PRONUNCIAMIENTO DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL DE EL SALVADOR ANTE EL CONFLICTO ENTRE EL ORGANO LEGISLATIVO Y LA SALA DE LO CONSTITUCIONAL

I. La Conferencia Episcopal de El Salvador (CEDES) ve con mucha preocupación el conflicto suscitado entre algunos diputados del Órgano Legislativo y la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia,sobre el cumplimiento de las sentencias de inconstitucionalidad emitidas por la referida Sala,referentes a la elección de magistrados de la Corte Suprema de Justicia en los años 2006 y 2012.

II. Nuestra preocupación ciudadana y pastoral se ve aumentada a raíz de los últimos acontecimientos,que más que poner fin al conflicto,lo han agudizado,sin vislumbrarse una pronta salida al mismo.

III. La norma jurídica suprema del País es la Constitución de la República,y todos los salvadoreños tenemos la obligación de respetarla y de hacerla cumplir.

IV. La Constitución de la República establece,en su artículo 183,que a la Sala de lo Constitucional le corresponde,de forma exclusiva,conocer del procedimiento de inconstitucionalidad de leyes,decretos y reglamentos; con la facultad de interpretar la Constitución cuando es activado,mediante petición ciudadana,el control concentrado de la constitucionalidad. En el caso de las sentencias aludidas,la Sala de lo Constitucional ha actuado en el uso legítimo de sus potestades constitucionales.

V. Las sentencias pronunciadas por la Sala de lo Constitucional son de obligatorio cumplimiento,producen efectos erga omnes,y no admiten recurso alguno; toda persona natural o jurídica,así como todo funcionario u órgano del Estado,tienen que darles el debido cumplimiento.

VI. Por el bien común de la nación salvadoreña,respetuosamente instamos a la Honorable Asamblea Legislativa a dar el debido cumplimiento a las sentencias de la Sala de lo Constitucional.

VII. Las sentencias de la Sala de lo Constitucional declaran inconstitucionales los decretos de nombramiento de los magistrados,es decir los actos legislativos,pero no atacan a las personas elegidas por dichos actos,o sea a los magistrados mismos. Consideramos que la forma más adecuada y legal de solucionar el conflicto es que la actual Legislatura elija nuevamente a los magistrados electos en el año 2006,quienes en la actualidad desempeñan su ejercicio jurisdiccional; y se considere,en aras del bien común,y tomando en cuenta lo resuelto por la Sala de lo Constitucional,convalidar a los magistrados que no han tomado posesión de sus cargos.

VIII. Imploramos la sabiduría divina en la toma de decisiones de las autoridades del País,y oramos incesantemente para que este conflicto tenga pronta solución en beneficio de nuestra amada nación salvadoreña.

Dado en la Sede de la Conferencia Episcopal de El Salvador,San Salvador,28 de junio de 2012 

CONSTRUYAMOS JUNTOS UNA AUTÉNTICA DEMOCRACIA

Queridos Hermanos:

Dentro de pocos días elegiremos al nuevo Presidente de la República de El Salvador. Queremos recordarles,como pastores de la Iglesia católica en El Salvador",que cada ciudadano,al depositar su voto en las urnas electorales,está asumiendo una enorme responsabilidad ante Dios,ante su conciencia y ante la sociedad en la que vive.
Hacemos un llamado a todos los ciudadanos,hombres y mujeres de buena voluntad,a discernir con seriedad y en clima de oración por quién votar en las elecciones del 15 de marzo.

Como afirmábamos en el Mensaje de la Conferencia Episcopal del 1 de enero de este año,"Votar es un derecho,pero es también un deber. Por eso,abstenerse de acudir a las urnas sin tener para ello motivos que realmente lo justifiquen,sería una grave irresponsabilidad social".
Pensamos que es muy importante ya al final de la campaña electoral que vivamos este momento con sentido democrático,en respeto mutuo,evitando todo tipo de violencia,provocación o amenazas entre las personas de diferente opción política. También,hacemos un llamado a las instituciones y personas,a quienes corresponda ,garantizar un proceso electoral transparente,y a la ciudadanía,respetar y aceptar los resultados de la elección legalmente realizada.

En este momento tan especial para nuestra Patria,encomendamos nuestra nación a Dios nuestro Señor,y le pedimos a la Santísima Virgen María,Reina de la Paz,Patrona de El Salvador,que nos acompañe con su intercesión y protección.

Con nuestro afecto y bendición.
San Salvador,6 de marzo 2009.

RESPONSABILIDAD PASTORAL Y CIUDADANA

Queridos Hermanos:

Estamos a las puertas de las elecciones generales.
Al respecto,los Obispos de la Conferencia Episcopal de El Salvador deseamos ser fuente de reflexión responsable,objetiva y orientadora sobre la conveniente conducta ministerial de los Clérigos y Religiosos.
Por eso,basados en el Magisterio de la Iglesia y en el Código de Derecho Canónico,recomendamos al Clero Diocesano y Religioso lo siguiente:

1. Fomenten los Clérigos siempre la conservación de la paz y de la concordia,de la comunión y del diálogo,armonizando de tal manera las diversas mentalidades en la comunidad de los fieles.( Canon n. 287; Pastores dabo Vobis,n.18).

2. Los Clérigos sean defensores del bien común,cuyo cuidado tienen en nombre del Obispo,y,al mismo tiempo,defensores intrépidos de la verdad,como recomienda San Pablo (Ef. 4,14) y la Presbiterorum Ordinis,n.9,del Concilio Vaticano II.

