CUARESMA,TIEMPO DE CONVERSIÓN Y DE SOLIDARIDAD CON LOS POBRES

Queridos hermanos y hermanas:

"Conviértanse y crean en el Evangelio" (Me 1,15).

Con estas palabras que escuchamos cuando se nos impuso la ceniza al inicio de la cuaresma,les deseamos la alegría y la paz del Señor resucitado.

1. Vivamos intensamente la caridad en el año del Padre

"El Señor preparará un banquete para todos los pueblos". Su Santidad Juan Pablo II cita estas palabras del profeta Isaías para invitarnos a vivir el último año del siglo XX,dedicado a Dios Padre,como año de la caridad. En el año del Padre,rico en misericordia,el Papa nos dice que en esta cuaresma,Dios "quiere ayudarnos a redescubrir nuestra naturaleza de hijos,creados y renovados por medio de Cristo por el amor del Padre en el Espíritu Santo" (Mensaje de Cuaresma,introducción).

En el mismo Mensaje,más adelante,afirma:
"En la historia de la salvación que él realiza con y por nosotros,aprendemos a vivir con nueva intensidad la caridad (cf. 1 Jn 4,10ss),virtud teologal que he recomendado profundizar durante 1999 en la Carta Apostólica ‘Tertio Millennio Adveniente"’ (Ibid.,n. 3).

Y esto,¿por qué? Porque "la experiencia del amor del Padre impulsa al cristiano a hacerse don viviente,en una lógica de servicio y de participación que lo abre a acoger a los hermanos" (Ibid.).

En el "tiempo de gracia y de salvación" que es la cuaresma,la palabra de Dios ilumina nuestros ojos para que sepamos descubrir los "grandes espacios en los que ha de hacerse presente la caridad de Dios a través de los cristianos. (…) Quien está solo o se encuentra marginado de la sociedad,quien tiene hambre,quien es víctima de la violencia o no tiene esperanza,ha de poder experimentar en la atención de la Iglesia la ternura del Padre celestial,que desde el principio del mundo ha pensado en cada hombre para colmarlo de su bendición" (Ibid.).

Inspirados por este mensaje pontificio,deseamos compartir con ustedes,hijos e hijas de la Iglesia confiados a nuestros cuidados pastorales,algunas orientaciones e iniciativas acerca de nuestro compromiso de solidaridad cristiana,a fin de que sean llevadas a la práctica en todas las parroquias de El Salvador. De esta manera,las comunidades cristianas darán testimonio de la ternura de Dios ante las personas más necesitadas.

También nos mueve a escribirles la exhortación postsinodal "Ecclesia in America" (La Iglesia en América),que recoge las reflexiones de la Asamblea Especial del Sínodo de los Obispos que se realizó en Roma a fines de 1997. Todos vivimos con emoción y gratitud la reciente visita del Vicario de Cristo a México para entregar personalmente tan importante documento en el que se contienen "los rasgos fundamentales de la acción pastoral del futuro" (Juan Pablo II,México,Saludo en la ceremonia de bienvenida,22.01.99).

Es la tercera vez que nos dirigimos a nuestras Iglesias particulares en tiempo de cuaresma desde que nos unimos a la firma de la paz al proclamar 1992 como "Año de Gracia y de Misericordia". Nuestro segundo mensaje cuaresmal fue la carta pastoral "Parte tu pan con el hambriento" (1 de marzo de 1995),cuando instituimos la Semana de la Solidaridad. Por diversas razones esta iniciativa cuaresmal no dio los frutos esperados.

2. Cuaresma,camino de conversión a Dios y de solidaridad

Nos enseña el Concilio Vaticano II que la cuaresma "prepara a los fieles,entregados más intensamente a oír la palabra de Dios y a la oración,para que celebren el misterio pascual" (Constitución sobre la Liturgia,109). En otras palabras: la cuaresma es un camino hacia la Pascua de Jesucristo,que murió y resucitó para salvarnos.

En los últimos años,Juan Pablo II nos ha explicado bellamente que la cuaresma es camino: "un camino de reflexión dinámica y creativa,que mueve a la penitencia para reforzar todo propósito de compromiso evangélico; un camino de amor,que abre el ánimo de los creyentes a los hermanos,proyectándolos hacia Dios" (Mensaje de Cuaresma,1996,n. 1). El libro del Éxodo nos describe la cuaresma del pueblo de Dios que pasó cuarenta años en el desierto en camino hacia la tierra prometida.

