CARTA ABIERTA DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL DE EL SALVADOR A LA CONFERENCIA EPISCOPAL DE ESTADOS UNIDOS

Venerables hermanos en el Episcopado:

Con fraterno saludo pascual,sentimos la necesidad de dirigirnos a ustedes para hacerles partícipes de una grave preocupación pastoral:

1. Ha llegado a nuestro conocimiento que El Consejo Nacional de las Iglesias (NATIONAL COUNCIL OF CHURCHES) de ese país,está promoviendo un boicot generalizado al café salvadoreño como medida coactiva que obligue,más al gobierno salvadoreño que a la guerrilla,a poner fin a la guerra mediante el diálogo y la negociación; a que se respeten en el país los derechos humanos; a que se esclarezca el crimen de los Padres Jesuitas y se castigue a los culpables,etc.

2. La Conferencia Episcopal de El Salvador esta de acuerdo en que se ponga fin cuanto antes a la guerra mediante el diálogo y la negociación; en que se respeten por ambas partes los derechos humanos,especialmente de la población civil; en que se esclarezca el crimen de los Padres Jesuitas,de la doméstica y su hija; en que se sancione a todos loa culpables del mismo; y en que se haga presión moral para que los anhelos del pueblo salvadoreño se logren…

3. Pero rechazamos plenamente el boicot al café salvadoreño por ser una medida que lesiona la justicia,ya que indiscriminadamente daña no solo a los caficultores sino también al pueblo que vive del trabajo del café y es un golpe rudo a la precaria economía del país.

4. Nosotros consideramos que ese boicot es una actitud política,no evangélica,a fin de continuar en el exterior la guerra a la economía del país cuya infraestructura ha sido sistemáticamente destruida por el FMLN en estos diez años de conflicto.

5. Como Pastores,nuestra solidaridad es con el pueblo salvadoreño y con la causa de la justicia,de la libertad y del derecho para con todos los ciudadanos. Queremos añadir que oportunamente trataremos en una Carta Pastoral los problemas originados por el estilo con que tradicionalmente se ha manejado en el país la industria del café.

6. Rogamos pues,Venerables Hermanos,hagan del conocimiento de los católicos estadounidenses nuestro pensar y,a través de sus representantes u observadores en el seno del Consejo Nacional de las Iglesias,gestionen ante ese organismo,un cambio de actitud en ese gravísimo y delicado problema.
Invocamos sobre Us

tedes y Nosotros la luz del Espíritu Santo que renueva la faz de la tierra. Con un cordial y fraterno saludo,nos suscribimos afectísimos hermanos en Cristo.
San Salvador,23 de mayo de 1990