3. Absténganse los Clérigos de toda participación activa en la política. La Iglesia,en efecto,por su universalidad y catolicidad,no puede atarse a las contingencias históricas y,como consecuencia,conviene sumamente al Sacerdote,así como al Religioso – en cuanto portavoces de Cristo,cuando proclaman la Redención humana,y en cuanto Ministros suyos,cuando aplican sus frutos en todos los campos y niveles de la vida – evitar todas las actividades ajenas al estado clerical y al anuncio del Misterio de la Salvación (Directorio para el Ministerio y Vida de los Presbíteros,1994,n.33).

4. Sin embargo los Clérigos,como todos los ciudadanos,tienen el derecho a su opinión política personal y a ejercer en conciencia el derecho al voto; teniendo en cuenta que la manifestación pública de las preferencias políticas personales,en el ejercicio del ministerio sacerdotal,no se ajusta a las exigencias de un ministerio pastoral que quiera llegar a todos y quiera anunciar el Evangelio en plenitud,siendo signo válido de unidad entre los hombres; considerando,además,que las opciones políticas son contingentes por naturaleza y no expresan total,adecuada y perennemente el Evangelio (Sínodo de los Obispos 1971; Discurso de Juan Pablo II en la Audiencia General del 28 de Julio de 1993).

Al impartirles nuestra Bendición,pedimos a María,Reina de la Paz,Patrona de El Salvador,que acompañe siempre a la Iglesia de su Hijo y a nuestra querida Patria.
San Salvador,1 de Noviembre de 2008,Solemnidad de todos los Santos.

UNA IGLESIA EN MISION PERMANENTE

Muy queridos hermanos y hermanas:

Cada año contemplamos el rostro de Jesucristo en el misterio de su transfiguración. El Divino Salvador,que da nombre a nuestra querida nación,es el Hijo de Dios hecho hombre,el siervo sufriente que murió por nosotros en la cruz y que resucitó para nuestra salvación.

A la luz de este misterio tan entrañable contemplamos también a la comunidad salvadoreña,sintiéndonos solidarios con sus angustias y esperanzas,con sus tristezas y alegrías.

En el marco de las fiestas agostinas del presente año,los obispos de El Salvador les saludamos en el nombre del Señor Jesús: que su paz y su amor reinen en el corazón de cada uno y de cada una de ustedes.

En esta solemne ocasión deseamos unirnos a toda la Iglesia que vive y celebra su fe en los distintos países de América Latina y el Caribe,porque el domingo 17 del mes en curso se inaugurará la Misión Continental,según el compromiso asumido por el episcopado latinoamericano en Aparecida,Brasil.
En ese insigne santuario mariano los pastores del continente reunidos en Conferencia General,expresaron así su esperanza:

Será un nuevo Pentecostés que nos impulse a ir,de manera especial,en búsqueda de los católicos alejados y de los que poco o nada conocen a Jesucristo,para que formemos con alegría la comunidad de amor de nuestro Padre Dios. Misión que debe llegar a todos,ser permanente y profunda (Mensaje Final,5).

1. "He venido para que tengan vida"

Como sabemos,la Quinta Conferencia General del episcopado latinoamericano y caribeño examinó el tema: Discípulos y misioneros de Jesucristo para que nuestros pueblos,en él,tengan vida.
Con un corazón rebosante de gratitud escuchamos una vez más las palabras de Jesús: He venido para que tengan vida y la tengan en abundancia (Jn 10,10). La Iglesia está llamada no sólo a anunciar a Cristo y su Evangelio,sino también a trabajar para que el Reino de Dios se haga presente en la historia concreta de la patria,de los distintos ambientes,de la familia y de cada persona.

El Documento de Aparecida toma como hilo conductor esta promesa de Jesús. Lo hace examinando cómo está la vida de nuestros pueblos (primera parte),para luego reflexionar sobre la vida de Cristo en nosotros (segunda parte) y ofrecer al final luminosas orientaciones para que nuestros pueblos,en él,tengan vida (tercera parte).

Con gozo reconocemos que haber encontrado al Señor es lo mejor que nos ha sucedido en nuestra vida y por eso sentimos el impulso de compartir esta experiencia con todos nuestros hermanos,pero de manera especial con quienes,por razones que sólo Dios conoce plenamente,han abandonado la Iglesia o se encuentran lejos de ella.

Esto se debe,en muchos casos,a que no todos los bautizados han tenido la experiencia de un encuentro personal con Jesucristo porque no han sido plenamente evangelizados. Otra de las causas es,sin duda,la falta de testimonio de parte de muchos de los que nos llamamos discípulos del Señor. Sabemos bien que quien ha encontrado a Cristo no puede guardar sólo para sí ese tesoro,ya que él es la perla preciosa. En él debemos fijar nuestra mirada,a él hay que conocer,amar e imitar,para vivir con él la vida trinitaria y transformar con él la historia hasta su perfeccionamiento en la Jerusalén celeste (NMI,29).

Por su parte,el Papa Benedicto XVI nos recuerda que
no se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea,sino por el encuentro con un acontecimiento,con una Persona,que da un nuevo horizonte a la vida y,con ello,una orientación decisiva" ( Deus Caritas est,1).

2. "Tengo compasión de la gente"

La bella imagen de un pueblo congregado en torno a Jesucristo,después de haberle acompañado en la procesión de La Bajada,expresa en forma elocuente lo que queremos ser: discípulos del Señor,atentos a la voz del Padre que resonó en la cumbre del Tabor: Este es mi Hijo,el amado; este es mi elegido,escúchenlo (Mt 17,5).

Nos viene también a la mente otra imagen del Evangelio: la de Jesús que,al ver a la multitud hambrienta de su palabra,sintió compasión de ellos porque estaban como ovejas sin pastor (Mc 6,34). Acto seguido,nuestro Señor se puso a enseñarles largamente (Ibid.) los misterios del Reino que él ha venido a anunciar y a hacer presente.