Allí,donde los israelitas solo pudieron subsistir porque el Señor les dio milagrosamente el agua y el alimento cotidiano,"la experiencia de la dependencia total de Dios se convirtió para los judíos en camino de liberación de la esclavitud y de la idolatría de las cosas materiales" (Mensaje de Cuaresma,1997,n. 1).

En esta experiencia íntima que se desarrolla en el corazón,se genera un cambio de actitud. La cuaresma es -en este sentido- "un camino de conversión en el Espíritu Santo,para encontrar a Dios en nuestra vida" (Mensaje de Cuaresma,1998,n. 1). La conversión personal tiene que hacerse visible "con un signo concreto de amor hacia los necesitados,reconociendo en ellos el rostro de Cristo" (Ibid,n. 4).

El Mensaje del Papa para la cuaresma de 1999 nos habla de la caridad entendida como solidaridad. Esta virtud cristiana no es simplemente "un sentimiento superficial por los males de tantas personas,cercanas o lejanas" (Sollicitudo Rei Socialis,38). ¿Qué es,entonces,la solidaridad?: "es la determinación firme y perseverante de empeñarse por el bien común; es decir,por el bien de todos y de cada uno,para que todos seamos verdaderamente responsables de todos " (Ibid.).

"La cuaresma,vivida con los ojos puestos en el Padre,se convierte así en un tiempo singular de caridad,que se concretiza en las obras de misericordia corporales y espirituales" (Juan Pablo II,Mensaje de Cuaresma,1999,n. 4)

En el Catecismo de la Iglesia Católica se nos enseña que las obras de misericordia "son acciones caritativas mediante las cuales ayudamos a nuestro prójimo en sus necesidades corporales y espirituales (cf. Is 58,6-7; Hb 13,3). Instruir,aconsejar,confortar,son obras de misericordia espiritual,como también lo son perdonar y sufrir con paciencia.

Las obras de misericordia corporales consisten especialmente en dar de comer al hambriento,dar techo a quien no lo tiene,vestir al desnudo,visitar a los enfermos y a los presos,enterrar a los muertos (cf. Mt 25,31-46). Entre estas obras,la limosna hecha a los pobres (cf. Tb 4,51ll; Si 17,22) es uno de los principales testimonies de la caridad fraterna; es también una práctica de justicia que agrada a Dios (cf. Mt 6,2-4)" (Catecismo de la Iglesia Católica,n. 2447).

3. "El Señor preparará un banquete para todos los pueblos" (cf. Is 25,6)

En los años anteriores,en sus Mensajes de Cuaresma,el Santo Padre exhortó a toda la Iglesia a enfocar sus gestos de solidaridad en acciones muy concretas: en 1995 fue el esfuerzo por erradicar el analfabetismo; en 1996,la lucha contra el hambre; en 1997 -primer año de preparación al Gran Jubileo- el compromiso para que se respete el derecho de los pobres a tener una vivienda digna. El mensaje de cuaresma del año pasado estuvo centrado en la solidaridad con el pobre y el marginado.

Ahora el Papa nos pide que pongamos en práctica la caridad hacia el prójimo para que se cumpla la promesa que leemos en el profeta Isaías: "El Señor preparará un banquete para todos los pueblos" (cf. Is 25,6). Como sabemos,la palabra "banquete " se dice en griego "ágape "; y "ágape " significa también amor,caridad. Así se llamaba la reunión fraterna de los primeros cristianos.

"Ágape" llego incluso a ser sinónimo de celebración eucarística. "Un anticipo de este misterio es el banquete que el Señor celebra con sus discípulos el jueves santo,ofreciéndose a si mismo en el signo del pan y del vino " (Juan Pablo II,Mensaje de cuaresma,1999,n.2).

"El banquete es signo de alegría porque manifiesta la intensa comunión de cuantos participan en él" (Ibid.). ¿De qué banquete está hablando Juan Pablo II?: "Pienso,sobre todo,en los excluidos del banquete del consumismo cotidiano (es decir,los hermanos y hermanas que no tienen lo necesario parar vivir cada día). Hay muchos ‘Lázaros’ que llaman a la puerta de la sociedad; son todos aquellos que no participan de las ventajas materiales producidas por el progreso" (Ibid.,n. 4).

