CAMINANDO HACIA EL GRAN JUBILEO DEL AÑO 2000

Queridos hermanos y hermanas:

1. "Para anunciar el año de gracia del Señor"

Con estas palabras del profeta Isaías,que Jesús se aplica a sí mismo,nuestro Redentor anuncia "el año de gracia del Señor",que trae la alegría de la salvación. Pero no fue un anuncio pasajero; al contrario: toda la vida de Jesús fue como un continuo "año de gracia" para quienes se encontraban con él.

Por eso el Papa Juan Pablo II se inspira en este texto para proclamar el Gran Jubileo del Año 2000,que inaugurará en su fase preparatoria el próximo 1 de diciembre,primer domingo de Adviento.

Como sabemos,en el peregrinar que nos llevará al umbral del tercer milenio cristiano,1997 será el año dedicado a Jesucristo. El Papa abrirá solemnemente con el canto de las vísperas del sábado 30 de noviembre. Acojamos con docilidad su llamado:

"Invito a todos los fieles… a participar en este momento solemne de oración,con el cual,en unión con las Iglesias locales del mundo entero,nos pondremos espiritualmente en camino hacia la Puerta santa del 2000,símbolo de Cristo,único Salvador del mundo" (Alocución del Ángelus,24.11.96).

2. La Iglesia en El Salvador se organiza para el Gran Jubileo

Entre nosotros,la fase antepreparatoria del Gran Jubileo (1995-1996) ha sido más bien modesta. Esta fase terminará el próximo domingo.

Primero se constituyó el Comité Nacional del Jubileo,que preside el Señor Arzobispo de San Salvador,Monseñor Fernando Sáenz Lacalle,y tiene como miembros a Monseñor José Oscar Barahona,Monseñor Romeo Tovar Astorga y Monseñor Gregorio Rosa Chávez. Luego se procedió a nombrar un delegado por cada una de las ocho diócesis de la provincia eclesiástica de El Salvador. Fueron elegidos los siguientes sacerdotes: Rogelio Esquivel (San Salvador),Jorge Rivas (Santa Ana),Carlos Luis Villacorta (San Miguel),Efraín Villalobos (Santiago de María),Inocencio Álvarez (San Vicente),Humberto Jesús Ayala (Sonsonate),Pedro Celestino Palacios (Zacatecoluca) y Javier Guerra (Chalatenango).

Entre las actividades del Comité Nacional realizadas hasta el momento,podemos señalar:
– jornadas de información y motivación con el clero de las distintas diócesis.
– talleres de formación para misioneros parroquiales.
– elaboración del plan de trabajo.
– preparación de los primeros materiales para el Gran Jubileo.

3. 1997: el año de Jesucristo

Estamos a punto de entrar en el primer año del trienio preparatorio para el Gran Jubileo del Año 2000,el cual -como dijimos- estará dedicado a Jesucristo.

Así lo expresa el Santo Padre en la Carta Apostólica "Tertio Millennio Adveniente",que significa "Al acercarse el Tercer Milenio":

"El primer año,1997,se dedicará a la reflexión sobre Cristo,Verbo del Padre,hecho hombre por obra del Espíritu Santo. Es necesario destacar el aspecto cristológico del Jubileo,que celebrará la Encarnación y la venida al mundo del Hijo de Dios,misterio de salvación para todo el género humano" (n. 40). El tema general para este año es "Jesucristo,único Salvador del mundo,ayer,hoy y siempre" (Cf Hb 13,8).

Durante ese año se pondrá el énfasis en algunos aspectos de la persona y de la obra del Señor:

– el descubrimiento de Cristo Salvador y Evangelizador,descrito por Lucas a la luz del celebre texto de Isaías: "El Espíritu del Señor esta sobre mi…";
– la profundización del misterio de su Encarnación y de su nacimiento del seno virginal de María;
– la necesidad de la fe en él para alcanzar la salvación.

"Es un tiempo propicio para volver con especial fervor a la palabra de Dios. En ella el Padre celestial sale a nuestro encuentro… y nos manifiesta la naturaleza del Hijo unigénito y su proyecto de salvación para la humanidad" (ibid.).

Tomemos con particular fervor la Biblia en nuestras manos,teniendo en el corazón el amor y la convicción de Pedro: "Señor,¿a quién iremos? Solo tu tienes palabras de vida eterna" (Jn 6,68).

1997 será también,en toda la Iglesia,un año dedicado al redescubrimiento del bautismo y al fortalecimiento de la virtud de la fe,de la cual María es el modelo supremo. Ella nos ayudará a vivir la Palabra de Dios en la vida diaria.

Pongámonos en marcha,en el nombre del Señor,hacia los umbrales del tercer milenio cristiano. Nosotros,los obispos de El Salvador,queremos ir delante en ese camino,iluminando los pasos de las comunidades que el Señor nos ha confiado.

Entremos en el Adviento,tiempo de espera de la venida del Señor,tiempo propicio para descubrir en la propia vida el proyecto de Dios y para preparamos "a la nueva primavera de vida cristiana que deberá manifestar el Gran Jubileo,si los cristianos son dóciles a la acción del Espíritu Santo" (TMA,n. 18).

San Salvador,26 de noviembre de 1996.

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