A los discípulos que se le acercan preocupados porque se ha hecho tarde y le piden que despida a la gente,nuestro Señor les responde: Denles ustedes de comer (Mc 6,37). En esa actitud de Jesús está resumida su misión: él ha venido para que tengamos vida en abundancia,y esto incluye tanto el anuncio del evangelio como la promoción humana integral.

De esta manera,Cristo nos ha enseñado la actitud con la que debemos contemplar a las multitudes que caminan como ovejas sin pastor: la compasión. El siervo de Dios Juan Pablo II comenta bellamente estas palabras del Señor:

En este caso hay que recurrir a esa nueva fantasía de la caridad que ha de promover no tanto y no sólo la eficacia de la ayuda prestada,sino la capacidad de hacerse cercano a quien está necesitado,de modo que los pobres se sientan en cada comunidad cristiana como en su propia casa ( Pastores Gregis,73).

Con esa actitud deseamos acercarnos a las innumerables familias que padecen distintos tipos de carencia,tanto material como espiritual.

Son realidades que contradicen el plan del Padre para la comunidad salvadoreña porque están marcadas por el dolor,el sufrimiento y la marginación.

Son rostros concretos que reflejan la angustia porque se hace cada vez más difícil conseguir el pan de cada día,la zozobra por el incremento constante del costo de la canasta básica,el drama del desempleo y subempleo,y la amenaza permanente de las distintas formas de violencia.

El Santo Padre lo señaló en Aparecida como un desafío colosal que debemos asumir en América Latina y el Caribe a fin de que el continente de la esperanza sea también el continente del amor (Discurso inaugural,4).

3. Discípulos y misioneros de Jesucristo

Pero es en estas situaciones dramáticas donde emerge con fuerza la riqueza más grande que anida en el corazón del pueblo salvadoreño: su fe profunda en Jesucristo,el Divino Salvador del Mundo. Una fe que la mayoría de nuestros compatriotas bebió de las fuentes puras de la Iglesia Católica,donde encontró el don de la palabra de Dios y el don de la Eucaristía,en una atmósfera en la que se experimenta la ternura de la Virgen María,Madre del Salvador.

Una fe que se expresa en las distintas formas de la piedad popular.
El Documento de Aparecida afirma el aprecio profundo de los pastores hacia esta forma de expresión de la fe cristiana en la cual aparece el alma de los pueblos latinoamericanos (Discurso inaugural,1); es nuestro deber como guías del pueblo de Dios,promoverla,protegerla y,cuando sea necesario,evangelizarla o purificarla para que conduzca a los fieles al encuentro personal con Jesucristo (cf. Documento de Aparecida,258-265).

Para cultivar esa fe queremos impulsar en todas las parroquias,asociaciones,movimientos apostólicos,centros de educación católica y,en primer lugar en las familias,un proceso de formación que tenga como punto de partida el encuentro personal con Jesucristo. De esta manera llegaremos a ser verdaderos discípulos del Señor.

Una de las grandes contribuciones de la Quinta Conferencia fue precisamente señalar que el encuentro con Jesucristo desencadena un proceso que lleva a la conversión,al discipulado,a la comunión y a la misión (cf. DA 278). A lo largo del documento vamos aprendiendo que,según la enseñanza del Vicario de Cristo,todo auténtico cristiano debe ser discípulo y misionero. En efecto,

Discipulado y misión son como las dos caras de una misma medalla: cuando el discípulo está enamorado de Cristo,no puede dejar de anunciar al mundo que sólo él nos salva ( Discurso inaugural,3).

En la misma línea se expresan los obispos latinoamericanos en el Mensaje Final:

La primera invitación que Jesús hace a toda persona que ha vivido el encuentro con él,es la de ser su discípulo,para poner sus pasos en sus huellas y formar parte de su comunidad. ¡Nuestra mayor alegría es ser discípulos suyos! El nos llama a cada uno por nuestro nombre,conociendo a fondo nuestra historia (cf. Jn 10,3),para convivir con él y enviarnos a continuar su misión (cf. Mc 3,14-15) (Mensaje,2).

Por eso,la formaci ón de discípulos seguirá siendo,una de nuestras prioridades. Aparecida enumera algunos criterios que asumiremos con decisión y entusiasmo (cf. DA 279-285).

Es un proceso permanente que nos exige asumir con humildad el reto que los obispos latinoamericanos designan como la conversión pastoral de la Iglesia.

Esta implica
escuchar con atención y discernir ‘lo que el Espíritu está diciendo a las Iglesias’ ( Ap 2,29) a través de los signos de los tiempos en los que Dios se manifiesta (DA,366).

El fruto precioso de tal proceso será una Iglesia que se hace discípula y forma discípulos dispuestos a cumplir con responsabilidad y audacia la tarea misionera. Evidentemente,no podemos ser discípulos misioneros si no aprendemos a escuchar al Maestro y si no cultivamos la amistad con él mediante la oración:

En un mundo sediento de espiritualidad y conscientes de la centralidad que ocupa la relación con el Señor en nuestra vida de discípulos,queremos ser una Iglesia que aprende a orar y enseña a orar. Una oración que nace de la vida y el corazón y es punto de partida de celebraciones vivas y participativas que animan y alimentan la fe ( Mensaje,3).

4. Una Iglesia en estado de misión

El documento conclusivo de la Quinta Conferencia,recordando el mandato del Señor de ir y hacer discípulos de todos los pueblos (Mt 28,20),desea despertar un gran impulso misionero en nuestras naciones. Tal como lo propone el CELAM en un sugestivo documento sobre la Misión Continental,para conseguirlo,con la ayuda de Dios,estamos llamados a:

· "aprovechar intensamente esta hora de gracia;
· implorar y vivir un nuevo Pentecostés en todas las comunidades cristianas;
· despertar la vocación y la acción misionera de los bautizados,y alentar todas las vocaciones y ministerios que el Espíritu da a los discípulos de Jesucristo en la comunión viva de la Iglesia;
· salir al encuentro de las personas,las familias,las comunidades y los pueblos para comunicarles y compartir el don del encuentro con Cristo,que ha llenado nuestras vidas de sentido,de verdad y amor,de alegría y de esperanza.

