje de Santo Domingo" que -con fecha 18 de junto del año en curso- dirigieron a nuestras iglesias los obispos presidentes de las conferencias episcopales de los países de América Latina y del Caribe.

11. Los seis Cardenales de Estados Unidos y el presidente de la Conferencia Episcopal de esa poderosa nación expresan al presidente Clinton su preocupación "debido al hecho de que su Administración promueve e impulsa el aborto,la anticoncepción,la esterilización y la redefinición de la familia". Por eso exigen "políticas que promuevan un firme desarrollo económico y social en todo el mundo y que precisamente reconozcan el rol indispensable de la familia y el respeto de la dignidad y de los derechos innatos de cada persona". También piden al mandatario estadounidense "que se aparte del dictamen de aquellos que quisieran presionar a las naciones en vías de desarrollo para imponer el aborto como condición para recibir ayuda de otras naciones". Los Obispos norteamericanos saben bien que detrás de esta campaña antinatalista se esconden poderosas empresas que ganan sumas millonarias con la venta de anticonceptivos.

12. Por su parte,los Obispos que representan a todos sus hermanos de América Latina,denuncian con energía la poca importancia que da el Documento Preparatorio de la Conferencia de El Cairo al tema del desarrollo. A pesar de que éste debería ocupar el centre del debate,apenas se le dedican unas cuantas páginas. El fallo fundamental de su enfoque -afirman los obispos latinoamericanos- es dar por supuesto algo que muchos expertos cuestionan: "que mayor población significa más miseria,deterioro del medio ambiente y difícil acceso al desarrollo" (n. 15). En el fondo se descubre la actitud de los países industrializados y de los organismos internacionales: "que si no hay control poblacional,no habrá ayuda económica ni técnica; en consecuencia,no habrá desarrollo y continuará creciendo la miseria" (n. 16). Y recordando a Pablo VI,el "Mensaje de Santo Domingo" concluye: "Se sigue prefiriendo disminuir el número de invitados al banquete de la humanidad más bien que multiplicar el pan" (ibidem).

13. Particularmente iluminador es lo que nos dicen los obispos latinoamericanos sobre la familia y el valor sagrado de la vida: "La Iglesia lucha siempre,y ésta es su misión,por la salvación integral del hombre. Para ello es preciso salvar a la familia,célula primaria y vital de la sociedad,escuela de virtudes sociales,santuario de la vida,formadora de personas,creadora de cultura,manantial de humanidad y,desde la perspectiva de nuestra fe,Iglesia doméstica" (m. 3.). La consecuencia es obvia: "Sólo Dios es dueño de la vida,por eso la vida es sagrada. Ningún motivo puede justificar la muerte de un inocente. Nadie,ni los padres,ni el Estado,ni ninguna instancia internacional,por ningún motivo,pueden considerarse dueños de la existencia humana" (n. 8).

El derecho a la vida es defendido asimismo por la Convención Americana sobre Derechos Humanos de la OEA (Art. 4,1),suscrita en San José,Costa Rica,en 1969; dicho instrumento jurídico consagra también la protección a la familia y al matrimonio (Art. 17).

Nuestro llamado al Gobierno y a la sociedad salvadoreña

14. Los Obispos de El Salvador suscribimos plenamente y nos hacemos eco de la preocupación y de las orientaciones del Santo Padre. En ese espíritu exhortamos al Supremo Gobierno de El Salvador a defender en El Cairo los valores en que se fundamenta nuestra sociedad,sin dejarse doblegar por presiones internacionales que tratan de imponer políticas contrarias a nuestra cultura cristiana.

15. Esta visión cristiana deberá reflejarse en las políticas del Gobierno en áreas tan vitales como la Educación y la Salud:

en Educación incluyendo en los programas de estudio -de acuerdo al mandato constitucional- la enseñanza de los valores morales y cívicos.

en Salud,ofreciendo información veraz y completa acerca de los posibles efectos abortivos de los diversos métodos artificiales de regulación de la natalidad,así como de los efectos secundarios -psíquicos u orgánicos- que dichos métodos pueden producir.

16. También tenemos una palabra para los médicos y el personal paramédico: les pedimos,en nombre del Dios de la vida,que no incurran en prácticas contrarias a la moral y,por tanto,a la dignidad humana de las pacientes: abortos provocados,esterilizaciones (muchas veces precedidas de presiones psicológicas indebidas),aplicación de métodos anticonceptivos con efectos abortivos y,en general,métodos artificiales de control de la natalidad.

17. Les invitamos también a que tomen como guía de su profesión la enseñanza divina; según esta,la conducta sexual debe regirse por las leyes que Dios inscribió en la naturaleza y en el corazón del hombre. Precisamente en el conocimiento de esas  leyes se basan los métodos naturales de regulación de la natalidad,los cuales demuestran cada vez más su seriedad científica y su eficacia,frente a los métodos artificiales-"Estos últimos -leemos en el "Mensaje de Santo Domingo"- son presentados muchas veces como ‘modernos’,pero han sido superados en ‘modernidad’ por los métodos naturales,que si van de acuerdo con la ecología humana,pues no violentan ni deterioran la naturaleza de la persona" (n. 2).

El compromiso de los cristianos

18. La Conferencia de El Cairo es una ocasión providencial para que los hijos de la Iglesia asumamos con valentía y entusiasmo los compromisos de nuestra fe. Como escribimos en la Carta Pastoral "Defendamos la vida",el mayor desafío que tenemos es combatir la "cultura de la muerte" construyendo la "cultura de la vida". Para ello es indispensable tener una conciencia moral rectamente formada. Así,la conciencia será verdaderamente "el eco de la voz de Dios en nuestra alma,en nuestro corazón",como dijo el Papa a los jóvenes (Denver,14 de agosto de 1993).

19. En plena sintonía con el plan de Dios sobre la familia,los Obispos de El Salvador planteamos como algo urgente e imperativo:
que los padres de familia cumplan su misión de primeros educadores de sus hijos.

que se fomente la paternidad responsable,de acuerdo a las enseñanzas de la Iglesia,promoviendo así una responsable regulación de la natalidad que tenga en cuenta tanto la dignidad de la persona humana y del matrimonio como la ley moral.

que en las parroquias y movimientos apostólicos se facilite a las parejas el conocimiento y la aplicación de los métodos naturales de regulación de la natalidad.

Al concluir el presente Mensaje,peregrinamos espiritualmente al humilde hogar de Nazaret. En ese singular "santuario de la vida y del amor",Jesús "crecía en sabiduría,en estatura y en gracia delante de Dios y de los hombres" (Lc. 2,52,),bajo los tiernos cuidados de María y de José. Que la Sagrada Familia inspire y sostenga a las familias de El Salvador para que,con firmeza y perseverancia digan "si a la vida y a la familia".

En nombre de bendecimos de Cristo,el Divino Salvador,Vida del mundo,les bendecimos de corazón.

San Salvador,6 de agosto de 1994.

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