Estas palabras tienen plena vigencia entre nosotros porque los excluidos de los beneficios de la sociedad abundan en nuestras parroquias. En los últimos meses esta inmensa multitud ha aumentado,debido a las dificultades económicas,a los daños causados por la tormenta tropical Mitch,a los incendios que se desataron en la capital y otras ciudades del país,a las malas cosechas y a tantas otras tragedias provocadas por la naturaleza o por la mano del hombre.

En todos esos hermanos y hermanas que sufren tenemos que descubrir al Señor y comprometernos para que no queden excluidos del banquete. Lo dijo Pablo VI con singular elocuencia al clausurar el Concilia Vaticano II: "en el rostro de cada hombre,especialmente si se ha hecho transparente por sus lágrimas y por los dolores,podemos y debemos reconocer el rostro de Cristo (cf. Mt 25,40),el Hijo del hombre".

El pueblo salvadoreño dio una muestra admirable de solidaridad con los damnificados de la tormenta tropical Mitch. Ahora se nos llama a ensanchar la mirada para tener presentes también a "los damnificados de siempre",es decir,a los hermanos y hermanas más pobres,porque "existen situaciones de miseria permanente que han de sacudir la conciencia del cristiano y llamar su atención sobre el deber de afrontarlas con urgencia,tanto de manera personal como comunitaria" (Ibid.).

4. Vivir la solidaridad en cada una de nuestras parroquias

En nuestra Asamblea de enero,los obispos de El Salvador tomamos la decisión de que en la cuaresma de este año,se realice la Campaña de Solidaridad en todas las diócesis de esta provincia eclesiástica.
Al respecto,acordamos lo siguiente:

1. A lo largo de la cuaresma,se debe realizar en cada una de las parroquias del país,una campaña de colecta de fondos económicos para ayudar a los pobres de la misma parroquia. Este fondo deberá constituirse gracias a las privaciones voluntarias de los fieles. Cuando ayunamos o nos abstenemos de algo que nos gusta,es para aliviar el hambre de los pobres.

2. Es de desear que para la mayor motivación y una más sólida educación de los fieles en la virtud cristiana de la solidaridad,se definan en cada parroquia los casos concretos que se apoyarán con el resultado de las privaciones de los fieles.

3. Corresponde a cada obispo establecer en su diócesis las normas por las que deberá regirse esta Campaña de Solidaridad.

4. Cáritas de El Salvador y las Cáritas diocesanas colaborarán en la sensibilización de la comunidad cristiana para que responda con generosidad y entusiasmo a nuestra invitación. También podrán colaborar más estrechamente en la organización y ejecución de la Campaña donde este servicio sea solicitado.

5. Recomendamos vivamente que se aproveche la Campaña de Solidaridad para realizar un censo lo más completo posible de las familias más necesitadas de la parroquia. También podrían elaborarse pequeños proyectos para obtener fondos adiciónales en favor de los pobres. Y,donde no existe,conviene dar los primeros pasos para poner en marcha la pastoral social.

Sigamos caminando hacia el Gran Jubileo del 2000,uniendo nuestras voces al Vicario de Cristo para orar juntos al Padre:
Padre clemente,que en el Año Santo se fortalezca nuestro amor a ti y al prójimo; que los discípulos de Cristo promuevan la justicia y la paz; se anuncie a los pobres la Buena Nueva y que la Madre Iglesia haga sentir su amor de predilección por los pequeños y marginados.
San Salvador,miércoles de ceniza,17 de febrero de 1999.
 
Fernanda Sáenz Lacalle
Arzobispo de San Salvador y
Administrador Apostólico de Santa Ana
Presidente de la CEDES

José Oscar Barahona Castillo
Obispo de San Vicente

Eduardo Alas Alfaro
Obispo de Chalatenango

Samuel Elías Bolaños Avelar,sdb
Obispo de Zacatecoluca

Gregorio Rosa Chávez
Obispo Auxiliar de San Salvador

Rodrigo Orlando Cabrera
Obispo de Santiago de María
Vicepresidente de la CEDES

Romeo Tovar Astorga,ofm
Obispo de San Miguel
Secretario de la CEDES

José Adolfo Mojica
Obispo de Sonsonate

Luis Morao,ofm
Administrador Apostólico del
Ordinariato Militar

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