El Espíritu Santo nos precede en este camino misionero. Por eso confiamos que este testimonio de Buena Nueva constituya,a la vez,un impulso de renovación eclesial y de transformación de la sociedad" (La Misión Continental para una Iglesia misionera,pp. 9-10).

No se trata de algo nuevo,puesto que la misión es parte constitutiva de la identidad de la Iglesia,llamada por el Señor a evangelizar a todos los pueblos: Su razón de ser es actuar como fermento y como alma de la sociedad,que debe renovarse en Cristo y transformarse en familia de Dios (Gaudium et Spes,40).

Por eso,la misión que se realice como fruto del Encuentro de Aparecida,debe,ante todo,animar la vocación misionera de los cristianos,fortaleciendo las raíces de su fe y despertando su responsabilidad para que todas las comunidades cristianas se pongan en estado de misión permanente.
Así,la misión nos llevará a vivir el encuentro con Jesús como un dinamismo de conversión personal,pastoral y eclesial capaz de impulsar hacia la santidad y el apostolado a los bautizados,y de atraer a quienes están alejados del influjo del evangelio y a quienes aún no han experimentado el don de la fe.

Esta experiencia misionera abre un nuevo horizonte para la Iglesia de todo el continente,que quiere recomenzar desde Cristo,recorriendo junto a él un camino de maduración que nos capacite para ir al encuentro de toda persona,hablando el lenguaje cercano del testimonio,de la fraternidad,de la solidaridad.

Sí,lo sabemos bien,la fe actúa por medio del amor. La Eucaristía,sacramento de comunión,nos lleva a la solidaridad. Este fue el deseo ferviente expresado por el Vicario de Cristo al inaugurar los trabajos de la Quinta Conferencia:

¡Sólo de la Eucaristía brotará la civilización del amor que transformará Latinoamérica y el Caribe para que además de ser el Continente de la esperanza,sea también el Continente del amor! ( Discurso Inaugural,4).

5. Algunas orientaciones pastorales

La Iglesia en El Salvador,junto con las Iglesias hermanas en todo el continente se declara este día en estado permanente de misión. Hemos querido aprovechar la fecha tan especial de la fiesta titular de la República para lanzar oficialmente la Misión Continental en nuestro país. Será un tiempo de gracia,un camino de renovación,de conversión personal,social y pastoral. De esta manera podremos responder adecuadamente a los grandes desafíos de nuestra época.

Para ello,delante de la bendita imagen del Divino Salvador del Mundo,renovamos nuestra profesión de fe,como lo hicieron los obispos reunidos en Aparecida:

Somos amados y redimidos en Jesús,Hijo de Dios,el Resucitado vivo en medio de nosotros; por él podemos ser libres del pecado,de toda esclavitud,y vivir en justicia y fraternidad. ¡Jesús es el camino que nos permite descubrir la verdad y lograr la plena realización de nuestra vida! ( Mensaje,1).
La misión que hoy anunciamos se realizará en cada una de las diócesis de acuerdo a los respectivos planes pastorales,en sintonía con las Iglesias particulares del continente y con momentos celebrativos vividos en común a nivel latinoamericano. El objetivo es llegar a ser una Iglesia que vive en misión permanente.

Conocemos los diversos esfuerzos que se están realizando en parroquias,asociaciones,movimientos apostólicos,comunidades de vida consagrada y otros grupos cristianos. Es algo que vemos con gran esperanza y que alentamos de corazón. Por nuestra parte,como pastores encargados de guiar al pueblo católico en la tierra del Divino Salvador,ofrecemos las siguientes orientaciones pastorales,a fin de que el esfuerzo que se realiza con tanta generosidad,sea coronado con abundantes frutos que lleven a más y más salvadoreños al encuentro personal con Jesucristo y a la experiencia maravillosa de convertirse,a su vez,en sus discípulos y misioneros:

a) En primer lugar,debemos tener siempre presente la necesidad absoluta de pedir al dueño de la mies,no sólo que envíe más obreros sino que quienes estamos trabajando en su viña,lo hagamos en su nombre y con la fuerza de su Espíritu.

b) Nuestra palabra se dirige ante todo a los sacerdotes. De ustedes,queridos hermanos,depende en gran parte el buen éxito de la misión: de su entusiasmo,de su testimonio,de su entrega generosa para que el Documento Conclusivo de la Quinta Conferencia sea conocido y puesto en práctica. La propuesta de Aparecida sobre la renovación parroquial debe encontrar en ustedes una actitud de cálida acogida,dispuestos a responder al llamado insistente a una profunda conversión,no sólo personal sino también pastoral,con todo lo que ello implica (cf. DA,365-372).

c) La parroquia renovada que soñamos no puede contentarse con una pastoral de conservación,sino que debe configurarse como una auténtica parroquia misionera. Se escucha con frecuencia el lamento de que no pocos hijos e hijas de la Iglesia han abandonado o están abandonando a la madre que les engendró a la fe. Esto nos obliga a un sincero examen de conciencia,para ver hasta dónde imitamos a Jesús,el buen pastor,que salió a buscar a la oveja que no estaba en el redil.

d) En el nivel diocesano,cada uno de los obispos está impulsando procesos evangelizadores según las líneas pastorales que orientan la acción de su respectiva Iglesia Particular. La misión no pretende sustituirlas sino potenciarlas.

e) Una Iglesia misionera no puede ser indiferente a los desafíos que nos presenta la realidad de El Salvador,tanto en el campo religioso como a nivel económico,político,social y cultural. Debemos mirar de frente problemas como el secularismo creciente,la migración de católicos a otros grupos religiosos,la inhumana pobreza que impide a tantas familias una vida digna,el fenómeno de tantos compatriotas que abandonan su casa y su patria,buscando mejores condiciones económicas,con las consecuencias dolorosas que a menudo ello conlleva en el seno familiar,como lo hemos señalado tantas veces. En estas realidades dolorosas hay una llamada del Señor a que seamos profetas de esperanza y a que comuniquemos la vida nueva del resucitado en el corazón de las personas y en los distintos ambientes del mundo.

