CONFIRMA A TUS HERMANOS

Muy queridos hermanos y hermanas:

"La gracia del Señor Jesús permanezca con ustedes" (1Cor 16,23)
El 22 de septiembre de 1995 les anunciamos con profunda emoción que Su Santidad Juan Pablo II nos visitaría por segunda vez. Dijimos entonces que veíamos su visita como una gracia especial de Dios porque vendría a confirmarnos en la fe; y compartimos con ustedes nuestra convicción de que la presencia del Vicario de Cristo entre nosotros serviría para ayudarnos a consolidar el proceso de reconciliación y de paz.

La respuesta del pueblo cristiano ha sido entusiasta. Las numerosas comisiones trabajan con generosidad y eficiencia. Los medios de comunicación social y la empresa privada están ofreciendo amplia colaboración. Es muy positiva la actitud del Gobierno.

Por doquier encontramos un deseo grande de ayudar porque sabemos bien qué don tan excepcional significa para la Iglesia y el país la nueva visita del sucesor de Pedro. A todos queremos expresar nuestra viva gratitud porque de todos depende el resultado espiritual de la presencia de Juan Pablo II entre nosotros,el próximo 8 de febrero.

1. El Papa nos señalo el camino de la paz

Hace casi trece años,el Santo Padre nos exhorto a poner fin a la violencia de la guerra mediante el dialogo. Con palabra vehemente nos llamo asimismo a la reconciliación. El Papa recalco que era urgente sepultar la violencia. Y nos dijo como lograrlo: "Con una verdadera conversión a Jesucristo. Con una reconciliación capaz de hermanar a cuantos hoy están separados por muros políticos,sociales,económicos e ideológicos" (Homilía en Metrocentro,6 de marzo de 1983,n.7).

La reconciliación y la paz constituyen parte esencial del mensaje cristiano. Para nosotros,la paz solo es verdadera si es fruto de la reconciliación. El Hijo de Dios se hizo hombre para reconciliar con el Padre a la humanidad caída,y a los hombres entre sí. Cristo,con su sangre derramada en la cruz,derribo los muros que nos separaban. "El es nuestra paz" (Ef. 2,14).
Hace cuatro años el pueblo exultó de júbilo con la firma solemne de la paz,culminando así un proceso que maravillo al mundo. Damos gracias a Dios que nos permitió ser parte de esa larga marcha hacia la paz social. Nuestro venerable hermano Monseñor Arturo Rivera Damas luchó sin descanso por acercar a la mesa del diálogo a las partes enfrentadas. El Señor le habrá concedido,ciertamente,el don que el reserva a los infatigables artesanos de la paz.

2. "Peregrino de la paz,guíanos hacia la reconciliación en Cristo"

El país que Juan Pablo II encontrará dentro de pocos días es muy diferente del que visitó en 1983. Sin embargo,los problemas sociales persisten,con dramática gravedad,haciendo muy difícil la vivencia cotidiana de la paz. Porque no podemos estar en paz cuando la extrema pobreza,la inseguridad y el desempleo golpean con crueldad a tantos hermanos y hermanas. No es posible vivir en paz si la muerte acecha en los recodos de los caminos y en las calles de la ciudad. No es posible experimentar la paz si no somos capaces de resolver los conflictos sociales mediante la búsqueda común de soluciones realistas y apegadas a la justicia.

Esto todos lo sabemos. Pero la enseñanza de Cristo va mas allá: nos dice que no podemos llevar una ofrenda al altar si antes no estamos reconciliados con el hermano (cf. Mt. 5,24). El mismo nos enseño a perdonar al enemigo y a rezar por quienes nos hacen mal: "perdona nuestras ofensas,así como nosotros perdonamos a quienes nos ofenden" (Mt 6,12). ¿Es posible la reconciliación? No sólo es posible; es también una exigencia del evangelio. Pero solo es posible reconciliarnos en Cristo. Ese es el mensaje que en forma tan acertada expresa el afiche oficial que anuncia la próxima llegada del Papa: Cristo en el centro,como único camino de reconciliación y de paz. Eso esperamos que nos diga el hombre de Dios que ostenta la más alta autoridad moral de la tierra: ser el Vicario de Jesucristo. Por eso le acogemos con estas palabras: "Peregrino de la paz,guíanos hacia la reconciliación en Cristo".

3. "Reconciliaos con Dios"

"Reconciliaos con Dios" (2Cor 5,50). Así titulamos nuestro mensaje del 3 de marzo de 1992,pocas semanas después de la firma de la paz,cuando inauguramos el Año de Gracia y de Misericordia. "Reconciliaos con Dios" repetimos nuevamente hoy. Aquí esta,queridos hermanos y hermanas,el aporte más original que los hijos de la Iglesia ofrecemos en favor de la paz. Nuestra contribución es el mensaje y la obra redentora de Jesucristo: "El es nuestra paz: el que de los dos pueblos hizo uno,derribando el muro que los separaba,la enemistad" (Ef 2,14).

No hablamos simplemente de la reconciliación social,sino de la reconciliación que se realiza en la Cruz de Cristo,mediante el ministerio de la Iglesia: a ella confió el Señor "el ministerio de la reconciliación" (2Cor 5,18). De poco servirán los preparativos de la visita papal si no está a la base la renovación espiritual. Así lo pedimos al Padre cada día: "que cuando nos visite estemos preparados espiritualmente,a fin de que el Vicario de tu Hijo sea mensajero de reconciliación y de paz en nuestro país,que lleva el nombre del Salvador" (Oración por la visita del Santo Padre).
Permítannos,pues,exhortarles vivamente a intensificar la preparación espiritual:

a. Rezando la Oración para la visita del Santo Padre;
b. multiplicando las iniciativas espirituales como Horas Santas,vigilias,etc.;
c. aprovechando bien el material de reflexión y oración elaborado por la comisión de preparación espiritual;
d. y,sobre todo,acercándonos al Sacramento de la reconciliación;
Que la jornada del jueves 8 de febrero sea un gran día de fiesta. Que celebremos entonces la fiesta de un pueblo que avanza con paso seguro por los caminos de la reconciliación,para construir un nuevo país: un país fraterno,reconciliado y en paz.
San Salvador,19 de enero de 1996,

About the author

Deja un comentario