6. Elementos centrales de la misión

Pero todo nuestro empeño será frágil si no damos una prioridad fundamental a la formación de verdaderos discípulos misioneros de Jesucristo. Una formación que tenga en cuenta los medios o instrumentos que nos propone el documento del CELAM antes citado (cf. pp. 18-23):

· Beber de la palabra,lugar de encuentro con Jesucristo
Para ello queremos dar un impulso particular a la pastoral bíblica,entendida como animación bíblica de la pastoral,que sea escuela de interpretación o conocimiento de la Palabra,de comunión con Jesús u oración con la Palabra,y de evangelización inculturada o de proclamación de la Palabra (DA,248).

· Alimentarse de la Eucaristía
Debe darse especial relieve a la liturgia,sobre todo a los sacramentos de la iniciación cristiana (bautismo,confirmación y Eucaristía),signos que expresan y realizan la vocación de discípulos de Jesús a cuyo seguimiento somos llamados. Ahora más que nunca es necesario tomar plena conciencia de que la Eucaristía es el lugar privilegiado del encuentro del discípulo con Jesucristo y,a la vez,fuente inagotable de la vocación cristiana y del impulso misionero

· Construir la Iglesia como casa y escuela de comunión
El siervo de Dios Juan Pablo II afirmaba que el gran desafío del tercer milenio es la comunión. En efecto,un tercer espacio de encuentro con Jesucristo es la vida comunitaria: "Jesús está presente en medio de la comunidad viva en la fe y en el amor fraterno. Allí el cumple su promesa: ‘Donde están dos o tres reunidos en mi nombre,allí estoy yo en medio de ellos’ (Mt 18,20)" (DA,256). Formar comunidad implica adoptar la actitud de Jesús,asumir su destino pascual con todas sus exigencias,participar en su misión,estar en actitud de permanente conversión y mantener la alegría del discípulo misionero al servicio del Reino. Esta exigencia evangélica demandará la renovación de las estructuras pastorales,a fin de impulsar una nueva forma de ser Iglesia: más fraterna,expresión de comunión,más participativa y más misionera.

· Servir a la sociedad,en especial,a los pobres
Un cuarto medio de encuentro con Jesucristo y de acción misionera es el servicio a la sociedad para que nuestros pueblos tengan la vida de Cristo y,de un modo especial,el servicio a los pobres,enfermos y afligidos (cf. Mt 25,37-40),que reclaman nuestro compromiso y nos dan testimonio de fe,paciencia en el sufrimiento y constante lucha para seguir viviendo. ¡Cuántas veces los pobres y los que sufren realmente nos evangelizan! En el reconocimiento de esta presencia y cercanía y en la defensa de los derechos de los excluidos,se juega la fidelidad de la Iglesia a Jesucristo (cf. NMI,49). El encuentro con Jesucristo en los pobres es una dimensión constitutiva de nuestra fe en Jesucristo. De la contemplación de su rostro sufriente en ellos y del encuentro con él en los afligidos y marginados,cuya inmensa dignidad él mismo nos revela,surge nuestra opción por ellos. La misma adhesión a Jesucristo es la que nos hace amigos de los pobres y solidarios con su destino (DA,257).

Concluimos nuestra exhortación pastoral haciendo nuestro el vehemente llamado de la Quinta Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y Caribeño,al terminar sus trabajos en Aparecida:
¡Que nadie se quede con los brazos cruzados! Ser misionero es ser anunciador de Jesucristo con creatividad y audacia en todos los lugares donde el Evangelio no ha sido suficientemente anunciado o acogido,en especial,en los ambientes difíciles y olvidados y más allá de nuestras fronteras ( Mensaje,4).

El reciente Congreso Misionero Salvadoreño,que despertó tantas energías evangelizadoras y tanto ardor apostólico,ha creado el clima que necesitamos para ponernos en camino desde nuestros propios lugares y responsabilidades. En al Año Paulino surge de nuestro corazón el grito del Apóstol de los gentiles: ¡Ay de mí si no anuncio el Evangelio! (I Cor 9,16).
Invocando una especial bendición del Divino Salvador,inauguramos hoy la gran misión en este país que lleva su nombre. Que la Virgen María,Madre de Cristo y de la Iglesia,la perfecta discípula y misionera,nos acompañe en nuestro caminar.
San Salvador,6 de agosto de 2008.

HE VENIDO PARA QUE TENGAN VIDA (Jn 10,10

Queridos hermanos y hermanas:

Que la paz del Señor Jesús,esté con todos ustedes.

1. Cada año,en enero,los obispos de El Salvador nos reunimos durante tres días en asamblea ordinaria,para tratar asuntos importantes de la vida de la Iglesia y del país. Al final de nuestra reunión,hacemos votos por su pleno bienestar en el Señor que vino "para que nuestros pueblos,en él,tengan vida",como leemos en el tema de la Quinta Conferencia General del episcopado latinoamericano.

Lo hacemos inspirados en el Mensaje del Papa Benedicto XVI para la Jornada Mundial de la Paz del presente año,la cual tiene como tema: "La familia humana,comunidad de paz". En efecto,"la primera forma de comunión entre las personas es la que el amor suscita entre un hombre y una mujer decididos a unirse establemente para construir juntos una nueva familia" (Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 2008,n. 1).
Sabemos bien que "la familia es el núcleo natural y fundamental de la sociedad y del Estado",constituyéndose así en "la primera e insustituible educadora de la paz" (Ibid.,3). Por esa razón,como lo hemos reiterado en muchas ocasiones,vale la pena empeñarse en procurar el bienestar integral de la familia.

2. Durante estos días de intercambio fraterno hemos prestado especial atención a la vida de los seminarios,habiendo comprobado con alegría que muchos jóvenes están respondiendo a la llamada del Señor para que se consagren a su servicio y al servicio del pueblo cristiano. Invitamos al pueblo de Dios a rogar con fervor "al dueño de la mies para que envíe obreros a su mies"  (Lc 10,2).

También hemos conversado sobre la aplicación del documento de la Quinta Conferencia General del episcopado latinoamericano en nuestro país. Damos gracias a Dios por el entusiasmo con que dicho documento ha sido acogido por la mayoría de sacerdotes,religiosos,religiosas y laicos,que han encontrado en él una inspiración para avanzar en el seguimiento de Cristo y asumir con mayor entrega su responsabilidad en la misión confiada a  la Iglesia.

Conocer el Documento de Aparecida e interiorizarlo es el primer paso para echar a andar en cada una de nuestras diócesis la Gran Misión a la que la Iglesia nos convoca,como parte integral del "Acontecimiento Aparecida". No se trata de una misión pasajera,al estilo tradicional,sino de lograr que todas las comunidades cristianas de las parroquias,asociaciones piadosas y movimientos apostólicos se pongan "en estado de misión". 

Una de las primeras iniciativas que realizaremos a nivel nacional,en el próximo mes de mayo,es el Primer Congreso Misionero Salvadoreño; el tema que hemos aprobado para el referido Congreso es Parroquia,comunidad misionera. El Señor nos llamó a ser sus discípulos y misioneros,"aprendiendo y practicando su estilo de vida,su amor y obediencia filial al Padre,su compasión entrañable ante el dolor humano,su cercanía a los pobres y pequeños,su fidelidad a la misión encomendada,su amor servicial hasta el don de su vida" (Documento de Aparecida,146). 

3. Otro tema que ha ocupado nuestra atención  de pastores del pueblo de Dios es la legislación que se prepara sobre la protección integral de la niñez y la adolescencia de nuestro país. Al respecto,deseamos reafirmar la doctrina de la Iglesia,que proclama la defensa de la vida humana,desde su concepción hasta su término natural. Reafirmamos,asimismo,el derecho primario de los padres a la educación de sus hijos. 

En relación con el bienestar de la población salvadoreña,hemos vuelto a reflexionar sobre la explotación de minas de metales preciosos en el territorio nacional. En este asunto,seguimos sosteniendo que dicha actividad es inaceptable,debido al daño irreversible que causa a las personas y al medio ambiente. El Santo Padre escribe al respecto:

"Hemos de cuidar el medio ambiente: éste ha sido confiado al hombre para que lo cuide y lo cultive con libertad responsable,teniendo siempre como criterio orientador el bien de todos" (Mensaje para la Jornada de la Paz 2008,n. 7). 

Como pastores,no podemos pasar de lado otros ámbitos de la realidad de El Salvador,en la que se combinan aspectos positivos y  negativos. A pesar de que las sombras parecen dominar el panorama,encontramos en nuestra fe en el Señor de la historia,la fortaleza para no desfallecer en el camino. Hemos dialogado acerca de la violencia,el alto costo de la vida y los múltiples elementos relacionados con las elecciones del próximo año. En su momento daremos a conocer nuestra opinión pastoral sobre una cuestión tan importante para el futuro de nuestra querida nación. 

Concluimos nuestro mensaje pidiendo sus oraciones para el buen éxito de la visita que haremos a finales de febrero,al Santo Padre y a sus más cercanos colaboradores. Las orientaciones del Vicario de Cristo,en esta visita "Ad limina",serán para nosotros guía segura en el cumplimiento de nuestra misión.

San Salvador,18 de enero de 2008.

CARTA QUE DIRIGE LA CONFERENCIA EPISCOPAL AL SEÑOR ARZOBISPO

ANTE LA PROXIMA RENUNCIA DEL SEÑOR ARZOBISPO

Exmo. Mons. Fernando Sáenz Lacalle
Arzobispo de San Salvador y
Presidente de la Conferencia
Episcopal de El Salvador.
Con mucho afecto nos unimos a Usted,con ocasión de celebrar sus 75 años de vida,para alegrarnos en un mismo Espíritu por las gracias que el Padre ha prodigado en Usted,por medio de su Hijo,Jesucristo Nuestro Señor.

El amor del Padre lo eligió a Usted en Cristo,antes de la creación del mundo,para que Usted en el tiempo fuera imagen y Verbo encarnado,llamándolo a vivir en el amor; reconociendo esta sublime gracia de elección en Cristo,nos unimos a Usted para alabar y glorificar al Padre Celestial.

Con Usted damos gracias a Cristo que lo redimió con su preciosa sangre; y por su respuesta de fe,esforzándose en la fidelidad,para que la gracia de la redención no quede estéril en Usted,antes bien fuera cuidadosamente aprovechada,siguiendo el ejemplo de San Josemaría Escrivá de Balaguer.

También gracias a Dios darnos a conocer su sublime voluntad de creación,redención,santificación y glorificación en Cristo,centro del universo,paradigma de la humanidad,esposo de la Iglesia y Señor de la historia; por ello damos gracias con Usted.

Por la Gracia de Dios Usted acogió la palabra de la Verdad,la Buena Nueva de la salvación,con entrega de Usted mismo,para convertirla en su vida,enseñándola a los demás en total sintonía con el Magisterio de Nuestra Santa iglesia. Es gracias a Dios que Usted,en Cristo y en la Iglesia,sea luz para iluminar a cuantos quieran recibir su ministerio episcopal.

Con Usted damos gracias al Padre por el don del Espíritu Santo,anticipo de la herencia que Cristo ha querido compartir con nosotros,sus hermanos. El don del Espíritu Santo da cima a la ejecución del plan divino,que conseguirá su plena realización cuando se establezca el Reino de Dios,en forma glorioso y definitiva,en la Parusía de Cristo.

En nombre de la Conferencia Episcopal de El Salvador,con ocasión de su septuagésimo quinto aniversario de vida,le presento nuestras congratulaciones y deseos de que El Señor siga sirviéndose de Usted para la implantación de su Reino de paz,verdad,justicia y amor.

Que el Señor lo bendiga hoy y siempre.

Mons. Romeo Tovar Astorga
Secretario General
Conferencia Episcopal de El Salvador

COMUNICADO POR LAS REPRESAS. POR EL BIEN DE LA FAMILIA SALVADOREÑA Y EL DESARROLLO DEL PAIS

Muy queridos hermanos y hermanas:

1. El 3 de mayo del presente año los obispos de El Salvador nos pronunciamos sobre el problema de las minas de metales preciosos. Agradecemos la amable acogida que recibió nuestro mensaje. En esta ocasión deseamos referirnos a otro asunto que es también de interés nacional: el proyecto de construcción de represas para producir energía eléctrica.

2. Reconocemos la importancia que tiene para El Salvador contar con las necesarias fuentes de energía para seguir avanzando en el camino del progreso. Sin embargo,no podemos ignorar el drama humano que tal iniciativa está produciendo,es decir,  la suerte de las comunidades cuyas tierras serían inundadas,las dificultades propias de la reubicación  de las familias que se verían obligadas a abandonar sus actuales lugares de residencia,el dolor del desarraigo,la incertidumbre de contar con una justa compensación por sus propiedades,la pérdida de tierras fértiles,etc.

3. Nuestra perspectiva es eminentemente pastoral: nos interesa ante todo el bienestar integral de las personas,las cuales tienen derecho a un auténtico desarrollo humano; nos interesa asimismo el verdadero progreso del país en una visión de futuro. El Santo Padre Benedicto XVI,en su discurso a los delegados de Cáritas Internationalis,afirmaba recientemente: "Los grandes desafíos a los que se enfrenta el mundo actual,como la globalización,los abusos contra los derechos humanos o las estructuras injustas,no pueden ser afrontados y superados a menos que la atención se dirija hacia las necesidades más profundas de la persona: la promoción de la dignidad humana,de su bienestar y,en último término,la salvación eterna" (08.06.07).
    
4. Si el proyecto de construir las represas se mantiene,deben evitarse los errores cometidos en el pasado. Esto implica,en primer lugar,garantizar a las personas que resultarían afectadas,  una justa retribución por  sus propiedades y una adecuada reubicación de las familias. Pero no basta con que se les proporcione un lugar donde habitar,sino que es deseable ofrecerles tierras para cultivar.

5. Una cuestión de fondo que merece profunda reflexión es la búsqueda de fuentes alternativas de energía,tales como la solar,la eólica y una explotación más amplia de la energía geotérmica,teniendo en cuenta el cuidado de la creación,que es la casa de todos,de acuerdo al proyecto de Dios. "Queremos favorecer un desarrollo humano y sostenible basado en la justa distribución de las riquezas y la comunión de los bienes entre todos los pueblos" (Mensaje de la Conferencia de Aparecida a los pueblos de América Latina y el Caribe,4).

6. Por nuestra parte,renovamos el compromiso de seguir acompañando pastoralmente al pueblo de Dios,iluminando su camino con la palabra del Evangelio y la doctrina social de la Iglesia.

Les saludamos en nombre del Dios de la Vida y de la Paz.

San Salvador,18 de julio de 2007.

ANUNCIO DEL PRIMER CONGRESO NACIONAL MISIONERO

Queridos hermanos y hermanas de la Provincia Eclesiástica de El Salvador:
Les saludamos en el nombre de El Señor: Que la gracia y la paz de Jesucristo estén con todos ustedes.

Después de haber seguido con vivo interés los trabajos de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano,la cual fue inaugurada por Su Santidad Benedicto XVI,nos disponemos a poner en práctica las orientaciones que los pastores del "continente de la esperanza y del amor",ofrecen a las comunidades cristianas de América Latina y el Caribe. En sintonía con la palabra del Papa,todos los bautizados somos invitados a participar de la misión de Jesucristo. "¡Que nadie se quede de brazos cruzados! Ser misionero es ser anunciador de Jesucristo con la creatividad  y audacia en todos los lugares donde el Evangelio no ha sido suficientemente anunciado o acogido,en especial en los ambientes difíciles y olvidados y más allá de nuestras fronteras" (Mensaje de Aparecida,n. 4).

Por eso,con gran alegría y esperanza,para seguir madurando y avanzando en nuestro compromiso misionero,la Conferencia Episcopal de El Salvador anuncia oficialmente al pueblo cristiano el Primer Congreso Nacional Misionero programado para los días 16,17 y 18 de mayo de dos mil ocho. Dicho congreso tiene como objetivo suscitar y fomentar la conciencia y compromiso misionero en todos los hijos e hijas de la Iglesia que peregrinan en El Salvador.

El Primer Congreso Misionero marca un paso adelante en un largo camino. Como sabemos,en noviembre de dos mil tres se realizó el Segundo Congreso Americano Misionero,en la ciudad de Guatemala. La preparación de tan trascendental acontecimiento eclesial puso en marcha un dinamismo misionero particular en nuestro país,que hizo posible reunir a los directores diocesanos de las Obras Misionales Pontificias y a los vicarios de pastoral. Juntos reflexionaron sobre algo fundamental: Que la dimensión misionera no es una acción marginal sino que está inserta en la pastoral ordinaria de la Iglesia particular y de cada parroquia (Cfr RM,33).

Como parte del proceso de preparación del CAM II-COMLA VII,se reunió a muchos de los congresistas para compartir los aportes que llevarían al congreso. Esta fue una experiencia de auténtica comunión y profundo sentido de la Iglesia. En este espíritu de unidad y comunión fuimos todos a Guatemala,para juntarnos con todos los hermanos del continente y avivar el fervor y espíritu misionero.

Tres años después,la Iglesia en El Salvador continúa su camino motivada por el espíritu suscitado en dicho congreso. La preparación de la V Conferencia del Episcopado Latinoamericano,con el tema "Discípulos y Misioneros de Jesucristo,para que nuestros pueblos en El tengan vida",  ha suscitado la reflexión y el compromiso de todos los bautizados en el anuncio del Evangelio. Concluida la reunión de los Obispos,sus reflexiones nos retan e impulsan a retomar con nuevo espíritu la misión que Jesús nos ha confiado.

Nos estamos preparando para la celebración del tercer Congreso Americano Misionero (CAM 3,COMLA 8)  a celebrarse en la ciudad de Quito,Ecuador en el mes de agosto de 2008. Todos estos acontecimientos eclesiales son para nosotros una verdadera motivación a retomar con nuevo ardor y entusiasmo el mandato Misionero de Jesús: "Vayan por todo el mundo y anuncien la Buena Nueva a toda la creación" (Mc 16,15).

Concluimos este fraterno anuncio,comunicando algunos puntos concretos sobre el Congreso Nacional Misionero:

1.Se ha escogido como tema "PARROQUIA,COMUNIDAD MISIONERA" pues la parroquia es el lugar privilegiado donde todos los creyentes viven y celebran la presencia del Señor Resucitado. También la parroquia es el espacio vital donde el creyente se encuentra con Jesús,aprende a conocerlo y se compromete en el anuncio de su persona y su mensaje.

2.Proponemos un año de preparación para dicho congreso que va desde mayo de dos mil siete a mayo de dos mil ocho. Este tiempo será una excelente oportunidad para que en las parroquias,vicarías y diócesis se tengan jornadas de reflexión,  encuentros de oración y animación misionera.

Exhortamos a todos los sacerdotes,religiosos,religiosas y a todos los fieles laicos a participar activamente en el proceso de preparación y realización de dicho congreso. Deseamos que los niños,jóvenes,las familias,los ancianos,enfermos,los movimientos y las comunidades parroquiales sean los protagonistas de este gran acontecimiento misionero nacional.

Depositamos esta iniciativa misionera en manos de la Reina de la Paz patrona de El Salvador y le rogamos interceda ante su divino Hijo para que este congreso sea de mucho fruto,para toda la Iglesia Salvadoreña.

Vayan y hagan discípulos de todos los pueblos. Y sepan que yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin de los tiempos (Cfr. Mt 28,19-20).

San Salvador,13 de junio de 2007

¿QUIÉNES SON RESPONSABLES DE PROMOVER LAS VOCACIONES?

¿QUIÉNES SON RESPONSABLES DE PROMOVER LAS VOCACIONES?

En primer lugar,es deber del Obispo,impulsar a su grey y a fomentar las vocaciones,procurar la estrecha unión de todos los esfuerzos y trabajos,ayudar como padre a sus hijos.

En segundo lugar,a los sacerdotes,que muestran un grandísimo celo apostólico a las vocaciones y atraigan así el ánimo de los jóvenes hacia el sacerdocio,con vida humilde,laborioso,amable,llevada con alegría y con la mutua caridad sacerdotal y unión fraterna en el trabajo.

En tercer lugar,le corresponde a la comunidad de los fieles,que debe procurarlo,ante todo,con una vida totalmente cristiana en especial a las familias que llenas del espíritu de fe,caridad y de piedad,son como el primer seminario y las parroquias de cuya vida fecunda participan los mismos adolescentes.

MARÍA MODELO DE VOCACIÓN

MARÍA MODELO DE VOCACIÓN

María como ejemplo de dar un "si" a Dios,no deja de ser la escogida y favorecida del Padre. La humilde nazarena nos dice con su experiencia que a Dios sólo se le puede acoger cuando se tiene un corazón dispuesto a darlo todo por su Hijo,la cual nos ayuda a dar una respuesta generosa,porque su disponibilidad para los planes de Dios nos descubre que ante El los que cuenta no son las grandes decisiones,sino gestos sencillos y cotidianos los cuales manifiestan nuestro abandono y aceptar la voluntar divina. No es decir un "SI" a las propuestas sugeridas por el Señor,tampoco es imposible cuando asumimos el comportamiento de María.

Nadie mejor que Ella nos puede acompañar e instruir en el momento de decidir sobre el rumbo que queremos dar a nuestra existencia.

Que María la Madre de las vocaciones,nos conceda crecer nuestros deseos de entregarnos y que nos ilumine para que a ejemplo suyo y sepamos ser si,personas de alegría,entusiasmo y generosidad,para abrazar sin miedo el proyecto que Dios tiene preparado para cada uno de nosotros.